Las remesas de los emigrantes latinoamericanos son una ayuda vital en varios países

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Duración lectura: 3m. 59s.

Mientras en la reciente conferencia de Monterrey los líderes del mundo discutían sobre la ayuda a los países en desarrollo, los emigrantes latinoamericanos están enviando una ayuda generosa y constante que mantiene a flote a sus familias y refuerza las economías de la región. Según un estudio (1) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), durante el año 2000, los envíos de dinero realizados por los emigrantes a sus países de origen de la zona América Latina-Caribe sumaron más de 20.000 millones de dólares. El valor de las remesas de emigrantes es superior a la ayuda oficial al desarrollo que recibe la región, equivale a un tercio de las inversiones extranjeras y es más del 150% de los intereses pagados por la deuda externa de la zona durante los últimos cinco años.

El estudio considera que un típico trabajador sudamericano de los casi 14,5 millones residentes en los EE.UU. envía 3.000 dólares (un 15%) de los 20.000 dólares anuales que gana. Las remesas se han multiplicado por diez en tan sólo 20 años, y en 2001 ascendieron a 23.000 millones de dólares. En seis países (Haití, Nicaragua, El Salvador, Jamaica, República Dominicana y Ecuador) los ingresos procedentes de los envíos se sitúan por encima del 10% del PIB (ver cuadro). Jamaica es el país con más ingresos per cápita procedentes de envíos. Le sigue El Salvador. Para Ecuador, los envíos de emigrantes suponen tres veces los ingresos que genera el turismo. En Colombia, los envíos equivalen a la mitad del valor de las exportaciones de café. Para la economía mexicana, las remesas de emigrantes (9.300 millones de dólares en 2001) constituyen la tercera fuente más importante de ingresos, después de las exportaciones de petróleo y del turismo.

Los envíos suelen hacerse a través de empresas, que prestan sus servicios a cambio de un porcentaje de la cantidad remitida, que ronda el 15%. Los emigrantes rehúyen las transferencias bancarias, porque son más caras y además no ofrecen las ventajas que reportan las empresas de envíos de dinero: el destinatario recibe un aviso telefónico que le advierte sobre la llegada del dinero, que podrá recoger en un lugar cercano a su domicilio, e incluso, en algún país -como República Dominicana- puede recibir el dinero en casa. Estos factores son muy importantes, si se tiene en cuenta que los destinatarios de los envíos viven mayoritariamente en zonas rurales y no disponen de entidades bancarias cercanas.

Tanto movimiento de dinero ha traído competencia, pero también abusos. Los más frecuentes son las maniobras con el tipo de cambio aplicable y las comisiones leoninas. En 1999, Western Union, Money Gram y Orlandi Valuta, las tres empresas estadounidenses que lideran el sector, llegaron a un acuerdo para indemnizar a los usuarios que les habían demandado por el cobro encubierto de comisiones abusivas. Los competidores de estas empresas de envíos de dinero empiezan a espabilarse. Es el caso de US Postal, el servicio de correos estatal de EE.UU. Además, algunas compañías financieras procuran dar condiciones más ventajosas en los envíos, ofreciendo a los que remiten dinero un paquete de productos financieros.

Al BID le preocupan dos aspectos relacionados con las remesas de emigrantes: cómo reducir los costos de enviar dinero y cómo canalizar parte de los envíos hacia inversiones a largo plazo y a iniciativas de desarrollo comunitario en los países de origen. Hoy por hoy, la mayoría de las cantidades remitidas son empleadas de modo inmediato para satisfacer necesidades primarias (comida, vivienda, ropa). Para lograr que parte de los envíos vayan a inversiones, los gobiernos de México, Ecuador, Guatemala y El Salvador están promoviendo asociaciones que agrupen a los emigrantes que proceden de una misma región. The Economist (23-II-2002) destaca la experiencia de una de estas asociaciones, en Zacatecas (México). Las autoridades federales y locales se han comprometido a aportar tres dólares por cada uno que entreguen los emigrantes para inversiones en proyectos de desarrollo. En 2000, los grupos de emigrantes procedentes de Zacatecas que residen en EE.UU. invirtieron 6 millones de dólares en la construcción de nuevas carreteras, escuelas, iglesias, conducciones de agua y parques públicos.

Para lograr el abaratamiento del coste de los envíos, el BID aboga por una mayor competencia en el sector. También el gobierno de México ha negociado con bancos y agencias de transferencia de dinero para que resulte más fácil y más barato enviar migradólares a casa.

_____________________________(1) http://www.iadb.org/mif/eng/conferences/pdf/Comparativeremittan2.pdf

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