Los cristianos de Oriente Medio, minoría con una misión

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Del 10 al 24 de octubre se celebra en Roma el Sínodo de Obispos sobre la Iglesia católica en Oriente Medio. Ante la creciente emigración de los cristianos, se advierte que sería una pérdida para la Iglesia universal si el cristianismo desapareciera precisamente allí donde nació. Los temas que se tratarán se explican en el documento de trabajo del Sínodo (Instrumentum laboris), del que ofrecemos un resumen.

En la Introducción el documento se afirma que dos son los objetivos principales del Sínodo: “confirmar y reforzar a los cristianos [de la región] en su identidad” y “reavivar la comunión eclesial” entre las Iglesias católicas de los distintos ritos presentes en la zona. Se subrayan también con fuerza el compromiso ecuménico y el diálogo con judíos y musulmanes "por el bien de toda la sociedad" y para que la religión se convierta “cada vez más en motivo de paz”.

“El éxito de la coexistencia entre cristianos y musulmanes depende del reconocimiento de la libertad religiosa y de los derechos humanos”

Para que no se pierda la presencia cristiana

El primer capítulo trata sobre la Iglesia católica el Oriente Medio, donde la única Iglesia católica está presente en varias tradiciones: además de la Iglesia de tradición latina, hay seis Iglesias patriarcales, cada una con su rico patrimonio espiritual, teológico, litúrgico. Se recuerda que las Iglesias de Oriente Medio son de origen apostólico y que “sería una pérdida para la Iglesia universal si el Cristianismo se debilitase o desapareciese precisamente allí donde nació”. Existe por tanto la “grave responsabilidad” de “mantener la fe cristiana en estas tierras santas".

Por desgracia, hoy el “empuje evangélico parece a menudo frenado" La crisis de las vocaciones se debe a varias causas: emigración de las familias, disminución de los nacimientos, un ambiente cada vez más contrario a los valores evangélicos. Además “la falta de unidad entre los miembros del clero" constituye "un anti testimonio" mientras que "la formación humana y espiritual de sacerdotes, religiosos y religiosas quizás deja bastante que desear".

A favor de la laicidad

Se afirma que los cristianos, a pesar de su número exiguo, "pertenecen a título pleno al tejido social y a la propia identidad" de estos países. Su desaparición representaría una pérdida para el pluralismo de Oriente Medio. La acción de los católicos debe promover “más igualdad entre los ciudadanos de religiones diferentes, favoreciendo así la promoción de una democracia sana, positivamente laica, que reconozca plenamente el papel de la religión, también en la vida pública, en el pleno respeto de la distinción entre los órdenes religioso y temporal".

Los cristianos deben ser minoría activa, sin replegarse sobre sí mismos “en una actitud de gueto". Esto debe notarse de modo particular en los centros educativos de inspiración católica, que acogen a miles de personas de todas las religiones, así como los centros hospitalarios y los servicios sociales.

“Los conflictos regionales hacen aún más frágil la situación de los cristianos”

Los conflictos regionales

El documento subraya que los conflictos regionales hacen aún más frágil la situación de los cristianos. “La ocupación israelí de los territorios palestinos hace difícil la vida cotidiana para la libertad de movimiento, la economía y la vida social y religiosa (acceso a los Santos Lugares, condicionado por permisos militares concedidos a unos y rechazados a otros, por razones de seguridad)."

También da algunas pinceladas sobre la difícil situación de los cristianos en distintos países de la zona. Los cristianos están entre las principales víctimas de la guerra en Irak. "En Egipto, el crecimiento del Islam político, por una parte, y la falta de compromiso, en parte forzoso, de los cristianos hacia la sociedad civil, hacen que su vida esté expuesta a serias dificultades”. “En otros países, el autoritarismo, es decir, la dictadura, empuja a la población, incluidos los cristianos, a soportar todo en silencio para salvar lo esencial. En Turquía, el concepto actual de laicidad planeta aún problemas a la plena libertad religiosa del país.”

Libertad de conciencia, no solo de culto

Otros problemas provienen de la dificultad para entender la libertad religiosa. "En Oriente -se explica- libertad de religión quiere decir sólo libertad de culto", por tanto, no "libertad de conciencia, es decir, de la libertad de creer o no creer, de practicar una religión solos o en público sin ningún impedimento, y por tanto la libertad de cambiar de religión. En Oriente, la religión es, en general, una elección social e incluso nacional, no individual. Cambiar de religión se considera una traición hacia la sociedad, la cultura y la nación construida principalmente sobre una tradición religiosa". “Para el musulmán, la conversión está a menudo prohibida por las leyes del Estado".

El extremismo islámico sigue creciendo en toda el área, constituyendo “una amenaza para todos, cristianos, judíos y musulmanes". En este contexto de conflictividad, dificultades económicas y limitaciones políticas y religiosas, los cristianos siguen emigrando: “en el juego de las políticas internacionales -afirma el documento- se ignora a menudo la existencia de los cristianos”, los cuales son las primeras víctimas; esta es una de las causas principales de la emigración. Se invita a las Iglesias en Occidente a sensibilizar a los gobiernos de sus países sobre esta situación. Por otra parte se advierte la creciente inmigración en Oriente Medio de trabajadores africanos y asiáticos, entre ellos muchos cristianos, “a menudo objeto de injusticias sociales ... explotación y abusos sexuales".

Unidad entre los católicos

El segundo capítulo está dedicado a la comunión eclesial entre las Iglesias católicas de Oriente Medio.

Los cristianos son invitados a sentirse "miembros de la Iglesia católica en Oriente Medio, y no solo miembros de una Iglesia particular"."Para promover la unidad en la diversidad, es necesario superar el confesionalismo en lo que puede tener de limitado o exagerado, animar el espíritu de cooperación entre las diversas comunidades, coordinar la actividad pastoral y estimular la emulación espiritual y no la rivalidad".

El tercer capítulo afronta el tema del testimonio cristiano. Se reafirma ante todo “la importancia de la catequesis para conocer y transmitir la fe”, y respecto a la liturgia se recoge el deseo de muchos de “un esfuerzo de renovación, que, aun permaneciendo firmemente arraigado en la tradición, tenga en cuenta la sensibilidad moderna y las necesidades espirituales y pastorales actuales".

Se reafirma la urgencia del ecumenismo, superando prejuicios y desconfianzas. “Dos signos son de particular importancia: la unificación de las fiestas cristianas (Navidad y Pascua) y la gestión común de los lugares de Tierra Santa.”

Relaciones con judíos y musulmanes

El diálogo con los judíos se define “esencial, aunque no fácil”, y se resiente por el conflicto palestino-israelí. La Iglesia augura que “ambos pueblos puedan vivir en paz en una patria que sea la suya, dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas". Se reafirma la firme condena del antisemitismo, subrayando que “las actuales actitudes negativas entre los pueblos árabe y judío parecen más bien de carácter político" y por tanto extrañas a todo discurso eclesial.

"Las relaciones entre cristianos y musulmanes son, más o menos frecuentemente, difíciles -se lee en el documento- sobre todo por el hecho de que los musulmanes no hacen distinción entre religión y política, lo que pone a los cristianos en la delicada situación de no ciudadanos, mientras que éstos son ciudadanos de estos países ya desde mucho antes de la llegada del Islam. La clave del éxito de la coexistencia entre cristianos y musulmanes depende del reconocimiento de la libertad religiosa y de los derechos del hombre".

"Los cristianos son llamados ... a no aislarse en guetos, en actitudes defensivas y de replegamiento sobre sí mismos típicos de las minorías.”

En la conflictiva situación de la región los cristianos son exhortados a promover "la pedagogía de la paz": se trata de una vía realista, “dado que la violencia, tanto de los fuertes como de los débiles, ha llevado, en la región del Oriente Medio, únicamente a fracasos y a un bloqueo general". Se trata de una situación “aprovechada por el terrorismo mundial más radical". La contribución de los cristianos, “que exige mucho valor, es indispensable" aunque “demasiado a menudo” los países de Oriente Medio “identifican Occidente con el cristianismo" provocando gran daño a las Iglesias cristianas.

El documento analiza también el fuerte impacto de la modernidad que se presenta al musulmán creyente “con un rostro ateo e inmoral. Él la vive como una invasión cultural que le amenaza, turbando su sistema de valores". "La modernidad, por lo demás, es también lucha por la justicia y la igualdad, defensa de los derechos". Las escuelas católicas intentan "formar personas capaces de discernir lo positivo de lo negativo, para tomar solo lo mejor".

Los cristianos como ciudadanos

Los cristianos, por su parte, deben ser conscientes de pertenecer a Oriente Medio y de ser en él "un componente esencial como ciudadanos"

El documento afronta también el tema de la evangelización en una sociedad musulmana, que puede venir sólo a través del testimonio. La actividad caritativa de las comunidades católicas "hacia los más pobres y excluidos, sin discriminación, representa el modo más evidente de la difusión de la enseñanza cristiana".

En la conclusión, el documento dice de los cristianos de Oriente Medio: "La historia ha hecho que nos convirtiésemos en un pequeño rebaño. Pero nosotros, con nuestra conducta, podemos volver a ser una presencia que cuenta.” Desde hace décadas, la falta de resolución del conflicto palestino-israelí y la falta de respeto del derecho internacional han desestabilizado el equilibrio de la región. La consecuencia de todo esto es la emigración, especialmente de los cristianos.

Frente a este desafío, el documento concluye con una llamada a la esperanza: “A los cristianos del Oriente Medio se puede repetir aún hoy: ‘No temas, pequeño rebaño’ (Lc 12, 32), tienes una misión, de ti dependerá el crecimiento de tu país y la vitalidad de tu Iglesia, y esto sucederá sólo con la paz, la justicia y la igualdad de todos sus ciudadanos".


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