Ray Bradbury, la poesía de la ciencia-ficción

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Ray Bradbury (1920-2012) nació en Wankegan, Illinois, y falleció en Los Ángeles. Empezó a publicar cuentos cortos a finales de los años treinta y, pocos años después, ya era un escritor de referencia en la ciencia-ficción. A lo largo de su vida publicó unos quinientos relatos y más de una decena de novelas cortas. Además, escribió obras de teatro y guiones para televisión y para el cine, entre los que destaca el que hizo para Moby Dick, en colaboración con el director de la película, John Huston.

Entre sus obras más destacadas está, en primer lugar, Crónicas marcianas (The Martian Chronicles, 1946): son veintisiete relatos, desde Enero 1999 hasta Octubre 2026, cuyo tema, decía Borges, “es la conquista y colonización del planeta” y cuyo desenlace es que “vencen los hombres y el autor no se alegra con su victoria”. Su obra más conocida es Farenheit 451 (1953): en un Estados Unidos futuro, donde los libros están prohibidos, algunos rebeldes en la sombra intentan conservar la sabiduría del pasado. Ambos libros ocupan un importante lugar dentro del grupo de novelas de ciencia-ficción que diseñan con pesimismo una futura sociedad totalitaria.

Otra de sus obras más influyentes, de fantasía, fue La feria de las tinieblas (Something Wicked this Way Comes, 1962): en una ciudad del interior, dos chicos de trece años, vecinos, han de hacer frente a unos misteriosos feriantes. Muchísimos relatos de miedo para niños y adolescentes, a distintos niveles, son deudores de esta obra de Bradbury.

El poder para convocar sentimientos de nostalgia que tenía Bradbury se puede apreciar, de modo particular, en El vino del estío (Dandelion Wine, 1946-1957), ambientada en otra ciudad del medio Oeste norteamericano en el verano de 1928: aquí Bradbury vuelca recuerdos de su infancia cuando cuenta episodios de la vida de dos hermanos, Douglas y Tom Spalding, chicos felices que juegan y descubren la vida, que tienen padres amables que les comprenden y vecinos que, dentro de sus peculiaridades, son normales.

De sus relatos cortos se puede recordar El ruido de un trueno (A Sound of Thunder, 1952): una empresa que organiza Safaris en el Tiempo y monta cacerías de dinosaurios en el pasado, advierte siempre a los expedicionarios que “aplastar ciertas plantas podría producir efectos infinitos” pues “en el transcurso de sesenta millones de años, el menor error alcanza proporciones incalculables”. Con todo, los protagonistas de la historia matan por error una mariposa…, y parece ser que de aquí viene la conocida denominación «efecto mariposa». En cualquier caso, no hay duda de que es también un claro antecedente de Parque Jurásico.

Bradbury queda como un escritor que ha sabido usar el marco de la ciencia-ficción o de la fantasía para colocar a sus personajes en escenarios donde los peligros son nuevos y tienen un alcance mayor o diferente. Queda también como un autor que poseía un lenguaje lleno de naturalidad y de intensidad poética, nada común entre autores que han cultivado los mismos géneros, y que sabía dotar a sus personajes de gran profundidad psicológica. Alguien lo ha descrito bien, al menos según lo reflejan sus libros, como un hombre temeroso del futuro y sentimental respecto al pasado. A eso se puede añadir que sus obras también le caracterizan como alguien que siempre defendió con apasionamiento la libertad.


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