Modelos ocultos en la educación

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Los profesores que creen que transmitir valores es una indoctrinación imperdonable y se escudan en la neutralidad de la mera información, transmiten en realidad un modelo implícito. Así lo advierte el filósofo José Antonio Marina en ABC (Madrid, 17-II-95).

En la actualidad, el modelo implícito que se transfunde al alumno junto con las asignaturas tiene estos rasgos, entre otros:

1. Los únicos contenidos seguros son los científicos. Los únicos contenidos importantes son los técnicos o los que tengan utilidad para su futuro laboral. Todo lo demás es opinable y accesorio.

2. Se confunde el "derecho a expresar las propias opiniones" con el valor de las opiniones. La tolerancia se entiende como equivalencia generalizada de todas las creencias.

3. El sujeto individual es irrelevante. Hablamos de la sociedad, de la ciencia, del lenguaje, de la historia, como estructuras ideales desligadas de los sujetos que las construyen. Todo se decide en otro sitio o está decidido ya.

4. La educación se relaciona con la inteligencia y la inteligencia se identifica con la razón. Con ello quedan fuera los sentimientos, la inteligencia inventiva y la voluntad.

5. Se transmite una mala conceptualización de la libertad. Se la identifica con la espontaneidad o con la autenticidad, que son conceptos equívocos. El fanático que prende fuego a unos emigrantes puede ser espontáneo y auténtico, pero, además, es bestia.

6. Se intenta navegar con una ética minúscula de urgencia con un único contenido: es lícito todo lo que no haga daño a alguien. Bajo su aparente claridad esta norma no contiene nada. Ni se explican los límites de ese posible daño, ni se advierte que tamaña reducción imposibilita la creación de valores dignos.

Este modelo presenta un ser humano alicaído, pasivo, sumiso a múltiples destinos y carente de impulso creador. Merecemos algo mejor.


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