Recorrido por los versos de un siglo

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Nuevas antologías de la poesía española
El cauce habitual de la poesía española son las antologías que, con diversos enfoques, ponen al alcance del lector interesado un resumen de las tendencias de un momento o de una época determinada. Parece que el próximo final de siglo es una buena ocasión para esta tarea de antologar, que supone delimitar corrientes y seleccionar autores y poemas. Todas las antologías aquí reseñadas aparecieron en los últimos meses de 1998 y al comienzo de 1999.

Entre otras iniciativas, el centenario de la Generación del 98 ha dejado la Biblioteca 98. Un fin de siglo, colección de bolsillo de la editorial Alfaguara cuyo objetivo es “ofrecer una escogida muestra de lo que fue ese momento histórico y literario”. Esta antología de los poetas del 98 (1) es una de sus primeras publicaciones. Once son los poetas escogidos, algunos muy conocidos, como Unamuno, Valle-Inclán, Rubén Darío, los Machado o Juan Ramón Jiménez; y otros menos habituales, como Salvador Rueda, Villaespesa, Tomás Morales, Fernando Fortún y Rafael Lasso de la Vega. No obstante, todos los poemas fueron publicados antes de 1915; es decir, ofrecen una selección de la época modernista de sus autores.

El prólogo de García-Posada es una puesta al día de las investigaciones literarias sobre esta época. Sin disquisiciones innecesarias sobre el carácter de la Generación del 98, el autor deja claro que el fin de siglo es el gran momento del modernismo. Es, además, el momento de la poesía que recoge la herencia de los simbolistas y parnasianos franceses, y lleva a sus últimas consecuencias las posibilidades rítmicas y léxicas de la métrica tradicional. En el periodo comprendido entre 1888, fecha de la primera edición de Azul, y 1916, año de la muerte de Rubén Darío, se desarrolló el modernismo que impulsó extraordinariamente a la poesía española: en esos pocos años pasó del realismo decimonónico a las innovaciones vanguardistas. Armonía, ritmo, sensualidad, belleza y misterio encontrará el lector en esta interesante antología.

Antes y después de la guerra

Con el objetivo de ofrecer un panorama de la poesía española de este siglo, la editorial Castalia ha publicado dos volúmenes (2) que abarcan sendas épocas: 1900-1939 y 1940-1980; es decir, antes y después de la Guerra Civil. Aunque el primero es de 1996, es ahora cuando se está difundiendo unido al segundo. El estudioso y el lector interesado apreciarán este libro, que muestra cómo en pocos años, en España, florecieron el modernismo, los movimientos de vanguardia, la Generación del 27 y personajes tan singulares como Miguel Hernández. Poemas de cuarenta y tres autores configuran una antología donde caben voces como las de Rubén Darío, los Machado, Juan Ramón Jiménez, García Lorca y Alberti, y otras menos conocidas. Reserva también un breve espacio para los ultraísmos y la poesía de combate, inmediatamente anterior a la Guerra.

Con el mismo esmero continúa esa tarea el segundo volumen. En épocas sucesivas y a la vez diferentes, tenemos la ocasión de leer una selección de 86 poetas. Hasta 1950, el editor encuentra una poesía preocupada por recuperar su voz perdida en los desastres de la Guerra Civil; hasta 1959, los poetas se vuelcan en el compromiso político y en la protesta social. De ahí en adelante, José Paulino Ayuso distingue una poesía de crítica de la experiencia, hasta 1970; y una época de mayor preocupación por el lenguaje y por la autonomía poética, hasta 1980. La amplia selección de autores, muchos de ellos olvidados por otras antologías, es lo mejor de estos dos volúmenes orientados al mundo universitario.

Además de esos dos textos, merece reseñarse otro título (3) dedicado a una época poco conocida y, hasta no hace mucho, víctima de prejuicios a causa de la Guerra Civil. Gracias a esta antología, nos llega una selección de 35 autores que representan las diferentes tendencias que convivieron en los años inmediatamente posteriores a la Guerra. Con rigor y detalle, Francisco Ruiz Soriano desvela un panorama rico, múltiple y cambiante, alejado de tópicos empobrecedores, en el que tuvieron cabida la poesía religioso-existencial y la de carácter social, el surrealismo y el culturalismo, el postismo y el realismo mágico.

Los del 68

De nuevo la editorial Castalia, esta vez en su colección Didáctica, ofrece una antología de la poesía española entre 1975 y 1995 (4). Completa otra, del mismo autor, dedicada al periodo comprendido entre 1945 y 1975. Como es una edición dedicada al alumnado no universitario, su excelente introducción adelgaza los detalles y ofrece un panorama claro, sencillo y, naturalmente, didáctico de esos veinte años tan vigorosos. Los 34 poetas antologados apenas pueden asomar dos o tres poemas; a cambio, están representadas todas las tendencias de esta etapa (poesía de la experiencia, neoimpresionismo, neopurismo, clasicismo, etc.) y los poemas son muy atrayentes.

Sólo quince años, de 1960 a 1975, son objeto de la antología del profesor y crítico Juan José Lanz (5). Aquí están representados 22 autores que no han vivido la Guerra y que comienzan a escribir a partir de 1960. Configuran lo que se ha dado en llamar Generación de 1968, emblemáticamente unida al Mayo francés de ese mismo año. Esa fecha simboliza el final de la dictadura de Franco y el nacimiento de una estética opuesta al testimonio y al compromiso político de generaciones anteriores. Su evolución, desde un extremado culturalismo hasta una vuelta a lo cotidiano y a la experiencia, queda muy bien recogida en una extensa introducción y en una amplísima selección de poemas. La minuciosidad con que se estudia el origen y la evolución de las diferentes tendencias enriquece una antología dirigida a lectores muy interesados en esa época o en esos autores. Provoca curiosidad la obra de algunos nombres que, en distintos ámbitos, protagonizan la cultura en 1999: Vázquez Montalbán, Félix de Azúa, Pere Gimferrer, Luis Alberto de Cuenca o Luis Antonio de Villena.

Feroces y otros jóvenes

Con la conveniente promoción y pseudoescándalo llega Feroces (6), antología de “radicales, marginales y heterodoxos”. Se trata de 23 autores nacidos entre 1957 y 1976, caracterizados unos por “su lenguaje más rápido, más cheli incluso, por su heterodoxia y su actitud vital comprometida”, y otros, por su interés en un posible cambio en el lenguaje, temas y actitudes de la poesía española. En la búsqueda de nuevos caminos y de nuevas actitudes radica el interés de este libro. Por encima de todo destaca el “impresionante coloquialismo” con el que tratan la insumisión, la ecología, la basura consumista, el amor o el desamor, la marginalidad. Esos son sus temas.

El resultado es muy heterogéneo por la disparidad de intentos y porque no siempre aciertan; sobre todo, cuando se confunde el coloquialismo con el exabrupto y el ánimo de ruptura con la ramplonería llamativa. No obstante, destacan el dominio y la capacidad expresiva de Jesús Aguado, Violeta C. Rangel (pseudónimo), Juan Antonio González Iglesias o Juan Manuel Villalba, del que ya es muy conocido su magnífico poema “Furtivos”. En resumen, esta antología ofrece temas y tonos muy diferentes a los habituales; sin embargo, no conviene olvidar el título con el que la prensa lanzaba este libro: “Sexo, ecología e insumisión”.

Menos publicitada y, por tanto, menos conocida es la antología de Fernando de Villena, La poesía que llega (7). No son feroces, ni siquiera aguerridos, estos diez poetas de menos de treinta años, que se caracterizan por su “espiritualidad”, entendida como una reacción frente al crudo realismo de moda. Incluso alguno se atreve a hablar del “resplandor final de la Verdad”, con mayúscula. Junto a ese afán trascendente, apuestan por una poesía solidaria, variada en sus temas y convencida de la “dignidad del lenguaje literario”; es decir, exactamente en la posición contraria a los anteriores. Aunque algunos versos suenen repetidos o antiguos, su voz no es hiriente. Los versos de Pedro J. Vizoso, Rosario de Gorostegui o Josefa Fernández Garzón sobresalen en una antología que se esfuerza por salirse de los caminos marcados por la crítica.

Sin duda, la más esperada y polémica es la Antología consultada de la poesía española (8), que abarca el periodo comprendido entre 1968 y 1998. La selección se basa en el criterio de autoridad de los consultados, 300 prestigiosos críticos, poetas, editores, profesores, etc. que se relacionan al final del libro. Además, casi todos los poemas han sido elegidos por los propios autores, todos los cuales publicaron su primer libro hacia 1970. Continúa así la tradición de otra antología publicada en 1952 con el mismo criterio y que tuvo gran repercusión. De paso, se contrapone a la publicada hace dos años por el poeta y crítico José Luis García Martín (Treinta años de poesía española. 1965-1995). Es curioso que ambas seleccionen un número semejante de autores (23 la de García Martín y 28 la de Visor), de los que coinciden en dieciséis. Por otra parte, llegan prácticamente a las mismas conclusiones: que, sobre la variedad, predomina un realismo de tono clasicista y de extraordinario cuidado de la forma.

Un verso de Luis A. Villena puede resumir la poesía de una época (“cuenta cosas y baila”), que no es sino el reflejo de una España “más tolerante y abierta, pero también más fatalista y escéptica, más instruida, pero más banal”, según el catedrático José C. Mainer en su incisiva introducción. En fin, casi cualquier lector encontrará excelentes poemas. No obstante, recomendamos los de algunos autores: Antonio Colinas, Miguel D’Ors, Eloy Sánchez Rosillo, Luis Alberto de Cuenca, Jon Juaristi, Jaime Siles, Andrés Trapiello, Julio Martínez Mesanza, Felipe Benítez Reyes y Carlos Marzal.

Poemas de todas las épocas

Muy diferente es el planteamiento de Las cien mejores poesías de la lengua castellana (9), del poeta y director de la Biblioteca Nacional, Luis Alberto de Cuenca. Su modelo es un libro semejante de Marcelino Menéndez Pelayo, antecesor suyo en la Biblioteca. Esta antología recoge los poemas que más le gustan al poeta con dos límites: no incluir fragmentos y detenerse en poetas nacidos antes de 1930, suponemos que con el propósito de no interferir en la discutida poesía contemporánea.

Cada poema tiene una breve introducción y alguna referencia bibliográfica; es decir, no va dirigida a universitarios o eruditos, sino a quien pretenda pasar un buen rato. Junto a poemas muy conocidos de Jorge Manrique, Garcilaso, Fray Luis, Espronceda, Miguel Hernández o Dámaso Alonso, encontrará otros magníficos y menos popularizados de Lope, Arguijo, los Argensola, Somoza, Querol, Delmira Agustini, Cirlot o José Hierro. En estos tiempos, de tantas ediciones y de tanta colección de kiosco, se agradece esta antología tan personal y acertada.

Un carácter mucho más amplio tiene la Antología Cátedra (10). Recoge una amplia selección de los 125 títulos dedicados a la poesía de la colección Letras Hispánicas que, con este volumen, llega al número 500. Podemos asemejar esta antología a la reconocida Floresta de lírica española publicada hace veinte años por José Manuel Blecua en la editorial Gredos.

El compilador de Cátedra propone que se entienda este libro como un conjunto de cinco antologías, cronológicamente ordenadas, que corresponden a la Edad Media, el Siglo de Oro, el siglo XVIII, el XIX y el XX. Cada uno de esos capítulos recoge lo esencial de la poesía española de forma bastante exacta y equilibrada, excepto el último, que triplica o cuadruplica en páginas y autores a las anteriores secciones. Ninguno de los autores representados desmerece y, en conjunto, el capítulo configura una espléndida antología de la poesía española contemporánea.

En definitiva, el fin del milenio ofrece muchas posibilidades. Se puede seguir un itinerario cronológico desde el Modernismo hasta nuestros días; detenerse en una época concreta, seguir el criterio de Luis Alberto de Cuenca o disfrutar con una amplía selección de la poesía española desde sus inicios; tomar el pulso a la poesía de los últimos treinta años o ver qué se hizo de aquellos del 68.

Para apreciar y disfrutar la poesía

Al tiempo, se han publicado dos volúmenes que el lector interesado puede considerar complementarios. Uno es la reedición de un clásico de la crítica contemporánea: Función de la poesía y función de la crítica, del poeta inglés T.S. Eliot (11). El otro, Cómo se escribe poesía (12), tiene carácter divulgativo.

El libro de Eliot, Premio Nobel en 1948, gozó de gran estima desde su publicación en 1933. En España, se editó en 1959 y en 1968, con traducción y notas de Jaime Gil de Biedma; ahora se reedita.

Función de la poesía y función de la crítica recoge ocho conferencias de Eliot en la Universidad Harvard durante el curso 1932-33. Aunque tratan de diferentes etapas de la poesía inglesa, en realidad su objetivo es delimitar el concepto poesía y el papel de la crítica. El poeta parte de la ignorancia “acerca de qué cosa sea la poesía, qué es lo que hace o debería hacer, para qué sirve”. Y en esto radica el extraordinario interés del libro. Eliot propugna “un conocimiento apasionado de la poesía y una actitud para el análisis desapasionado”.

Frente a análisis más o menos difusos o entusiásticos, Eliot aconseja basarse en la realidad concreta de las palabras, en su propiedad, claridad u oscuridad, precisión o imprecisión gramatical, etc. Estos elementos permitirán distinguir lo permanente de lo que es expresión de una época. Lo comenta con gran precisión: “Si la poesía es una forma de comunicación, lo que comunica es el poema mismo y sólo incidentalmente la experiencia y el pensamiento que se ha vertido sobre él. El poema posee una existencia propia, ahí fuera: estaba antes que nosotros y estará cuando nosotros ya no estemos”. No se piense que Eliot admite sólo una poesía intelectual como la suya; para él, “el peor pecado que puede cometer la poesía es aburrir”.

Es imposible recoger en unas cuantas líneas toda la agudeza de este libro. Quizá las referencias a críticos y poetas ingleses dificulten la lectura, pero el esfuerzo merece la pena. No obstante, recomendamos algunos capítulos como la “Introducción”, “La época de Dryden”, “Wordsworth y Coleridge”, “Matthew Arnold” y “Conclusión”. Este libro marcó las pautas de la crítica contemporánea y mostró a los poetas españoles de la época nuevos caminos. Sin duda, influyó mucho en la poesía española; sobre todo, en la generación de los 60 y en su traductor, Jaime Gil de Biedma, que ofrece en el prólogo unas observaciones tan interesantes para la poesía española contemporánea como las del propio Eliot. En definitiva, un libro exigente y excelente tanto por la personalidad e influencia de Eliot como por las observaciones de Gil de Biedma.

Muy diferente es el enfoque de Cómo se escribe poesía, de Silvia Adela Kohan: mostrar al lector los recursos fundamentales del quehacer poético. Sin embargo, el libro surge de unos planteamientos semejantes a los de Eliot: “El poema es una realidad lingüística que establece un código propio y se constituye en un signo único”. A partir de aquí, sus doce capítulos diferencian poesía tradicional y moderna, profundizan en los recursos básicos de la poesía como género, muestran cómo se puede trabajar con diferentes materiales y, finalmente, se ocupan de los modos de iniciar un poema y de los aspectos más interesantes en su exploración y análisis.

Su sencillez y claridad, y la multitud de ejemplos que ofrece, hacen de Cómo se escribe poesía una lectura recomendable a cualquier lector y, especialmente, a quien aspire a escribir. El primero recordará algunos conceptos elementales y otros no tanto, como el capítulo dedicado al haiku; los segundos encontrarán multitud de sugerencias en los capítulos sobre las transformaciones, el poema narrativo o la economía del lenguaje.

_________________________(1) Poetas del 98. Edición de Miguel García-Posada. Alfaguara. Madrid (1998). 344 págs.(2) Antología de la poesía española del siglo XX, I (1900-1939). Edición de José Paulino Ayuso. Castalia. Madrid (1996). 449 págs.; Antología de la poesía española del siglo XX, II (1940-1980). Edición de José Paulino Ayuso. Castalia. Madrid (1998). 700 págs.(3) Primeras promociones de posguerra. Antología poética. Edición de Francisco Ruiz Soriano. Castalia. Madrid (1997). 426 págs.(4) Antología de poesía española (1975-1995). Edición de José Enrique Martínez. Castalia. Madrid (1997). 260 págs.(5) Antología de poesía española, 1960-1975. Edición de Juan José Lanz. Espasa Calpe. Madrid (1997). 557 págs.(6) Feroces. Radicales, marginales y heterodoxos en la última poesía española. Edición de Isla Correyero. DVD Poesía. Barcelona (1998). 411 págs.(7) La poesía que llega. Jóvenes poetas españoles. Edición de Fernando de Villena. Huerga y Fierro Editores. Madrid (1998). 120 págs.(8) El último tercio del siglo (1968-1998). Antología consultada de la poesía española. Visor. Madrid (1998). 805 págs. Introducción de José Carlos Mainer.(9) Las cien mejores poesías de la lengua castellana. Edición de Luis Alberto de Cuenca. Espasa Calpe. Madrid (1998). 404 págs.(10) Antología Cátedra de Poesía de las Letras Hispánicas. Selección e introducción de José Francisco Ruiz Casanova. Cátedra. Madrid (1998). 928 págs.(11) T.S. Eliot. Función de la poesía y función de la crítica. Tusquets. Barcelona (1999). 203 págs. Traducción e introducción de Jaime Gil de Biedma.(12) Silvia Adela Kohan. Cómo se escribe poesía. Plaza & Janés. Barcelona (1998). 222 págs.

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