Sensibles progresos en el diálogo entre católicos y luteranos

Se firmará un documento conjunto sobre la doctrina de la "justificación"

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El Octavario por la unidad de los cristianos, que se celebra como de costumbre del 18 al 25 de enero, sirve de pórtico a un año en el que puede haber algunos hitos importantes en el ecumenismo. Los teólogos que integran la comisión mixta de diálogo entre católicos y luteranos han llegado a un acuerdo sobre la formulación de la doctrina de la "justificación", uno de los puntos que está en el origen de la ruptura de Lutero con Roma. La declaración conjunta será publicada en los primeros meses de este año, una vez que reciba las aprobaciones de la Santa Sede y de la Federación Luterana Mundial.

Ya el mismo Juan Pablo II había anunciado, durante una celebración ecuménica en la basílica de San Pedro, en octubre de 1991, que el diálogo teológico sobre esta materia central estaba experimentando progresos significativos, lo cual ayudaría a resolver otros puntos de conflicto entre católicos y luteranos.

El planteamiento de fondo del acuerdo es que tanto la posición católica como la luterana han sido presentadas, con frecuencia, de modo deformado, cuando en realidad no tienen por qué ser incompatibles. Los luteranos temen que la insistencia en las buenas obras para alcanzar la salvación lleve a una devaluación del carácter gratuito de la gracia, como si fuera merecida. La doctrina católica, sin embargo, nunca ha enseñado que la "justificación" provenga de las obras, sino que es la gracia la que mueve a las buenas obras.

Después de la declaración cristológica conjunta con la Iglesia asiria, firmada en noviembre de 1994, este próximo documento sobre la doctrina de la justificación se presenta como uno de los pasos concretos más importantes de los últimos tiempos en el campo ecuménico.

Por lo que se refiere a las relaciones con los ortodoxos, uno de los acontecimientos más importantes del año será la visita al Papa del Patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomeos I, máxima autoridad moral de la Iglesia ortodoxa. La visita primera que hace al Vaticano- se espera para el próximo 29 de junio, festividad de San Pedro y San Pablo.

El Patriarca ya había accedido a escribir el texto de las meditaciones del vía crucis que Juan Pablo II usó el último Viernes Santo en el Coliseo. Esto se consideró como un gesto de distensión ante las tiranteces entre católicos y ortodoxos, motivadas esencialmente por las cuestiones prácticas surgidas al hilo de los acontecimientos en los países de la Europa oriental.

También se habló de que Juan Pablo II estaba preparando un documento sobre el ecumenismo, que quizá podría ser publicado este año. El diálogo católico-ortodoxo continuará con una nueva ronda de discusiones teológicas, que tendrán lugar en Patmos en septiembre. Pero entre católicos y ortodoxos no hay apenas diferencias de tipo doctrinal, sino rivalidades históricas y una desconfianza milenaria hacia Roma.

Para disiparla, Juan Pablo II multiplica los gestos de apaciguamiento. Por ejemplo, el Papa ha donado 10.000 dólares para la construcción de la futura catedral ortodoxa en Ulyanovsk, la ciudad natal de Lenin. Es la primera vez que un Papa da dinero para la construcción de un templo ortodoxo. El consejo parroquial de la catedral ha nombrado a Juan Pablo II miembro de honor de la parroquia. El obispo ortodoxo de Ulyanovsk, Prokl, ha agradecido el donativo en nombre de todos los habitantes de la ciudad.

La búsqueda de la unidad entre los cristianos es uno de los puntos concretos fijados por Juan Pablo II para la preparación del jubileo del año 2000. El Papa ha subrayado también que, en ocasiones, los prejuicios históricos, étnicos y culturales pesan más que las verdaderas razones doctrinales a la hora de superar la división entre los cristianos.


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