Niños con déficit de atención… ¿o con exceso de pastillas?

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Diversos estudios indican que en los últimos años, entre la población con menos recursos, se dan más casos de niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), y que hay mayor riesgo de sobremedicación. En cambio, esos mismos alumnos reciben, en general, menos apoyo escolar. Se teme que se estén aplicando remedios médicos a problemas que no lo son.

Un estudio realizado por el Milken Institute School of Public Health, un centro de investigación sobre salud pública de la Universidad de Chicago, concluye que en 2011 el 12% de los niños de EE.UU. fueron diagnosticados de hiperactividad, lo que supone un 43% más con respecto a 2003.

Como es lógico, también ha aumentado la venta de los medicamentos que sirven para tratar la enfermedad, como los estimulantes. Según IMS Health, una multinacional que realiza estudios y ofrece servicios de consultoría a empresas farmacéuticas, entre 2001 y 2012 se quintuplicaron las ventas de las sustancias que se prescriben para el tratamiento de la hiperactividad.

Más diagnósticos entre los pobres

Lo más llamativo, sin embargo, es que algunas investigaciones sugieren que hay mayor incidencia del trastorno entre los jóvenes y niños más desfavorecidos. Una investigación analizó el caso de unos 35.000 niños nacidos en 2007 en el seno de familias con bajos ingresos que participaban en el programa de asistencia médica gratuita Medicaid.

Los resultados, publicados en la revista JAMA Pediatrics, muestran que, al llegar a los ocho años, el 20% de los niños estudiados había sido diagnosticado con algún tipo de trastorno o alteración psíquica. En su mayoría padecían TDAH, pero también había casos de depresión, ansiedad o dificultades de aprendizaje.

Hay una “tendencia a medicar el comportamiento”, por el deseo de encontrar “soluciones rápidas” para el trastorno de déficit de atención

Se trata de una cifra superior a la media nacional, que la Encuesta Nacional de Salud Infantil sitúa en el 14%. Además, de acuerdo con los investigadores, más del 10% de los niños recibió medicación que alteraba su estado mental.

Por otro lado, el estudio muestra que hay más casos entre los niños que participan en los programas de acogimiento familiar. Así, en el caso del grupo estudiado, el 60% de los niños acogidos en familias había sido diagnosticado con algún tipo de trastorno psiquiátrico, frente al 17% de los que vivían con sus familias y contaban con ayuda económica.

Dinci Pennap, una de las investigadoras que ha llevado a cabo el estudio, cree que las cifras muestran una “tendencia a medicar el comportamiento”, dice a The Economist. En muchos casos, dice, se aplica el tratamiento a niños con bajo rendimiento académico debido a su situación económica o familiar, que hace difícil acometer su problema con otros medios. A ello se añade, según Julie Zito, otra especialista que ha participado en la investigación, la publicidad que se hace sobre estos medicamentos y el deseo de encontrar “soluciones rápidas” para el trastorno de déficit de atención, en ocasiones sin tener en cuenta los efectos a largo plazo que pueden tener esas sustancias.

No es la primera vez que se sugiere que los niños pobres tienen mayor probabilidad de ser medicados con antipsicóticos, señala el semanario británico. Según una investigación publicada en 2009, realizada por investigadores de las Universidades de Columbia y Rutgers, la tasa de niños que recibía tratamiento psiquiátrico era cuatro veces mayor entre quienes participan en el Medicaid. Asimismo, se señalaba que, con frecuencia, se les prescribía el medicamento en situaciones menos graves que en niños o adolescentes que disfrutaban de mejores condiciones económicas.

Diferencias sociales

En los últimos años, también ha aumentado el número de alumnos con TDAH o ansiedad que reciben algún tipo de ayuda académica. En concreto, según datos ofrecidos por The Wall Street Journal, entre 2009 y 2015 se ha duplicado la tasa de estudiantes que participan en el plan 504, pasando del 1% al 2,3%.

El plan 504 es un programa del que se pueden beneficiar los alumnos diagnosticados con algún tipo de trastorno emocional o psíquico, como la hiperactividad, que afecte a su rendimiento académico, desde la guardería hasta finalizar la secundaria, y que prevé determinadas adaptaciones para facilitar su escolarización y aprendizaje.

Además de algunas adaptaciones curriculares, a los alumnos que tienen esta ayuda se les facilita la realización de exámenes, ofreciéndoles más tiempo, por ejemplo. A esas ayudas oficiales, se añade el incremento de las que brindan los centros de enseñanza por propia iniciativa para quienes tengan dificultades en el estudio, pero que por no cumplir con los requisitos médicos o de edad no pueden acceder al Plan 504.

Sin embargo, las adaptaciones académicas son más frecuentes en los distritos escolares de mayor renta, probablemente porque en ellos tanto los padres como la dirección del centro tienen más iniciativa para detectar problemas en el aprendizaje. Así, los estudiantes blancos reciben el 63% de las adaptaciones, frente a solo el 21% de los hispanos y el 14% de los negros.

Es otra muestra, en este caso con respecto al tratamiento, de diferencias en la incidencia de problemas psíquicos en los niños, según la clase social.

Para saber más

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