Animal acorralado

Alfaguara. Madrid (2007). 249 págs. 18 €. Traducción: M. Torres.

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El narrador y protagonista de esta novela es un inglés rico que está de caza en Polonia. El Presidente de un país cercano pasa unos días en una finca en el campo y, como a la ligera, se pregunta si sería muy difícil llegar a tenerle en la mira telescópica de su fusil. Aparentemente, sólo la excitación deportiva del cazador le mueve a esta aventura. Lo malo es que no consigue convencer de eso a los guardaespaldas del dignatario cuando es capturado. No aceptan que haya cómplices ni motivos.

Es torturado y consigue escapar cuando está a punto de que lo maten. Desde ahí, Animal acorralado (1939) se convierte en el relato de una trepidante persecución. El cazador se convierte en presa y pasa a vivir su afición deportiva desde el otro lado. Está lleno de recursos y de ganas de vivir, es decidido, escurridizo e imaginativo y está dispuesto a todo por defenderse, incluso a matar. Viajes en barco, refugios subterráneos, persecuciones por la ciudad, movimientos de un país a otro, disfraces, carreras, disparos, heridas, no falta de nada. La persecución va en serio y es a vida o muerte, pero el protagonista narra todo con el espíritu de gentleman inglés que hubiera empleado para contarnos una partida de caza del zorro con los amigos de su club. Es llamativa la relación que llega a establecer con uno de sus más tenaces perseguidores.

Esta novela pasa por ser la más importante del irlandés Household (1900-1988). Se trata de un texto puramente de acción pero está elegantemente escrito, con prolijas descripciones y cuidados diálogos. Los recursos del autor la sacan adelante cada vez que está al borde de la repetición. Flota hasta el final la duda de por qué escribe el narrador este relato, desde dónde lo hace, y, sobre todo, si fue alcanzado o no. Las últimas páginas aportarán una óptica de sus motivaciones que removerán los presupuestos de esta entretenida historia. Una vez más, cherchez la femme.