El premio Nobel de la Paz atrae la atención sobre Timor Oriental

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Dos personas comparten este año el Premio Nobel de la Paz. Un obispo y un abogado -cada una a su modo impulsores de la autonomía de Timor Oriental frente a Indonesia- han atraído la atención sobre el conflicto político de esta isla al norte de Australia.

Timor Oriental es una antigua colonia portuguesa que fue ocupada por Indonesia en diciembre de 1975, aprovechando la confusión y el abandono portugués tras la “revolución de los claveles”.

Contra la ocupación se formó el Frente Revolucionario por un Timor Oriental Independiente (Fretilin), del que es portavoz uno de los galardonados con el Nobel, José Ramos Horta, que vive en Sydney (Australia). La guerra, el hambre y las epidemias han causado la muerte de miles de personas en estas dos últimas décadas, de 70.000 a 200.000 según las distintas estimaciones. Pero el gobierno indonesio continúa empeñado en forzar la unión del territorio.

Una de sus armas es repoblar la isla con no timoreses que llegan desde otras islas y son mayoritariamente musulmanes, como el 88% de los 200 millones de indonesios. La respuesta internacional es contraria al gobierno del presidente indonesio Suharto: la ONU no ha reconocido la anexión; y Portugal, que se considera todavía como potencia administradora del territorio, reclama la autodeterminación.

El otro Nobel es el obispo Carlos Felipe Ximenes Belo, que desde 1983 ha sido el administrador apostólico de Dili, la capital, y por ello cabeza de la jerarquía católica. En estos últimos doce años ha impulsado una red de dispensarios y orfelinatos, así como el seminario, donde se han formado gran parte de los dirigentes laicos del territorio, según explica La Croix (13 y 14-X-96). En 1989 Mons. Ximenes Belo pidió a las Naciones Unidas que apoyasen un referéndum para la autodeterminación de Timor Oriental. Su acción y la independencia de la Iglesia respecto del gobierno indonesio ha sido vital para mantener la esperanza de la autonomía. En Timor Oriental viven 840.000 habitantes, de los que 700.000 (83%) son católicos. Hay 30 parroquias y 72 sacerdotes.

La revista Time (21-X-96) señala que los dos premiados no coinciden en el modo de concebir el futuro de Timor Oriental. Ramos Horta propone una retirada de las tropas indonesias en el plazo de dos años para celebrar posteriormente un referéndum sobre la autodeterminación del país. Por su parte, Mons. Ximenes Belo ha condenado la violencia provocada por el Fretilin y piensa que una alternativa no despreciable al referéndum sería mantenerse como provincia de Indonesia, con una autonomía especial. En su opinión, muchos timoreses quieren seguir unidos a Indonesia y el referéndum podría resucitar la violencia.

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