Libros

8.Oct.1997
Con el plebiscito de los niños de ayer y de hoy
Creo que hay en estos años una sobrevaloración de la obra de Shakespeare. No me refiero a los comentarios de textos, apreciaciones, que, salvo genialidad igual o superior a la de Shakespeare, no aportan más que erudición banal, estadística boba o miméticos efluvios de vano estructuralismo, psicologismo, o de la insuficiente filosofía del lenguaje.