El Observatorio

Los riesgos del cannabis en el cerebro de los jóvenes

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El debate científico sobre las posibilidades terapéuticas de la marihuana suele simplificarse en la opinión pública, hasta el punto de que algunos jóvenes acaban viendo el consumo de cannabis como algo inocuo. Para contrarrestar esta impresión, científicos del National Institute on Drug Abuse (NIDA) de Estados Unidos alertan sobre la especial incidencia del cannabis en el cerebro adolescente, aún en desarrollo.

El estudio, publicado en la revista JAMA Psychiatry, constata los efectos nocivos del cannabis en las facultades cognitivas, la motivación y la salud mental de los adolescentes. “No se trata solo de pérdidas de concentración y de memoria que afectan al aprendizaje, deterioro cognitivo asociado al fracaso escolar, falta de reflejos y alteración de la capacidad motora o el ‘síndrome amotivacional’ que implica apatía y desinterés por los estudios y el entorno. La alta concentración de tetrahidrocannabinol (THC) presente en la marihuana aumenta el riesgo de sufrir en un futuro brotes psicóticos y –en casos de predisposición genética– esquizofrenia”, explica la periodista de El País Beatriz Portinari en una información sobre el estudio.

En otro artículo publicado en el mismo diario, Julio María Sanguinetti, expresidente de Uruguay, lamenta el clima de “jolgorio universal” con que hoy se afronta el debate sobre la legalización del cannabis. Más allá de los posicionamientos ideológicos de cada cual, no se puede perder de vista que estamos ante un problema de salud pública. “Si la prioridad es, como ha de ser, la salud, no podemos seguir deslizándonos por esta pendiente de aceptar la marihuana no solo como inocua, sino como una pócima curalotodo”.

En este debate, lo más responsable es informar sobre los riesgos que han detectado los especialistas. Y a modo de ejemplo cita una definición de la Academia de Medicina de Francia: “El uso del cannabis perturba las funciones cognitivas, en particular en la edad de los escolares y universitarios. Puede inducir trastornos de ansiedad y depresión, con su riesgo de suicidio. Puede agravar perturbaciones psicóticas, como la esquizofrenia. Facilita el consumo de otras drogas como tabaco, alcohol, opiáceos o psicoestimulantes”.


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