Carta de ciudadanía para la censura

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La asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC), que este año empieza a impartirse en casi la mitad de las comunidades autónomas de España, se estudia en libros de texto con enseñanzas muy dispares. Por un parte, la revista “Época” (21-27 de septiembre) informa de que las editoriales Octaedro y Laberinto hacen promoción de la homosexualidad y de la ideología de género en sus manuales. Por otro lado, la editorial Casals ha elaborado un manual de Secundaria en el que se niega que una pareja de homosexuales deba ser definida como matrimonio.

Toni Poveda, presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), se ha quejado en el diario “Público” (27 de septiembre) acerca de la visión que Casals transmite sobre la familia. El director de Casals manifiesta que “el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer”, como constatan sus libros. Por ello, el presidente de FELGTB insta al Ministerio de Educación para que intervenga y ordene retirar el libro. “No es lógico que exista un libro de texto que va en contra de valores democráticos”, sentencia Poveda. El periódico “Público”, de reciente creación y que se define “de izquierdas”, asegura que los criterios de Casals “no se corresponden con el siglo XXI”. El presidente FELGTB incluso equipara el manual de Casals con postulados racistas.

“Público” recoge también unas declaraciones del secretario general de las Juventudes Socialistas, quien “mostró a este medio su preocupación porque existan editoriales que pretenden adoctrinar”. Pedro Zerolo, organizador de la línea pro-gay en el gobernante Partido Socialista, cree que las definiciones de matrimonio y familia de Casals constituyen “opiniones en contra de la Constitución”. Quizá el señor Zerolo olvida que algunos socios parlamentarios del Partido Socialista se declaran opuestos a la Corona, la Constitución y la soberanía española. Mientras Zerolo hablaba con el redactor de “Público”, varios de sus compañeros de partido aprobaban mociones a favor de la III República. Sobre todo, y en relación con la libertad de enseñanza, quizá Pedro Zerolo no ha caído en la cuenta de que la Constitución reconoce la libertad de expresión y cátedra, así como el derecho de los padres a educar a sus hijos en sus propias convicciones morales (artículos 20 y 27). En cambio, la Carta Magna no incluye referencias al “matrimonio gay”.

De cualquier manera, estas declaraciones contrastan con la campaña de imagen que el Gobierno ha realizado durante las últimas semanas. Como respuesta a la oposición que ha generado EpC, el Ministerio de Educación, con la ayuda de la Federación de Religiosos de la Enseñanza, había asegurado que cada centro podría adaptar la materia a su propio ideario. También resulta llamativo el hecho de que se pretenda promover los “valores democráticos” recurriendo a coacciones y censuras, como intentan FELGTB, las Juventudes Socialistas y Pedro Zerolo.

La editorial Casals, fundada en el siglo XIX y fusionada con Magisterio hace casi veinte años, elabora libros de texto que suelen demandar colegios de inspiración católica. Durante la década de los 60 se destacó por la publicación de manuales de lengua catalana, idioma que en aquella época no estaba reconocido dentro de la enseñanza oficial. Después de la muerte de Franco (1975), se aprobó la Constitución (1978) que permite el uso oficial del catalán dentro del sistema educativo de Cataluña. La misma Constitución en que el lobby gay se escuda para tratar de impedir que los niños oigan cosas que a ellos nos les gustan, y que tachan de conceptos impropios del siglo XXI. Por lo visto, creen que la censura vuelve a tener carta de ciudadanía en este siglo.


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