España: familia y escuela no acaban de encontrarse

Son una minoría los padres implicados en la acción educativa del colegio

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Son una minoría los padres implicados en la acción educativa del colegio

Padres y profesores, en teoría llamados a colaborar en la educación de los niños, de hecho a menudo no se relacionan, rara vez se encuentran y algunas veces chocan. Así ven sus relaciones ambos colectivos, según el capítulo dedicado a la enseñanza en el Informe España 1996, publicado por la Fundación Encuentro. El estudio se ha basado en encuestas a profesores de enseñanza pública y privada, y a padres con hijos en edad escolar.

Según el estudio, los profesores tienden a hacer responsables a los padres de todo lo que el niño es y manifiesta, también cuando los resultados son positivos. Y los padres suelen culpar a los profesores de los fracasos escolares de los hijos. Los profesores achacan a los padres permisividad, falta de conocimiento real del hijo, tendencia a disculparlo, desorientación y perplejidad cuando un problema se sale de lo normal.

Para los profesores, muchos padres están demasiado ocupados, los dos trabajan fuera de casa y dedican poco tiempo a los hijos. Los niños son los grandes perdedores, porque los cambios han roto esquemas anteriores (la madre como signo de continuidad y referencia) y no se han establecido aún pautas adecuadas a la nueva situación. Según los maestros, muy pocos padres siguen de cerca los estudios de sus hijos, mientras que la mayoría manifiesta una preocupación difusa, más ansiosa que eficaz.

En general, los padres valoran positivamente a los profesores. No obstante, la imagen del profesor ha perdido el prestigio que antes tenía. Su palabra ya no tiene valor incontestable, sus actuaciones se juzgan según las circunstancias y cada profesor se tiene que ganar el prestigio a título individual. Las críticas suelen presentarse a raíz de malas calificaciones o problemas de disciplina de los hijos. El encuentro entre padres y profesores se produce casi en exclusiva en estos casos. Los padres que llevan a sus hijos a colegios privados estiman que el acceso a los profesores es más fácil. En cambio, son más exigentes, porque "para eso pagan". En este sentido, existe una opinión extendida sobre la mejora de la educación pública, pero, si los padres pueden, acaban llevando a sus hijos a centros privados.

Lo que importa en primer lugar a los padres son los buenos resultados académicos, a pesar de que en la elección de centro y en los criterios para valorar al profesorado enfatizan la formación en valores humanos. El profesor ve así desvalorizado su papel, al ser considerado principalmente como mero instrumento calificador. Por su parte, los profesores demandan a los padres un mayor contacto con ellos y que dediquen más tiempo a sus hijos.


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