Propuestas para sanear el fútbol europeo

Un informe independiente hace recomendaciones para que Bruselas tome cartas en el asunto

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El fútbol europeo no es ya solo un deporte cuya regulación corresponde a los organismos deportivos. Es también, y cada vez más, un negocio que mueve mucho dinero, y que está dando lugar a escándalos poco deportivos: árbitros corrompidos en Alemania, partidos amañados en Italia, apuestas clandestinas en Bélgica, clubs al borde la quiebra, tráfico de jugadores jóvenes... No es extraño, pues, que las autoridades de la UE empiecen a pensar en emanar directivas para regular actividades ligadas al fútbol. A finales de mayo, se ha presentado a las autoridades europeas y al comité ejecutivo de la Unión Europea de Fútbol (UEFA) un informe, elaborado por el ex ministro de deportes portugués José Luís Arnaut, con propuestas para sanear el mundo del fútbol.

La UEFA había aceptado en diciembre de 2005 encargar este informe independiente. Después de consultar con varios ministros de deporte de países europeos, José Luís Arnaut ha presentado un informe de 160 páginas, en el que sugiere que el legislador europeo elabore un marco para las actividades futbolísticas, teniendo en cuenta el carácter específico de este deporte.

Una de las evoluciones más evidentes del fútbol es la brecha cada vez mayor entre los grandes clubs y los otros. Para evitar que se amplíe, el informe propone la introducción de un "techo salarial" en la retribución de los jugadores.

Esta solución ya había sido propuesta por los dirigentes de algunos clubs y por el presidente de la FIFA, para controlar los costes. ¿Cómo fijar ese techo? Podría ser un porcentaje del volumen de negocio. Ya el año pasado el G-14 (la asociación de los 18 clubs europeos más poderosos) recomendó a sus miembros que no dedicaran más del 70% del gasto a sueldos de los jugadores.

Otro tema polémico es la obligación de tener jugadores formados en la propia cantera. El informe se inclina por que los clubs tengan "un cierto número" (sin concretar) de jugadores formados en casa. Una recomendación que no satisfará a los equipos del G-14. Estos equipos, que reclaman una compensación financiera por prestar sus jugadores a las selecciones nacionales, encontrarán una recomendación de su gusto: el informe preconiza que la UEFA contrate un seguro colectivo para los jugadores durante la Eurocopa.

En cuanto a los agentes de jugadores (un sector con prácticas un tanto turbias), el informe recomienda que una directiva europea regule su actividad, y propone que sean pagados por los jugadores y no por los clubs.

Algunas de las medidas propuestas por Arnaut, como el techo salarial o la obligación de tener jugadores de la propia cantera, supondría una "excepción" a las reglas comunitarias de libre mercado. Sería una "excepción deportiva" al igual que se invoca la "excepción cultural". Las reglas válidas para las actividades económicas no siempre van bien para los intereses del deporte.

De hecho, muchos piensan que la "sentencia Bosman" del Tribunal Europeo de Justicia, que abolió las reglas que limitaban el número de jugadores extranjeros en un club de la UE, ha traído más daños que bienes. Según Frédéric Thiriez, presidente de la Liga Francesa de Fútbol Profesional, en nombre de la libre circulación de trabajadores la sentencia ha provocado una explosión de los salarios de los jugadores y de los costes de transferencias, aumentando así la brecha entre los clubs ricos y los otros. Y hoy día no pocos clubs europeos están al borde la bancarrota con déficits de centenares de millones de euros.

José Luís Arnaut piensa que las autoridades deportivas no están en condiciones de dar respuestas adecuadas a estos problemas. "Lo que corresponde a las reglas del juego, debe seguir siendo de su exclusiva competencia", declara a "Le Monde" (25-05-2006). "Pero cuando los escándalos dañan la imagen de Europa y el orden público, es necesario que los poderes públicos intervengan".

Para luchar contra las formas de corrupción ligadas al fútbol, el informe recomienda a la UEFA y a las federaciones nacionales que creen "comités antifraude independientes" en el seno de sus estructuras.

Ahora el balón pasa a los legisladores europeos y a la UEFA.

ACEPRENSA

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