La actualidad del cristianismo de Dostoievski

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La visión cristiana del gran escritor ruso ha sido objeto de un congreso internacional titulado “Vivir en el misterio”.

Roma. “Cuando leo a Dostoievski tengo la impresión de que está hablando de mí”; quizá estas palabras de Alessandro D’Avenia –el autor de novelas como Blanca como la nieve, roja como la sangre, de gran éxito en Italia y en numerosos otros países– resuman de un modo especialmente gráfico la actualidad de Fiódor Mijáilovich Dostoievski (1821–1881). Al gran autor ruso del siglo XIX dedicó la Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma su VII Congreso internacional Poética & Cristianismo los días 27 y 28 de abril, que se cerró con una mesa redonda entre los escritores Alessandro D’Avenia y Eraldo Affinati –conocido por Campo del sangue, sobre Auschwitz–, moderada por el periodista Alessandro Rivali.

La crisis ética actual tiene mucho que ver, según Affinati, con la crisis de la palabra, pues muchas de las palabras que se pronuncian son “vacías y estériles”. La literatura, y en eso Dostoievski es un maestro, debe intensificar la propia experiencia, la propia vida. Por eso, el gran escritor ruso influye sobre las experiencias de autores actuales, al plantear interrogantes sobre cómo relatar la realidad de cada uno de ellos. “No se trata de una realidad nostálgica”, completó D’Avenia. Leyendo a los grandes maestros como el escritor ruso, se accede al propio plano interior de uno mismo; “Dostoievski ayuda a entrar en contacto con el misterio”, dijo el escritor, en referencia al título del Congreso, “Vivir en el misterio”. Es más: “en cada una de sus páginas hay un espacio abierto a lo sacro”, pues trasmite la idea de que, acorde con la visión cristiana del mundo, “el amor tiene prioridad sobre el conocimiento”. Dostoievski escribe sus obras como si fueran una continuación del Evangelio, resumió D’Avenia.

“Dostoievski ayuda a entrar en contacto con el misterio” (Alessandro D’Avenia)

Al cristianismo del gran escritor ruso se refirió también especialmente Tatiana Kasatkina, profesora del Instituto de Literatura Universal de la Academia Rusa de las Ciencias (Moscú). Hablando sobre todo de Memorias del subsuelo (1864), dijo que Dostoievski es un teólogo en sentido original. “En Tomás de Aquino aparece Dios en un sistema; pero al principio, la Teología habla de conceptos sin herramientas ni métodos. Dostoievski sigue la tradición ortodoxa de los poetas-teólogos”, en la que las imágenes del mundo exterior sirven para construir imágenes interiores. “Dostoievski entrega el conocimiento en un lenguaje poético para despertar lo que hay en nosotros”.

Kasatkina se refirió a una carta del escritor a su hermano Mijaíl en que habla de la censura; “se cita mucho, pero se suele olvidar que allí también habla de la fe en Dios”. Según la profesora rusa, “Dostoievski es la antítesis del existencialismo europeo, que hace un diagnóstico de la cultura; en Memorias del subsuelo ofrece no solo un diagnóstico, sino también una medicina”. Ahora bien, las traducciones suelen quedarse en lo exterior del texto (el diagnóstico); en ellas desaparece el “medicamento” por ir escondido en citas que no se entienden a primera vista, y que tampoco los críticos rusos entendieron durante mucho tiempo. Como ejemplo mencionó que en Memorias del subsuelo hace una referencia a los 40 años pasados “en el subsuelo”, en el exilio. “Está citando así los 40 años que pasaron los hebreos con Moisés en el desierto; ese peregrinar era necesario porque a la Tierra Prometida no podía entrar ninguno de los que habían preferido las ‘ollas de carne’ de Egipto (Ex 16, 3) a la libertad. Y el cristianismo es el camino personal hacia la libertad y una nobleza, no de nacimiento, sino de labor personal, de peregrinación. Así se llega a la salvación”.


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