Percy Barnevik: combatir la pobreza con microempresas

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Malmö. El industrial sueco Percy Barnevik hasta hace unos años estaba en los consejos de administración de importantes empresas cotizadas en Bolsa y anteriormente fue presidente ejecutivo de algunas de ellas (ASEA, Asea Brown Boveri, Sandvik, Skanska, General Motors y Astra Zeneca). Ahora se dedica a impulsar otro tipo de empresas para combatir la pobreza rural en la India. Son empresas minúsculas en comparación con las anteriores, pero decisivas para miles de mujeres.

Actualmente Percy Barnevik, de 67 años, es el director de la Junta Directiva de la organización Hand in Hand. En ella ha invertido 100 millones de coronas suecas para promover proyectos, pero en realidad su mejor aportación ha sido su capacidad de liderazgo. Esta organización ayuda principalmente a mujeres en la India, en África del Sur y en Afganistán para que inicien sus propias empresas.

A finales de 2007 Hand in Hand había educado y entrenado a 272.000 mujeres, dando lugar así a la creación de 106.000 pequeñas nuevas empresas. También se encarga de 44 escuelas para acoger a niños, de forma que no sean explotados como mano de obra. Se hace cargo igualmente de centros de salud y de educación civil y cuenta con proyectos para el cuidado del medio ambiente.

Su proyecto es ayudar a la India, y en especial a la mujer por ser la más vulnerable y discriminada. El principio de Percy Barnevick es ayudar a que se ayuden, de manera que las mujeres puedan sostenerse por sí mismas, gracias a su trabajo y a la posibilidad de dejar a los niños en una escuela. Se les facilita préstamos a condiciones razonables. No se trata de darles dinero, sino de ayudarles a comenzar, proporcionándoles los medios, la educación para que logren sacar adelante una actividad. Si no, todo se queda en pedir más dinero. Barnevik no está de acuerdo con la forma en que se lleva a cabo actualmente la ayuda de algunas organizaciones. Se trata de educar a estas mujeres pobres y darles el apoyo necesario para que puedan lanzarse.

Con respecto a los niños, Hand in Hand al principio daba dinero para liberar a los que hacían trabajos de esclavos. La policía, corrompida, no les prestaba ninguna ayuda, aun sabiendo que ese trabajo no era legal. En este momento Hand in Hand cuenta con la ayuda de la policía y ya nadie “contrata” a los niños porque sabe que Hand in Hand se los lleva.

La experiencia de Hand in Hand es que las mujeres a las que ayuda trabajan duro y tienen iniciativas, no beben, no juegan ni abandonan a su familia, de modo que son capaces de devolver el préstamo recibido.

Percy Barnevick ha aportado millones, pero sobre todo ha aportado su tiempo y su liderazgo. Su propósito era conseguir que antes de 2011, 100.000 mujeres trabajaran y que 25.000 niños fueran a la escuela. Pero se ha quedado corto. Todo ha funcionado tan bien que extenderán este plan a 30 distritos de forma simultánea, con lo cual se piensa que al término del plazo habrá 1,3 millones de mujeres trabajando y cien mil nuevas empresas.

En Afganistán los planes son parecidos: ayudar con microcréditos y asesoramiento a que 2,15 millones de afganos tengan trabajo en un período de 7 años. Percy Barnevick trata de poner en juego su experiencia empresarial. Por ejemplo, por su trabajo en Astra Zeneca, Barnevick sabe cómo se pueden fabricar medicinas baratas, y ahora va a exportar este sistema. En su agenda se encuentran reuniones con el Presidente de África del Sur y de Afganistán. Ha visto ir y venir tantos programas sin éxito que ahora está dispuesto a empezar proyectos de Hand in Hand en esos países.

Se trata de motivar a la gente, dice. Si continuara con actividades empresariales conseguiría beneficios, pero este otro trabajo es algo especial, comenta Percy Barnevick. No es poca recompensa ver cómo brillan los ojos de estas mujeres, orgullosas de poder salir de una situación de pobreza que las atenazaba.


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