Religión en la escuela: bienvenida o vetada

El comienzo del curso es momento para propuestas educativas y debates en torno a la escuela. En el mundo anglosajón, administraciones públicas y sociedad civil discuten la manera de afrontar la creciente presencia de minorías étnicas y religiosas. En Canadá, Estados Unidos y Gran Bretaña, las escuelas religiosas financiadas con fondos públicos protagonizan controversias, aunque sería más preciso decir que las causas en disputa implican a las escuelas de carácter árabe o musulmán.

El Departamento para Niños, Escuelas y Familias del gobierno de Gordon Brown ha publicado un documento (Faith in Schools, “Fe en las escuelas”), firmado junto con los representantes de las principales comunidades religiosas de Gran Bretaña, en el que se alienta a “eliminar las barreras innecesarias para la creación de nuevas escuelas confesionales [faith schools]”, con el objetivo de promover “el entendimiento, la integración y la cohesión” entre las diversas religiones y minorías. El principal interés estriba en facilitar a las escuelas musulmanas la incorporación al sistema de financiación estatal, a través del cual sería más sencillo controlar el currículo y los contenidos que se imparten.

“El gobierno reconoce que hay pocas escuelas confesionales en el sector subvencionado para niños musulmanes, sijs o hindúes, en comparación con las disponibles para cristianos y judíos”, dice el documento. En efecto, un tercio de las 21.000 escuelas financiadas por el Estado son confesionales. De las 48 no cristianas, 37 son judías, siete musulmanas y dos sijs. Y según el último censo, de los 376.000 niños musulmanes de 5 a 15 años, solo 1.770 asisten a alguna de las escuelas confesionales musulmanas así financiadas en Inglaterra, que suponen un 6% del total de las 115 musulmanas.

El agrio debate ha sido inmediato. Los críticos argumentan que reforzará la segregación de los alumnos y reducirá la diversidad de las escuelas públicas no confesionales cercanas. Además hay quien opina que no se debe emplear dinero público para subvencionar lo que consideran posturas islamizadoras que son contrarias a los principios democráticos del país británico. A favor, el ya mencionado anhelo integrador y el hecho de que los resultados académicos son superiores en las escuelas confesionales, algo que se atribuye a que alumnos y plantilla compartan valores religiosos.

La iniciativa concretada en el documento Faith in Schools llega después de que el gobierno se viese obligado a retirar la propuesta de forzar a las nuevas escuelas confesionales con subvención pública para que reservasen un cuarto de sus admisiones para alumnos no pertenecientes a su credo. La idea fue rechazada por los implicados, sobre todo la comunidad católica.

Escuela pública con cultura árabe

Mayor revuelo, proporcionalmente, se ha levantado en Estados Unidos a raíz de la apertura de una nueva escuela pública en Nueva York. El motivo de discordia es que el centro educativo, la Khalil Gibral Academy, centra su oferta en enseñanza de la lengua y la cultura árabes (a semejanza de otros casi 70 colegios bilingües pertenecientes al sistema escolar público de la ciudad) . En el fragor de la polémica, la directora y creadora de la idea que ha dado lugar a la escuela se ha visto empujada a dimitir a causa de unas declaraciones que fueron interpretadas como complacientes con los radicales islámicos. La nueva directora ni es musulmana ni sabe árabe.

Quienes se oponen a la financiación pública del centro se aferran a la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, que establece la separación entre religión y Estado. Argumentan también que es una incubadora para radicales, incluso aunque sea con la excusa de enseñar solo cultura árabe. Los defensores recuerdan que el centro cumple los requisitos para que las autoridades concediesen la financiación, puesto que no se impartirán clases de religión. La escuela recién abierta en Brooklyn cuenta con 60 alumnos de 11 años, en su mayoría negros e hispanos que tendrán la oportunidad de aprender árabe.

A la vez, en Florida, otra nueva escuela financiada con fondos públicos y que ofrece enseñanza de hebreo, la Ben Gamla Charter School, está recibiendo críticas por un motivo semejante. El abogado de la escuela afirma que la oposición esconde motivos económicos, pues disputará alumnos a las diferentes escuelas privadas hebreas de la zona. El portavoz del organismo público encargado de conceder la aprobación como charter school (escuela pública pero regida de manera autónoma por los promotores) a la Ben Gamla ha señalado que el proyecto cumple los requisitos y que las autoridades velarán para que la Primera Enmienda no sea vulnerada.

También en la provincia canadiense de Ontario, la financiación pública de escuelas confesionales es un tema candente en la campaña para las próximas elecciones provinciales, que acaba de comenzar. Dalton McGuinty, primer ministro de la provincia, ha centrado su campaña a la reelección en la promesa de que no extenderá la financiación estatal a escuelas confesionales no católicas, que son las únicas que actualmente la reciben (a pesar de que el porcentaje de católicos y protestantes es prácticamente el mismo). Por su parte, la Conferencia Episcopal de Ontario apoya la financiación pública de escuelas confesionales no católicas. “La primacía del derecho de los padres a la educación es un valor que debería ser asegurado no solo para padres católicos, sino también para otros. Nos hemos comprometido públicamente a apoyar el desarrollo de escuelas para alumnos de otras comunidades religiosas”, han dicho los obispos en una declaración reciente.

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