Los obispos cubanos piden a la gente que no abandone el país

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Duración lectura: 2m. 32s.

Los obispos cubanos piden a la gente
que no abandone el paísEl gobierno tolerará algunos trabajos más por cuenta propia

El gobierno de Cuba ha abierto un poco más la mano a las actividades laborales que los ciudadanos podrán realizar por cuenta propia, y se han añadido 19 trabajos a la lista de más de 130 aprobados hace año y medio. Se trata de una medida tibia que no bastará para combatir el paro, ni para impedir la salida de cubanos rumbo a Estados Unidos. Ante la inminencia del verano, los obispos han publicado una declaración contraria a esas migraciones marítimas.

Algunas de las actividades ahora liberalizadas son tan raras y especializadas como “restaurador de muñecas y juguetes”, “limpiador y reparador de fosas”, “peluquero de animales domésticos” o “limpiador de bujías”. La resolución se esperaba desde hace meses, cuando las mismas estadísticas oficiales anunciaron que había un aumento sustancial del paro como consecuencia de recortes de plantillas en oficinas y empresas públicas.

Pero la liberalización de trabajos por cuenta propia tampoco ha generado -ni previsiblemente generará- muchos empleos: un particular sigue sin tener derecho a contratar sus propios empleados -la contratación compete sólo al Estado-, y por tanto los nuevos negocios particulares legalizados se reducen al ámbito familiar y crearán pocos puestos de trabajo.

Mientras tanto, muchos cubanos se cansan de esperar a poder ejercer su profesión al margen del control estatal, y se van del país. En respuesta a esta situación, el Comité permanente de la Conferencia Episcopal cubana publicó un mensaje a finales de mayo en el que recuerda el éxodo masivo del verano pasado (“el tercero en tres décadas del periodo revolucionario”), y reprueba “este modo riesgoso de salir de nuestro país”.

Los obispos señalan en el documento que los emigrantes no son precisamente desahuciados, sino “profesionales, médicos, profesores universitarios, artistas, escritores, ingenieros, jóvenes estudiantes; son los constructores y futuros constructores de la sociedad”.

Que los obispos tengan que pedir a la gente que no abandone el país puede ser tanto un apoyo como una humillación al gobierno. La gente se embarca -opinan los obispos- porque está descontenta del igualitarismo o de la nivelación artificial que considera a todas las personas en el mismo plano. “Los sectores más inquietos y creativos de la sociedad no se sienten valorados y viven así en perenne desaliento”. En definitiva, el emigrante “no se identifica con el modelo de vida que se ha generado en Cuba (…) Se trata de un bloqueo interno que también genera desánimo”.

“Con respecto a estas travesías -declaran-, nunca hemos aprobado ni el estímulo propagandístico que llega desde fuera, alentando tales viajes, ni las periódicas etapas de permisividad que se han producido en Cuba para ese arriesgado cruce del mar, el cual, por otra parte, ha generado tanta ruptura y separación familiar en forma abrupta e impensada”.

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