Abortos en el extranjero: no con mis impuestos

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El nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una orden ejecutiva que prohíbe el uso de fondos federales para promover el aborto en el extranjero, restableciendo así una política anulada por su predecesor, Barack Obama. La decisión estaría respaldada por la mayoría de los estadounidenses, incluidos bastantes demócratas y pro-choice, según revela una encuesta recién publicada.

Desde que Ronald Reagan la implantó en 1984, la política de no dar fondos públicos a las organizaciones que promueven el aborto en el extranjero ha dado muchos tumbos. Fue revocada por Bill Clinton en 1993, restablecida por Bush hijo en 2001 –su padre también la había mantenido– y vuelta a anular por Obama en 2009. Al igual que Trump, los tres actuaron a los pocos días de llegar a la Casa Blanca.

El aborto sigue siendo un tema discutido en EE.UU., pero la negativa a financiarlo con el dinero de los contribuyentes es uno de los aspectos de este debate sobre el que hay más acuerdo, según revela una encuesta del Marist College y Knights of Columbus, realizada a 2.729 adultos estadounidenses. El 83% se opone a destinar fondos federales para promover el aborto en otros países; y el 61% a financiarlo en EE.UU.

Entre estos últimos, el 87% se declaran votantes de Donald Trump; y el 39%, de Hillary Clinton. Entre los contrarios a la financiación pública del aborto también hay un 40% que se dicen pro-choice. Se ve que una cosa es estar a favor de que las mujeres puedan decidir si abortan o no, y otra, que esa elección cueste dinero al resto.

No es una paradoja, como tampoco lo es el hecho de que el 55% de los votantes de Clinton se declaren a favor de restringir el aborto al primer trimestre del embarazo, lo mismo que el 91% de los de Trump. Lo que indica, en palabras de Carl Anderson, presidente de Knights of Columbus, “el interés compartido a ambos lados del arco ideológico por oponerse al statu quo respecto al aborto a petición”.

También llama la atención que el 74% de los encuestados –incluido el 54% de los que se dicen pro-choice– apoyen uno o varios tipos de restricciones al aborto. Datos como este sugieren que “las etiquetas [provida y pro-choice] no reflejan las posturas actuales de la gente”, dice Barbara Carvalho, directora de Marist Poll.

A una conclusión parecida se llega desde los sondeos Gallup. Pese a que el 47% de la muestra –1.025 adultos– se declaraban pro-choice y el 46% provida en mayo de 2016, lo cierto es que esas adscripciones encierran posiciones variadas: el 29% legalizaría el aborto en todos los casos; el 50%, solo en determinadas circunstancias; el 19%, en ninguna; y el 2% se muestra indeciso. No obstante, cuando a esos mismos encuestados les preguntan por la valoración moral del aborto, el 47% responde que el aborto está mal, frente al 43% que lo aprueba.


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