Eutanasia también para menores en Bélgica

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La práctica de la eutanasia en Bélgica ha cubierto una nueva etapa al extender la posibilidad de que sea aplicada a menores sin precisar un requisito de edad.

Por 86 votos a favor, 44 en contra y 16 abstenciones, el Congreso de los Diputados ha dado el visto bueno definitivo al proyecto de ley, que ha sido muy polémico.

La norma aprobada permite que los menores opten a la eutanasia cuando padezcan “un sufrimiento físico insoportable y su muerte a corto plazo sea inevitable”. El sufrimiento del menor tendrá que ser físico –la eutanasia para adultos prevé también el psíquico– y los médicos deberán acreditar que el enfermo está próximo a morir.

El propio menor deberá pedir la eutanasia, con el consentimiento de sus padres. En lugar de establecer una edad de referencia, se exige que el menor entienda y sea capaz de adoptar esa decisión. Será el médico encargado del caso el que valore si el menor tiene esa capacidad, para lo cual tendrá que consultar con un psiquiatra infantil.

Uno de los puntos más discutidos ha sido cómo evaluar la capacidad de discernimiento del menor para adoptar esa decisión.

Antes de la votación, 39 pediatras belgas habían publicado una carta abierta en la que pedían a los diputados que no aprobaran la ley, porque no responde a una necesidad social ni médica.

También los líderes de las principales confesiones religiosas (cristianos, musulmanes y judíos) han mostrado reiteradamente su rechazo de la ley. El pasado 6 de noviembre emitieron un comunicado conjunto oponiéndose a la legalización de la eutanasia infantil. Decían que no hay ninguna justificación para dejar que los niños padezcan dolores insoportables, pero la medicina actual tiene medios suficientes para evitarlo.

Tras la aprobación de la ley, los obispos católicos han emitido un comunicado en el que advierten: “Tememos que esta nueva ley abra la puerta a una futura ampliación a las personas con discapacidad, a las personas con demencia, a los enfermos mentales o aquellos que están cansados de vivir. Insistimos que es necesario hacer lo que haga falta para combatir al máximo el dolor y el sufrimiento y para que todos aquellos –profesionales y voluntarios– que acompañan a las personas enfermas y que sufren, sean apoyados de la mejor manera posible”.

Las eutanasias practicadas en Bélgica en 2012 fueron 1.432, un 25% más que en el año precedente, según datos de la Comisión Federal de Control y de Evaluación de la Eutanasia.

La deriva de la eutanasia en Bélgica ha sido analizada en el libro de Étienne Montero Cita con la muerte.


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