La Iglesia católica amplía la acogida de sacerdotes casados ex anglicanos

Podrán ser capellanes, pero no párrocos

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En un documento que la Santa Sede publicó en diciembre de 1993 se acordaba que los sacerdotes anglicanos casados que se convertían al catolicismo podrían ejecer el sacerdocio sólo en casos excepcionales. Sin embargo, unas nuevas normas que se publicarán en abril van a facilitar que los sacerdotes casados puedan ejercer como sacerdotes católicos -tras la reordenación prevista-, aunque no se les encomendarán parroquias, sino capellanías de instituciones.

A finales de enero, el Card. Hume, arzobispo de Westminster, leyó un documento de la Santa Sede, en una reunión privada ante más de cien sacerdotes anglicanos, donde se decía que los sacerdotes casados que deseen ser reordenados ya no tendrán que viajar a Roma. En su lugar, un tribunal compuesto por obispos ingleses decidirá su futuro, y dará celeridad al proceso, según publica The Daily Telegraph (2-II-1995). El documento, que será publicado en abril, excluye, sin embargo, que los sacerdotes casados reordenados puedan ser párrocos. Esta responsabilidad seguirá siendo confiada sólo a sacerdotes célibes.

En general, la reacción a esta noticia ha sido favorable. Lógicamente, las limitaciones establecidas a los oficios del sacerdote casado no han sido del agrado de todos. Pero, tanto el hecho de que la reordenación de sacerdotes casados conversos deje de ser algo excepcional como el establecimiento del tribunal de obispos británicos, son una clara apertura a la recepción del clero anglicano si se compara con lo acordado hace poco más de un año (ver servicio 167/93). Desde que la Comunidad Anglicana votó a favor de la ordenación de mujeres en noviembre de 1992, más de 200 sacerdotes anglicanos, bastantes de ellos casados, han sido recibidos en la Iglesia católica. Salvo una o dos excepciones, los reordenados son célibes.


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