It

Página 1

Director: Andy Muschietti

Guion: Cary Fukunaga, Chase Palmer, Gary Dauberman (novela: Stephen King).
Intérpretes:
Bill Skarsgård, Jaeden Lieberher, Finn Wolfhard, Jack Dylan Grazer, Sophia Lillis, Jeremy Ray Taylor, Wyatt Oleff, Chosen Jacobs.
135 min.
Adultos.
(V)
Estreno: 8-09-2017.

Años ochenta. Derry es un pueblo de la América profunda en el que desaparecen niños y jóvenes con demasiada frecuencia. En el instituto del lugar hay un grupo de alumnos, apodados “los perdedores”, que son el objeto de las vejaciones y palizas de otro grupo de matones violentos, a los que todo el mundo teme. Un día, los “perdedores” empiezan a tener visiones que resultan no ser meras coincidencias. Casi todas esas apariciones tienen como factor común a un terrorífico payaso de nombre Pennywise.

El director argentino Andy Muschietti (Mamá) afronta su segundo largometraje llevando al cine una de las novelas más famosas –y largas– de Stephen King. Para ello ha contado con la asombrosa interpretación de Bill Skarsgård en el papel del siniestro payaso, y con unos excelentes técnicos de CGI (imágenes generadas por ordenador) y de maquillaje.

Desde la perspectiva del género de terror, se trata de un producto no inmediatamente alineable en las últimas tendencias, a pesar de que se apropia de muchos recursos estéticos y técnicos de ellas, recursos que Muschietti conoce muy bien de su trabajo en Mamá. Está más cerca de películas juveniles tipo Super 8, de J.J. Abrams, o Los Goonies, de Chris Columbus, que del cine de terror sobrenatural de los últimos años. Obviamente, elevado a un nivel de gore y de subtramas adultas impensables en las citadas películas y en la galaxia Spielberg. Y este quizá es un problema para el film: su público. La película en principio parecería indicada para un público que comparta la edad preadolescente de los protagonistas, pero luego es mucho más adulta en lo que a estética y situaciones se refiere. Y eso que estuvo a punto de rodarse una versión, preparada por Fukunaga, que era directamente adulta sin concesiones.

It juega todo el rato con la duda sobre la objetividad/subjetividad de lo que sucede, lo cual no está claro que beneficie al film desde un punto de vista dramático. Y es que, al margen del nivel de realidad del payaso Pennywise, es indiscutible que el film nos habla de los temores y angustias de unos chavales que viven entre la pesadilla del acoso escolar y la presión de unos progenitores impresentables. Y realmente eso es lo que más interesa de la historia: seguir el camino de maduración de una pandilla de amigos que descubren el valor de su compañía, y que incluso descubren el amor.

Estamos pues ante una película estimable, pero no una obra maestra; una cinta que tiene más momentos tiernos que terroríficos, que habla más de los horrores familiares que de paranoias fantasmagóricas. Pero sin duda estamos ante una cinta merecedora de unos cuantos Oscars de carácter técnico y artístico.


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