Sonic Lost World

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Género: plataformas.
Plataformas: Wii U, Nintendo 3DS (analizada). Desarrollador: Dimps.
Distribuidor: Nintendo.
PEGI: 7.
Idioma: totalmente en español.
Precio: 39,95 €.
Página web

Tras su cancelación en los años noventa, Sega recupera el concepto con el que pensaba trasladar a Sonic al mundo tridimensional. Para ello se basa tanto en la experiencia propia como en la adquirida por Nintendo, que lleva años demostrando la viabilidad del salto a las 3D con los títulos de Mario. Desgraciadamente, parece que Sega todavía no ha encontrado la fórmula del éxito.

En esta nueva aventura, Sonic tendrá que frenar una vez más los planes de dominación de Eggman, aliado ahora con seis poderosos villanos. El guion es sencillo y predecible, al estar destinado a lo más pequeños, y tiene poco interés para los adultos, sobre todo por sus ñoños diálogos perfectamente doblados al castellano.

Según las bases de la franquicia, el objetivo es superar los niveles en el menor tiempo posible, con el mayor número de anillos recogidos y derrotando a cuantos enemigos se pueda. Pero cambian dos cosas: los movimientos del erizo y el punto de vista.

Por variedad de acciones es probablemente el juego de Sonic más completo y mejor pensado hasta la fecha, porque no solo se pueden trepar paredes con la inercia sino que, entre otras cosas, se puede correr a dos velocidades, algo que se adapta a las necesidades de cada momento.

La principal innovación es que ahora Sonic corre hacia el horizonte por la superficie o por el interior de niveles de aspecto cilíndrico. Aunque el resultado es muy vistoso y la cámara acompaña con bastante soltura, no siempre se juega con garantías.

Las fases por la superficie tienen unos límites laterales que ayudan a no salirse, pero la fórmula se desmadra cuando se corre por el interior. En estos casos se puede escoger cualquiera de las paredes para correr, abarcando 360º, con el riesgo de caer al vacío porque los caminos no son continuos y están plagados de agujeros. Tampoco ayuda que los niveles estén fraccionados en islas inconexas, lo que favorece las salidas del trazado, ni que haya enemigos grandes que derrotar para seguir avanzando, pues ralentizan el progreso.

Pese a aciertos como los combates contra los jefes de fase en planetoides esféricos o los niveles de avance lateral con reminiscencias del pasado, hay más elementos que empeoran la experiencia: cambios bruscos del suelo por el techo que desorientan, ayudas y transformaciones innecesarias para Sonic, y fases especiales que, por emplear los sensores de la consola, se hacen ingobernables.

El resultado es un juego bonito, fluido, con músicas pegadizas y por momentos inspirado, aunque se complica en exceso para algo que funcionaría mejor con menos elementos. Teniendo en cuenta su pasado, es una oportunidad desperdiciada y, como juego de plataformas, solo es recomendable para los fans más acérrimos. En todo caso, mejor esperar a que baje de precio.


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