Recuperar criterios éticos para salir de la crisis

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Es interesante el reportaje que publica La Vanguardia (16-07-12) después de consultar a varios profesores universitarios de Ética sobre la necesidad de “valores” en la actual coyuntura. Coinciden desde la ética civil con ideas reiteradas en los últimos años por el Romano Pontífice, al cabo, la gran autoridad moral de un mundo globalizado.

El punto de partida, según el análisis que realizan los profesores universitarios consultados, es que no hay que inventar nada nuevo sino desempolvar los viejos valores –entendidos en un abanico muy amplio– abandonados en los trasteros durante décadas.

Desde los griegos, explica Victoria Camps, está todo inventado, “es la ética de las virtudes”, que hacen referencia a la excelencia de la persona. Para empezar y desde una perspectiva ética general, Camps recuerda “la actualidad” de las cuatro virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.

“Todos tenemos la sensación de que en muchos aspectos hemos hecho trampas. En el ámbito del sistema democrático, de las empresas y también de las personas individualmente, a las que nos ha faltado contención”, indica Ángel Castiñeira.

Norbert Bilbeny, señala tres ámbitos sobre los que cree que debe apoyarse la sociedad: la revalorización de la familia como factor socializador y con una mayor relación entre padres e hijos. Asimismo, subraya el papel de la educación, con una reconsideración de la figura del maestro. Las familias, dice, han perdido el respeto a los profesores y esto ha repercutido en el concepto de la disciplina. Por último, destaca el valor de la solidaridad al entender que se está demostrando en esta crisis que la gente quiere ayudar.


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