El matrimonio se recibe, no se inventa

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A menudo se piensa que el matrimonio es un acuerdo privado que las partes podrían moldear a su gusto. Frente a esta visión individualista del compromiso conyugal, la Conferencia episcopal estadounidense acaba de lanzar un documento programático en el que recuerda la naturaleza social del matrimonio como parte integrante del plan de Dios.

“Todos los que buscan un sentido a su matrimonio, lo encontrarán cuando se abran a la aceptación del sentido del matrimonio según el plan de Dios”

La carta pastoral, titulada Marriage: Love and Life in the Divine Plan”, forma parte de una campaña más amplia para reavivar la estima por el compromiso conyugal (cfr. Aceprensa, 4-06-2007). Según el arzobispo Joseph Kurtz, miembro del comité que se ha encargado de su redacción, “el documento pretende servir de guía para la defensa del matrimonio durante los próximos años”.

En la misma línea, el arzobispo Edwin F. O’Brien destaca el tono positivo de la carta: “En estos momentos en que nuestra cultura parece inmersa en la confusión, queremos proponer de nuevo la herencia que los cristianos hemos recibido sobre el matrimonio”.

“Mucha gente se casa sin darse cuenta de la belleza del matrimonio ni del regalo que supone. La carta aspira a fortalecer el matrimonio cristiano, preparar a los novios para que sean conscientes del vínculo que van a asumir y abrir un debate cultural”.

Los obispos felicitan a tantos matrimonios que permanecen fieles a su compromiso conyugal: “Les damos las gracias por proclamar con su vida cotidiana la belleza, la bondad y la verdad del matrimonio. A través de caminos ordinarios y heroicos, de momentos buenos y malos, son testigos del don y de la bendición que han recibido del Creador”.

No es un proyecto individualista

No obstante, los obispos advierten sobre el auge de algunos fenómenos como la cohabitación, el divorcio, la contracepción o los intentos de cambiar la definición del matrimonio. “Nos preocupa la visión del matrimonio como un asunto privado, como un proyecto individualista que no guardaría relación con el bien común sino principalmente con el logro de la satisfacción personal”.

Frente a este modo de pensar, la carta constata la existencia de “un plan de Dios sobre el matrimonio” que es anterior a cualquier decisión personal. “Ese plan divino, al igual que el don del matrimonio, es algo que recibimos; no es un invento que moldeamos a nuestro antojo para adaptarlo a los propios deseos”.

“Todos los que buscan un sentido a su matrimonio, lo encontrarán cuando se abran a la aceptación del sentido del matrimonio según el plan de Dios”.

A diferencia de otras iniciativas que ha impulsado la Conferencia episcopal -como la campaña “For Your Marriage”, dirigida a todos los matrimonios y no sólo a los católicos-, el documento mira sobre todo a los creyentes. De ahí el enfoque primordialmente teológico del texto.

Reivindicación de la “teología del cuerpo”

La primera parte analiza el matrimonio como institución natural, creada y bendecida por Dios. El documento comienza recordando el origen divino del matrimonio. La institución matrimonial no es una invención humana, sino “un regalo que el Creador dio a los hombres desde el inicio mismo de la creación. Su mano inscribió la vocación al matrimonio en la naturaleza del hombre y de la mujer (cfr. Gn 1, 27-28, 2, 21-24)”.

Tras el pecado original, Dios no sólo no revocó su bendición sobre el matrimonio sino que la llevó a su plenitud. “Jesucristo elevó el matrimonio entre bautizados hasta convertirlo en un signo sacramental de su amor a la Iglesia”.

Bajo esta perspectiva, la complementariedad entre hombre y mujer aparece como un rasgo esencial del matrimonio. También recuerda la doctrina de la Iglesia católica sobre los fines principales del matrimonio: el bien de los esposos, y la procreación y educación de los hijos.

Es muy interesante la reivindicación que hacen los obispos sobre la “teología del cuerpo” que desarrolló Juan Pablo II. Este es, precisamente, el enfoque que elige el documento para articular su crítica contra lo que denomina “las amenazas contemporáneas al sentido y los fines del matrimonio”: contracepción, uniones del mismo sexo, divorcio y cohabitación sin vínculo matrimonial.

La segunda parte explica la elevación del matrimonio natural al orden de la gracia. Aparecen aquí algunas ideas básicas de la teología católica sobre el matrimonio: el amor conyugal es signo del amor de Cristo por su Esposa, la Iglesia, y reflejo de la vida trinitaria; la familia cristiana es Iglesia doméstica; el matrimonio es una vocación y un camino de santidad, etc.

Marriage: Love and Life in the Divine Plan” no recoge ideas particularmente novedosas. Pero sienta las bases doctrinales para afrontar con éxito las batallas culturales que se avecinan en Estados Unidos (cfr. Aceprensa, 17-04-2009).


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