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Cómo ayudar a países frágiles


States of Fragility es un informe publicado periódicamente por la OCDE, cuya primera edición es de 2008 y la última de 2018 (ver artículo relacionado1). Desde entonces, 75 países y contextos han sido considerados frágiles en algún momento.


De estos países, 27 son crónicamente frágiles y han aparecido en todos los informes desde 2008. Son los siguientes: Afganistán, Burundi, Camerún, República Centro Africana, Chad, Comores, Corea del Norte, República Democrática del Congo, Eritrea, Etiopía, Guinea-Bissau, Haití, Irak, Kenia, Liberia, Myanmar, Níger, Nigeria, Pakistán, Sierra Leona, Islas Salomón, Somalia, Sudán, Timor-Leste, Uganda, Yemen y Zimbabue.

De estos 27 países, 19 no han experimentado conflictos importantes en la última década.

En 2016, la ayuda oficial al desarrollo para estos 27 países ascendió a 35.000 millones de dólares.

La Commission on State Fragility, Growth and Development2 sintetiza sus conclusiones en doce recomendaciones, políticas y económicas, unas para las agencias internacionales y otras para los actores nacionales.

Recomendaciones políticas

1. La ayuda debe servir para construir un gobierno sometido a mecanismos de control y de equilibrio de poderes. Asegurar las bases de la democracia –el imperio de la ley, el control y equilibrio de poderes, el respeto a las minorías– es más importante que celebrar elecciones multipartidistas.

2. Dar prioridad a garantizar la seguridad interna con los medios nacionales, aunque pueda haber una fase en que dependa de fuerzas externas de pacificación.

3. Aprovechar los momentos de cambio, en que los líderes locales toman decisiones que señalan nuevas intenciones, reelaboran las expectativas de los ciudadanos y crean confianza.

Es más importante construir instituciones y resolver conflictos que celebrar elecciones multipartidistas cuanto antes

4. Establecer objetivos a largo plazo limitados y bien definidos.

5. En el corto plazo, hay que tratar de conseguir objetivos pequeños y visibles en asuntos populares, para crear confianza y legitimidad.

Recomendaciones económicas

6. Dar apoyo financiero y técnico a los gobiernos para que desarrollen sus propios programas, exigiendo solo unos estándares de honestidad, realismo e inclusión.

7. Utilizar la ayuda para favorecer la inversión privada en la creación de empleo, especialmente en sectores estratégicos y en el empleo juvenil.

8. Los programas del Fondo Monetario Internacional deberían tener en cuenta que no pueden poner las mismas exigencias a los Estados frágiles que a los de la OCDE y que aquellos necesitarán la ayuda durante más tiempo.

9. Asegurar que las intervenciones humanitarias en situaciones de emergencia contribuyen a reforzar los planes de desarrollo a largo plazo y a fortalecer la capacidad de resistencia.

10. Construir instituciones que sean un apoyo para la iniciativa privada.

11. Asegurar que las empresas puedan contar con un servicio seguro de electricidad, e invertir en infraestructuras de suministro de agua, alcantarillado y electricidad.

12. Utilizar mecanismos nacionales para detectar tempranamente las situaciones de crisis (hambruna, sequía…) y dar apoyo a grupos vulnerables.