Análisis

Qué había antes del Big Bang

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Los cosmólogos discuten estos días cómo se produjo el Big Bang, lo que sugiere otra cuestión: ¿qué había antes? El tema cobra actualidad con ocasión del lanzamiento, el pasado 30 de junio, de una sonda espacial de la NASA que tratará de hallar más vestigios de la gran explosión.

La sonda MAP buscará datos para comprobar la teoría de la "inflación", propuesta por Alan Guth (ver servicio 154/00). Entre otras cosas, se intentará detectar ondas gravitatorias que den indicios del estado del universo en los primeros instantes posteriores al Big Bang. Las mediciones podrían apoyar la hipótesis de la "inflación eterna", la versión más reciente de la teoría de Guth. En tal caso, cabría interpretar que el universo es uno entre varios sucesivos. Así pues, antes del Big Bang habría habido otro universo salido de otro Big Bang. ¿Significaría eso refutar la tesis de la creación divina?

Si bien se mira, la pregunta "¿qué sucedió antes del Big Bang?" es semejante a otra muy antigua: "¿qué hacía Dios antes de crear el mundo?", que ya formuló San Agustín. La respuesta que dio mantiene su vigencia: antes de que Dios creara el mundo no existía el tiempo y, por tanto, no había ningún "antes".

La formulación actual de la pregunta de San Agustín admite múltiples variantes. Así, un interesante artículo de George Johnson se titula "¿Cómo adquirió el espacio sus dimensiones?" (New York Times, 26-VI-2001). Otra versión es la que proponen Stephen Hawking (Historia del tiempo) o Paul Davies (La mente de Dios): "¿Por qué el universo tiene estas leyes naturales y no otras?".

Las respuestas que se dan hoy a estas cuestiones son diversas. Para algunos sigue siendo válido el planteamiento agustiniano: la pregunta carece de sentido porque no hay un "antes" del Big Bang, ya que el tiempo empieza a partir de ahí. Para otros, en cambio, antes del Big Bang existió otro universo cuyas características ignoramos pero suponemos que hubo de tener unas leyes físicas como las del universo actual. Su cantidad de materia debió de ser tal que lo hizo colapsarse para volver a explotar y así iniciar nuestro universo. Quienes así opinan sostienen que este acontecimiento ha sucedido y sucederá infinitas veces. Este modelo cosmológico es conocido como teoría del Big Crunch.

Los trabajos que está realizando Andrew Linde, cosmólogo de la Universidad de Stanford, sobre la teoría de la gravedad cuántica, le han llevado a elaborar propuestas matemáticas sobre ese enigmático "antes". En declaraciones a International Herald Tribune (24-V-2001), Linde decía: "La inflación caótica nos permite explicar nuestro universo sin tener que aceptar la creación simultánea de todo el universo a partir de la nada".

Los teóricos de la línea de Linde consideran que nuestro universo no sería resultado de un acontecimiento puntual, sino más bien de una transición desde una era cuya forma somos incapaces de imaginar. Nuestro universo podría ser el fruto de una gran colisión entre universos de otras dimensiones. Ahora bien, aun así continuamos sin responder a la cuestión principal: ¿cómo surgió la totalidad del cosmos?

A este respecto, Alan Guth señala: "La inflación dice cómo un universo extremadamente pequeño se convierte en un universo muy grande. Pero, por sí sola, la teoría de la inflación no es capaz de explicar de dónde surgió ese universo extremadamente pequeño" (citado por Fred Heeren en The Wall Street Journal, 28-VI-2001). Y en una conferencia en la Baylor University (cfr. ibid.), Guth aclaró que "la inflación eterna es eterna hacia el futuro, no hacia el pasado". Podría, pues, haber una sucesión indefinida de Big Bangs, pero la teoría seguiría sin explicar cuál fue la causa del primero de todos.

La complejidad del tema hace que reine el desacuerdo entre los cosmólogos. De hecho, lo único en que todos concuerdan es el reconocimiento de no tener una idea clara de los procesos que dieron lugar a nuestro universo. Es este un campo en el que resulta muy difícil obtener datos experimentales. Sobre todo, intentar averiguar qué sucedió antes del Big Bang supone obligar a la ciencia a trabajar en un terreno situado fuera del alcance de las actuales leyes físicas. De modo que sólo caben especulaciones.


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