América Latina discute sobre la crisis económica

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Duración lectura: 8m. 13s.

Treinta y cuatro jefes de Estado y de gobierno se reúnen para tratar la situación del subcontinente. Una cita que para los latinoamericanos es la “presentación en sociedad” de Barack Obama, y sobre la que planea el problema del embargo a Cuba y de la democracia en la región.

La crisis económica tiene sin duda un especial protagonismo en esta reunión del 17 y al 19 de abril en Puerto España, capital de Trinidad y Tobago. Entre sus objetivos se incluye un plan para fortalecer el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Con sede en Washington, la entidad -que ha sido el mayor prestamista de América Latina- ha registrado pérdidas como consecuencia de la actual depresión. Por otra parte, los líderes de la zona esperan presionar a Obama para la flexibilización de las políticas norteamericanas hacia Cuba.

La discusión sobre la crisis económica viene precedida por señalamientos que han insistido en que no es América Latina quien tiene que pagar por ella. Especialmente resonantes, en este sentido, fueron las palabras del presidente brasileño Luiz Inácio “Lula” Da Silva en Londres, con su referencia a que la crisis “la había creado gente rubia y de ojos azules”. Una descripción frente a la cual el presidente Barack Obama no se da por aludido.

Precisamente la novedad del gobernante demócrata alimenta las expectativas sobre el tipo de relación que en los próximos años tendrán el coloso norteamericano y sus vecinos continentales. También el presidente de México, Felipe Calderón, ha cifrado en ella su intercesión por Cuba al decir que el embargo contra la isla “existía antes de que Obama y yo naciéramos, y no ha sido una medida efectiva para lograr cambio alguno”.

Cuba y los países del ALBA

En la visita a México que precedió a la Cumbre de las Américas, el presidente Obama, que levantó las restricciones para los viajes a Cuba, comentó que “siempre se habla de las restricciones de los estadounidenses para viajar a Cuba, pero nunca de los problemas que tienen los cubanos para viajar a cualquier otro país y de las dificultades que viven en el interior de la isla. Esperamos también gestos de Cuba para saber si quiere seguir liberalizándose”.

Pero mientras que los presidentes Álvaro Uribe y Lula Da Silva manifestaron su intención de abogar por la readmisión de Cuba en la Organización de Estados Americanos (OEA), el presidente cubano, Raúl Castro, ha afirmado que este organismo tendría más bien que “desaparecer”. En enfrentamiento surgió tras unas declaraciones en las que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, advirtió que la cláusula democrática de la OEA no permite el reingreso de Cuba en la organización, de la que fue expulsada en 1962.

Frente a esto, varios líderes regionales han cerrado filas en defensa de la isla convocados por el venezolano Hugo Chávez en la reunión de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), celebrada en Caracas como preparación a la Cumbre de Trinidad. En la cita de esta alianza fundada en 2004 por Cuba y Venezuela (y que comprende también hoy a Bolivia, Nicaragua, Honduras y Dominica como miembros plenos, y a Ecuador como país observador), el presidente Evo Morales ha presentado un proyecto de declaración en el que se solicita reconocer la plena libertad de comercio de Cuba, y la aprobación de un voto de solidaridad como desagravio por los 47 años de embargo a los que la isla ha sido sometida.

Morales criticó la decisión de expulsar a Cuba de la OEA “por declararse marxista leninista”. “Yo quiero declararme marxista leninista y socialista, y ahora quiero que me expulsen”, desafió. Por su parte Hugo Chávez se refirió a la declaración de la Cumbre de las Américas, en donde los líderes se presentan como “nosotros, presidentes electos democráticamente”, para cuestionar el concepto de democracia: “¿Dónde habrá más democracia, en EEUU o en Cuba? ¿Quién tiene el democratómetro?”.

Declaraciones éstas que coinciden con su decisión de promulgar una ley creando el cargo de jefe de Gobierno de Caracas, una figura administrativa nombrada por el mismo presidente a la que fueron transferidas prácticamente todas las funciones del Alcalde Mayor, Antonio Ledezma (opositor a Chávez), que fue elegido el 23 de noviembre pasado con el 52% de los votos. La recién designada jefa de gobierno parece haber contestado la pregunta retórica sobre el “democratómetro” declarando, a propósito de su designación a dedo, que “los dedos de Chávez son los dedos del pueblo”.

En cualquier caso, y mientras Chávez prometía boicotear cualquier resolución de la Cumbre de las Américas, los seis países del ALBA más Ecuador han firmado un acuerdo marco para la creación del “sucre”, un sistema monetario de compensación comercial que esperan comience a funcionar el 1 de enero de 2010. Asimismo las islas caribeñas de San Vicente y las Granadinas ingresaron como nuevo miembro del ALBA.

La crisis, y China al quite

Frente a la crisis económica, las políticas de Estados Unidos han favorecido desigualmente al área latinoamericana. Como resultado de la estrategia monetaria de la Reserva Federal con los bancos centrales del mundo, recientemente se asignaron 30.000 millones de dólares a México y otro tanto a Brasil, aunque éste último ha decidido no explotar por ahora esa línea de crédito. Pero otras economías más pequeñas de la región, como Argentina -que ha intentado demostrar su capacidad para afrontar los pagos de deuda externa-, quedaron fuera de estos acuerdos.

Sin embargo, los negocios del área latinoamericana con China parecen ir constituyendo cada vez más un hilo de Ariadna (cfr. Aceprensa 05-12-2008). En lo que respecta a Argentina, un reciente convenio de swap o intercambio de divisas permitirá que el gobierno de Cristina Fernández no tenga que destinar sus escasos dólares a todas sus transacciones internacionales. La nacionalización de miles de millones de dólares provenientes de los fondos privados de pensiones, entre otras causas, llevó el año pasado a los argentinos a sacar del país el equivalente a casi 23.000 millones de la divisa norteamericana.

Mediante este acuerdo, China pone a disposición de Argentina hasta 70.000 millones de yuanes (el equivalente a 10.200 millones de dólares), a cambio de la garantía de hasta 38.000 millones de pesos. Aunque los yuanes no pueden engrosar las reservas del Banco Central, porque la moneda china no es reconocida como divisa mundial, Argentina puede utilizarla (con la aprobación del Banco Central chino) para comprar dólares o euros. La diferencia es que, mientras existe un mercado internacional para el yuan, no existe mercado para el peso.

Para el éxito de la operación, entonces, es necesario que China conserve los pesos, porque de lo contrario tendría que venderlos en Buenos Aires, con la consiguiente desestabilización del mercado de cambios.

Considerando que la tendencia del yuan hacia la revaluación es exactamente inversa a la que se prevé para el peso, el país asiático ha declarado que “China toma ese riesgo, mínimo para el nivel de sus reservas, porque quiere ayudar financieramente a un proveedor estratégico y para tener una mayor presencia monetaria y financiera en el escenario mundial”.

En efecto, los negocios del gigante amarillo con América Latina siguen en aumento. En las últimas semanas China ha negociado acuerdos para doblar su fondo de desarrollo con Venezuela hasta los 12.000 millones dólares; para conceder un préstamo a Ecuador de al menos 1.000 millones destinados a una construcción de una planta hidroeléctrica; y de otros 10.000 millones para la petrolera brasileña.

Por otra parte, el 28 de abril Perú pasará a engrosar, junto a Estados Unidos, Canadá, Singapur y Chile, la lista de países que mantienen un Tratado de Libre Comercio con Beijing. China es el segundo socio comercial más importante de Perú, por detrás de Estados Unidos. Según estadísticas del ministerio de Comercio Exterior, Perú exportó en 2008 a China 3.737 millones de dólares, e importó de ese país 4.063 millones de dólares.

Popularidad de los líderes

El Barómetro Iberoamericano de Gobernabilidad, una encuesta que desde 1992 se realiza en 20 países de América y que coordina el Centro Nacional de Consultoría de Bogotá, ha sondeado la opinión de los americanos sobre los líderes de sus países.

El mejor resultado lo obtiene el presidente Barack Obama, que además del apoyo de los norteamericanos recibe el 85% del favor de latinos residentes en Estados Unidos. Le sigue Álvaro Uribe, cuya gestión aprueba el 74 % de los colombianos, y a sólo un punto del resultado obtenido por el brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva.

En claro contraste con mediciones anteriores, 12 de los 20 mandatarios sobre los que se consultó superan el 50% del apoyo popular. “Esto demuestra que hay confianza en los líderes y que hoy por hoy existe liderazgo en la región”, dijo Carlos Lemoine, presidente del Centro Nacional de Consultoría que realizó el sondeo.

Los últimos puestos de la tabla son para los presidentes Daniel Ortega, de Nicaragua, que cuenta sólo con un 35% de aprobación entre su pueblo, y para Cristina Fernández, presidenta de Argentina, que se queda a la cola con el 30%.

La encuesta revela también que la corrupción, el desempleo, la economía y la seguridad, en ese orden, son para los latinoamericanos los principales problemas de la región.

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