El arte de cuidar

Rialp.

Madrid (2013).

252 págs.

18 €.

“Cuidar” no solo es la actividad a la que tradicionalmente se dedicaban las mujeres en el hogar o el núcleo principal de algunas profesiones, especialmente aquellas que se ocupan de la vulnerabilidad humana. Es también una categoría filosófica clave para comprender el cambio de época al que estamos asistiendo. Frente a la Modernidad, para la que la razón y el mundo tienen un carácter fundamentalmente instrumental, buena parte de las corrientes filosóficas contemporáneas subrayan el cuidado como clave para comprender el mundo y vivir en él.

El arte de cuidar ofrece una reflexión sobre esos fundamentos filosóficos del cuidado y, al mismo tiempo, muestra la transformación que supone para la vida humana conocer y actuar desde el cuidado.

Profesor de Filosofía Moral y Filosofía Política en la Universidad de Valencia, Agustín Domingo Moratalla tiene una dilatada trayectoria como investigador en filosofía, ensayista y colaborador habitual en medios de comunicación escritos.

El libro se estructura en tres partes. La primera, centrada en la fundamentación, nos presenta una antropología filosófica desde el cuidado (para lo que se apoya tanto en Zubiri-Laín como en Ricoeur) y las bases sobre las que se asienta la ética del cuidado, que son la responsabilidad y el diálogo. En la segunda parte, aborda una cuestión de filosofía moral (¿en qué ha consistido el tránsito contemporáneo de las éticas abstractas a las éticas aplicadas?) y otra de filosofía del conocimiento (¿cómo plantear hoy las relaciones entre verdad y tradición?). La tercera tiene un carácter aplicado, y pone de manifiesto la trascendencia del cuidado en tres ámbitos concretos: la mediación y la interdisciplinariedad; el diálogo; y la amistad.

El arte de cuidar no es un ensayo de divulgación y, por eso, para comprenderlo en su integridad es necesario estar familiarizado con las corrientes de pensamiento contemporáneo vinculadas al personalismo comunitario y a la hermenéutica. Pero el autor se afana en hacer una exposición clara, salpicada de ejemplos que ayudan a seguir los argumentos y de propuestas concretas que evidencian la relevancia práctica de los planteamientos teóricos. De este modo, logra una obra que puede llegar a un público más amplio.

Aunque el libro tiene una coherencia de fondo, cada capítulo se puede leer con independencia de los demás. Para los menos iniciados en la filosofía contemporánea puede resultar recomendable empezar por los tres capítulos finales y, en particular, el último dedicado a la amistad.

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