Entrevista

Aparece "Harry Potter and the Order of Phoenix"

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Entrevista

Con motivo de la publicación de Harry Potter and the Order of Phoenix, se multiplican los reportajes y artículos sobre los libros de Joanne Rowling. Sin entrar a juzgar el mérito del quinto libro, cuya traducción castellana tardará varios meses en llegar, preguntamos a Luis Daniel González, experto en literatura infantil y juvenil, acerca de las opiniones que se vierten estos días en los medios de comunicación.

— ¿Son los libros de Harry Potter un producto puramente publicitario?

— No. Los dos primeros libros se vendieron sin publicidad. La publicidad puede funcionar para vender algo pero no para que un niño lea un libro de varios cientos de páginas.

— De todos modos, se habrán vendido y se venderán muchísimo gracias a la publicidad...

— Claro. Pero la publicidad dice mucho del mundo en que vivimos y de la gente que se ve arrastrada por ella. No dice nada de la calidad del producto.

— ¿No cree que es un fenómeno sociológico más que literario?

— Es un fenómeno sociológico porque primero es un fenómeno literario. Y porque ha desmontado el tópico de que los niños no leen: leen si se les dan buenas historias, como siempre. Y porque ha roto con los criterios de confección de libros infantiles que manejan las editoriales y que se nos intentan vender desde muchas instancias educativas: no son libros cortos, no son libros sencillos, tienen muchos personajes, el vocabulario es a veces complicado...

— La impresión que un lector saca es que todo esto es un gran montaje para ganar dinero...

— Así es como lo presenta mucha prensa. Pero en lo que se refiere al trabajo de la escritora no lo creo. Que el cuarto volumen tuviera setecientas páginas, y que el que viene ahora tenga ochocientas -los libros para niños más largos que se han publicado nunca-, indica que Rowling tiene interés, sobre todo, en contar su historia, que tiene ambición, que no le importa correr riesgos.

— ¿No hay muchos otros libros para chicos que son mejores?

— No tantos. Pero ninguno como éstos aquí y ahora. Y este mérito es importante. No se llega a Harry Potter desde los clásicos del diecinueve. Más bien parece que las cosas funcionan al revés.

— Suele ocurrir que de una serie sólo es bueno el primero.

— No siempre. No en este caso. No en el caso de otras series clásicas infantiles como Los incursores de Mary Norton o Doctor Dolittle de Hugh Lofting. Si el primero es el más original siempre, claro está, entre los posteriores hay libros mejor construidos y más pulidos.

— Algunos dicen que Rowling sólo aplica una fórmula, una mera combinatoria de recursos de libros anteriores.

— Todos los éxitos son una fórmula. El mérito es dar con ella. Cervantes también combinó, como nadie antes, los recursos de muchos libros anteriores.

— Otros afirman que literariamente es muy inferior a El Señor de los Anillos...

— De acuerdo. Del mismo modo que el fútbol infantil, por bueno que sea, es inferior al fútbol de primera división. Pero quien les aplica los mismos criterios al juzgarlos no es un genio.

— Se discute también si cambiará o no el curso de la historia de la literatura infantil.

— Sí lo cambiará. Ya lo ha hecho. Desde su éxito se le concede más espacio en los medios y en las librerías, las editoriales andan como locas fomentando la producción de libros semejantes... Pero, además, es que nos encontramos ante unos libros de calidad.

— De todos modos, hay críticos que discuten esa calidad.

— Esos críticos suelen olvidar que la calidad, en un libro para niños, empieza por que a los niños les guste; si eso no es así, podemos cambiar ya de tema. Y después, pero sólo después, sigue por que les guste a los educadores y por que le den su visto bueno los críticos. Y la opinión mayoritaria en ambos casos es también positiva.

— En lo que todo el mundo está de acuerdo es en que fomentan la lectura entre los niños.

— Hay libros muy malos que también lo hacen: la serie Pesadillas de R.L. Stine, por ejemplo. Hay libros no tan malos que también lo hacen o lo hicieron: los de Enid Blyton, por ejemplo. El fomento de la lectura no siempre va unido a la calidad de los productos que se usan. Pero mejor que vaya unido, como en este caso.

— ¿Y qué diría a quienes no les gusta la literatura de fantasía y estas historias les parecen absurdas?

— Que no pasa nada porque no te guste la literatura de fantasía. Hay mucha gente que no ha leído nunca Los viajes de Gulliver, El Quijote, algunas obras de Shakespeare, entre otras... En cualquier caso es una carencia y, por tanto, algo de lo que no hay por qué presumir.


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