China confirma su interés por invertir en África

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China ha vuelto a confirmar a los países africanos que quiere ser un socio comercial serio y un actor importante en la ayuda al desarrollo del continente. En el Foro de Cooperación China-África, celebrado en la ciudad egipcia de Charm el-Cheikh, el primer ministro chino Wen Jiabao ha ofrecido 10.000 millones de dólares en préstamos a bajo interés para los próximos tres años.

Con estas y otras medidas de ayuda allí anunciadas China da un paso adelante en su política de inversiones y cooperación que ya le ha proporcionado un importante acceso a las materias primas africanas.

China viene ofreciendo préstamos a bajo interés a los países africanos, normalmente con la condición de que se gasten en productos chinos o en proyectos de infraestructuras realizados por empresas chinas. De este modo China se está convirtiendo en el mayor constructor de infraestructuras en África, desde ferrocarriles a carreteras, que en muchos casos sirven también para sacar al mercado materias primas explotadas por empresas chinas.

Además de los préstamos, China ha hecho en el Foro de Cooperación otras promesas como la de abrir más el mercado chino a los productos africanos de las naciones que no tienen relaciones diplomáticas con Taiwán, y perdonar la deuda pendiente de préstamos sin intereses hechos en el pasado a los países menos desarrollados.

No son concesiones costosas para Pekín, pero le permiten contrarrestar la imagen de una China neocolonialista que invierte en los países africanos para garantizarse el suministro de materias primas.

Los préstamos e inversiones han hecho que China se haya convertido en uno de los principales socios comerciales de África. Las empresas chinas se han implantado en numerosos países africanos, y sus inversiones directas han pasado de 327 millones de euros en 2003 a 5.200 millones en 2008.

Los gobiernos africanos están especialmente dispuestos a aceptar la ayuda de China, también porque, a diferencia de los países occidentales, no pone condiciones ligadas a la lucha contra la corrupción y el respeto de los derechos humanos.

Esto tiene sus ventajas para algunos gobiernos, pero no para sus ciudadanos, como comenta un editorial del diario de Kampala The Monitor, que escribe: “Aunque muchos líderes africanos se alegran de que China no interfiera en sus asuntos internos, también se pierde la influencia que los actores externos pueden tener para persuadir o obligar a que los líderes de estos países traten mejor a sus propios ciudadanos”.

El diario ugandés señala también otra crítica que se hace a las empresas chinas: en muchos paises africanos los constructores chinos tienden a traer a sus propios trabajadores incluso para el trabajo poco cualificado, con lo que se niega a los trabajadores locales la posibilidad de formarse.

Los préstamos chinos a África no alcanzan, de todos modos, la ayuda que recibe el continente de los países de la OCDE. En 2008, la ayuda oficial al desarrollo de África alcanzó los 26.000 millones de dólares anuales, con un aumento del 10,6%.

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