Petición internacional contra la maternidad subrogada

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Un manifiesto publicado en Francia por personalidades de la cultura y de la política pide a los gobiernos que se opongan a la práctica de la maternidad subrogada, que viola los derechos de las mujeres y de los niños.

La maternidad subrogada “se basa a menudo en la explotación de las mujeres más desfavorecidas”, en beneficio de las parejas ricas

La reciente tragedia del terremoto en Nepal ha desvelado la magnitud del llamado “turismo reproductivo” (cfr. Aceprensa 8-05-2015). Además, ha dado dar alas al movimiento que promueve la prohibición internacional de la maternidad subrogada (popularmente, “madres de alquiler”), que oculta una evidente explotación de mujeres pobres.

El “stop surrogacy now” nació en Estados Unidos y se ha ido extendiendo en Occidente. En esta línea se ha promovido en Francia un manifiesto publicado en Libération, con la firma de personalidades de la izquierda cultural tan distintas como los filósofos Michel Onfray y Sylviane Agacinski, el conocido activista y hoy eurodiputado verde José Bové, o la ex ministra socialista Yvette Roudy. Entre los firmantes figura también una activista india, Ruchira Gupt. La conclusión del escrito es tajante: “Creemos que debe prohibirse la GPA [gestación para otro] porque constituye una violación de los derechos humanos de las mujeres y de los niños”.

Los derechos de las mujeres se violan porque “la GPA se basa a menudo en la explotación de las mujeres más desfavorecidas”, en beneficio de las parejas ricas que pueden permitirse comprar, dicen los firmantes. “El proceso médico de la GPA supone riesgos para las madres de sustitución, para las mujeres que venden sus ovocitos y para los niños nacidos gracias a estas técnicas”.

Esta práctica “rompe el vínculo materno natural que se establece durante el embarazo, un vínculo que los profesionales de la medicina estimulan y tratan de reforzar sin cesar”. Los autores de la declaración aseguran que “no ven diferencia entre la práctica comercial de la GPA y la compraventa de niños”.

Concluyen diciendo que “nadie tiene derecho a un hijo, ni los heterosexuales ni los homosexuales o los individuos que han decidido permanecer solteros”. Por eso piden a los gobiernos y líderes de la comunidad internacional que trabajen conjuntamente para poner fin a estas prácticas.

“Nadie tiene derecho a un hijo, ni los heterosexuales ni los homosexuales ni los han decidido permanecer solteros”

El sufrimiento de las madres de alquiler

Entre las firmas se incluyen las de mujeres que fueron madres de alquiler, que reflejan “el infierno que han sufrido”, en palabras de María Jauffret, presidente de CoRP, un colectivo a favor del respeto a la persona humana, muy movilizado contra la práctica de la GPA.

El ordenamiento jurídico francés no reconoce ese tipo de maternidad, pero no faltan personas que, ante el deseo de tener hijos como sea, recurren a esa fórmula en Estados Unidos o en países asiáticos. Por eso, los responsables del movimiento consideran necesaria una norma abolicionista internacional. Así lo subraya, por ejemplo, Muriel Fabre-Magnan, profesora de Derecho en la Universidad París 1 (la clásica Sorbona), autora de La Gestation pour autrui, Fayard, 2013.

Justamente por eso, y en contra del criterio mantenido por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en sentencias contra Francia e Italia, varias asociaciones feministas habían difundido en marzo pasado –en el contexto de la conferencia internacional para la cooperación que se celebraba en La Haya– una propuesta formal a la ONU de convenio para la abolición de la figura de la maternidad subrogada, siguiendo el modelo histórico de la abolición de la esclavitud.

Sucesión de escándalos

Antes de Nepal, alcanzaron difusión mundial algunos escándalos, como el de la pareja australiana que contrató a una madre de alquiler en Tailandia, pero no quiso aceptar luego al niño, nacido con síndrome de Down. Más recientemente, en Gran Bretaña, una madre arrepentida vio cómo los jueces entregaban a su hijo a la persona que había apalabrado la subrogación.

Por si fuera poco, cada vez se conoce mejor el riesgo de complicaciones en el proceso de gestión, que afecta a las madres de alquiler o a las jóvenes que venden sus ovocitos. En la India se han producido de hecho varias muertes.

Grégor Puppinck, del Centro Europeo para la Ley y la Justicia, uno de los promotores de la petición “No maternity traffic” en Europa, aplaude que izquierda y derecha se encuentren “en la defensa de lo humano y en el respeto de la persona”.

Es también uno de los objetivos de “La manif pour tous”, que acaba de lanzar su particular Tour de Francia 2015 por la familia, destinado a denunciar “el escándalo de la mercantilización de los niños y la esclavización de las mujeres”. Tiene prevista una veintena de conferencias en las próximas semanas.


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