China: Hijos parias

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Duración lectura: 2m. 9s.

Pese a que el gobierno chino dio en 2015 un paso positivo –aunque insuficiente– al autorizar a las parejas con más de un hijo para que inscriban a un segundo, se mantiene en pie una regulación que perjudica a las madres solteras: el permiso para dar a luz solo se concede si la embarazada puede mostrar una prueba de matrimonio.

Según The Economist, las que infringen la ley deben pagar altas sumas, equivalentes a lo devengado en varios años de trabajo. Pero tienen un problema añadido: la dificultad que implica registrar a sus chicos.

“Hasta el mes pasado era imposible, para muchos de los nacidos en violación de las leyes de planificación familiar, obtener documentos de identidad. Ahora es más fácil si los dos progenitores pueden probar una relación con su hijo. Pero una madre que no sabe quién es el padre de su bebé, o que no puede convencer al padre de someterse a una prueba de ADN, está fuera de juego. El chico no puede ser registrado: por lo tanto, no puede obtener otros documentos cruciales, como un carné de identidad, esencial para, por ejemplo, realizar viajes de larga de distancia”.

“Para evitar estos horrores, algunas mujeres no casadas se marchan de China para dar a luz. Los bebés tienen así una prueba de nacimiento emitida en el extranjero, y la oportunidad de crecer normalmente fuera del país”.

En julio pasado, interrogado sobre el sistema de multas que se impone a las madres solteras, un funcionario insistió en que la penalización era necesaria para mantener el “orden reproductivo”.

La norma estaría funcionando, en tal sentido, como un incentivo para el aborto, que es la opción que toman la mayoría de las madres solteras, según The Economist. Sin embargo, las que no desean tomar ese camino se enfrentan a la oposición de los funcionarios de planificación familiar, que las obligan a abortar.

Mei Fong, excorresponsal del Wall Street Journal en Beijing, autora de un libro sobre la política del hijo único, apunta que el precio de criar un hijo como madre soltera es únicamente asumible por los más ricos.

“‘Quiero hacer felices a mis padres y tener un bebé’, expresa una treintañera en Beijing, que trabaja como asistenta de oficina por muy poco dinero. ‘Pero si no estoy casada, y si no pudiera pagar las multas, mi hijo se convertiría en un fantasma, sin estatus legal. ¿Cómo podría hacerle eso a mi propio hijo?’”.