El aborto selectivo contra las niñas asiáticas

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Christophe Z. Guilmoto, demógrafo francés, ha dirigido un estudio en el que concluye que en Vietnam, como en buena parte del continente asiático, la tasa de niñas que nacen se ha reducido significativamente respecto de la de las niños, por obra de los abortos selectivos.

El índice demográfico de masculinidad (los nacimientos de varones por cada 100 de mujeres) ha experimentado desde 1980 un aumento que, en algunos casos, lo coloca muy por encima de los niveles considerados normales. Así ocurre en Vietnam, donde hasta ahora no se contaba con datos que describieran el fenómeno. El trabajo de Guilmoto, director de investigación del Centro para la Población y el Desarrollo de París, permite sacar conclusiones: partiendo en 2001 de un nivel probablemente cercano al estándar biológico de 105, el índice de masculinidad alcanzó en 2005 una marca de 108 y en 2006 llegó a la de 112.

Influencia de las políticas de control de la natalidad

Tras el estudio, que ha sido publicado por la revista científica en línea PLoS ONE, Guilmoto ha explicado sus resultados en una entrevista para Le Monde (20-05-2009). Se trata, dice allí, de un problema que puede considerarse reciente, pues hasta el censo de 1999 no constaba ninguna anomalía. A partir de 2004, en cambio, el incremento de los varones nacidos es “lineal y significativo”.

Para Guilmoto, la razón de este asunto tiene que ver con una ley del gobierno vietnamita que restringe los nacimientos a dos niños por familia, con lo que “ejerce de hecho una presión sobre la selección del sexo del hijo”. Los varones, dice el experto, desempeñan tradicionalmente en Vietnam un rol social y religioso, y representan el linaje y el clan. Antes se tenían hijos, al menos hasta que nacía un varón. Ahora, ante la presión de la ley, se aborta a las niñas. Sin embargo, hay otros factores que pueden tomarse en cuenta, como la generalización a partir del año 2000 del uso de aparatos de ecografía que permiten conocer antes el sexo del feto.

El caso de Vietnam reproduce el de China, donde el control de la natalidad se ejerce de modo más férreo y en donde la ecografía se desarrolló a partir de 1982: en 2005 el índice de masculinidad alcanzó quince puntos por encima de los valores naturales, llegando a 120 y hasta a 130 en tres provincias.

Discriminación sexual originaria

El índice de masculinidad, sin embargo, también ha experimentado ascensos notables en países donde no existe el control de la natalidad como política de Estado. Es el caso de India (con una media de 113 y de 125 en el Punjab), Taiwán, Singapur, Pakistán o en Bangladesh. También en el sur del Cáucaso, en Armenia, en Georgia, en Azerbaiyán. De modo más débil, la tendencia también es visible en Albania y en Montenegro.

La consecuencia social de los abortos selectivos es que se establece, dice Guilmoto, una “discriminación sexual de origen”, que por esto mismo goza luego de la tolerancia general. “El sexismo”, simplemente, “se transforma en una norma inscrita en las prácticas sociales”.

¿Encontraré esposa?

Una consecuencia de este fenómeno masivo es la escasez relativa de mujeres casaderas: los hombres se ven obligados a emigrar para casarse, y las mujeres tienden también a desplazarse a las zonas de mayor riqueza para cotizarse mejor entre pretendientes acomodados (el asunto de la dote, por cierto, es un factor de peso en el rechazo que algunas regiones, como el norte de la India, sienten por las hijas). Aventurando un reacomodo de las reglas sociales, Guilmoto señala que la escasez de mujeres supondrá también una ruptura de las castas que puede notarse ya en regiones como el Punjab, donde los hombres empiezan a estar dispuestos a buscar mujer entre las castas inferiores, cosa antes impensable.

Estas reformas de los valores y del comportamiento social son, para el autor del estudio, la manera en que puede cerrarse lo que supone un “ciclo aberrante”, que de prolongarse causaría tremendos desequilibrios. Así, por ejemplo, en Corea del Sur la tasa pasó de una situación comparable a la china a niveles normales que se alcanzaron en 2007. “Ha sido gracias a la evolución de la sociedad, que ha visto a las mujeres acceder a la educación, al mercado de trabajo”, explica el demógrafo. Sin embargo, el mero progreso de la sociedad no basta, pues el cambio “se ha debido sobre todo a la acción del gobierno, que ha reformado la política de la familia y desplegado un arsenal represivo contra esta selección de los nacimientos”.


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