Vainilla y chocolate

TÍTULO ORIGINALVaniglia e Cioccolato

GÉNERO

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Salamandra. Barcelona (2004). 416 págs. 16,50 €. Traducción: Nieves López Burell.

Primera novela que se traduce al castellano de esta escritora italiana. Penélope, la protagonista principal, harta de las infidelidades de su marido, decide dejar temporalmente a éste y a sus tres hijos, y se refugia en la casa abandonada en la que vivió con su abuela, en un último intento de que Andrea reaccione y se convierta en un esposo y en un padre responsable. A partir de este acontecimiento, cuyo desenlace no conoceremos hasta el final de la novela, el lector irá descubriendo detalles de la vida de Penélope, de la de su marido, y de otros parientes y conocidos de ambos, en capítulos en los que se intercalan el pasado y el presente de los protagonistas.

El interés de la historia se mantiene desde el principio hasta el final sin altibajos. La autora va introduciendo unos personajes marcados por la desorientación afectiva tan característica de la época actual: matrimonios rotos, infidelidades, búsqueda infructuosa de la felicidad, individualismo… En ese sentido, la novela resulta una crítica patente de conductas bastante arraigadas, por lo menos en occidente, y muestra con realismo el dolor y la infelicidad que producen en los hijos y en las propias parejas afectadas. Por contraste, la fidelidad, la maternidad y la paternidad, la solidaridad ente los hermanos, la posibilidad de cambiar y de mejorar se presentan como soluciones mucho más sólidas y enriquecedoras, aunque a veces parezcan casi inalcanzables. No hay moraleja, pero se impone la coherencia de los hechos.

También hay que destacar la buena caracterización de los personajes, con muchos matices, que los alejan de tópicos o de estereotipos, y manifiestan la complejidad de las personas, pero también su capacidad para lo bueno y para lo malo, bien lejos de postulados deterministas. El ritmo del relato, las excelentes descripciones, los giros para sorprender al lector y mantener la tensión narrativa, los rasgos de humor, muestran a una autora que domina las técnicas novelísticas. No conozco otras obras de Sveva Casati, pero se puede apreciar en ésta la mesura con que se exponen los hechos, pues nunca cae ni en el mal gusto ni en el cinismo, aunque se trate de conductas moralmente desordenadas. La mirada de la autora es más bien comprensiva y deja, con el desenlace de la novela, un atisbo de esperanza.

Luis Ramoneda

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