La fórmula del “bestseller”

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Duración lectura: 2m. 40s.

“Hazles reír, hazles llorar, hazles esperar”. Así resumía Charles Reade, novelista inglés de la época victoriana, la fórmula del bestseller. No obstante, tal y como advierte Frances Wilson en un artículo para New Statesman, quizá la receta no sea la misma para todas las épocas, ya que un bestseller nos da “la instantánea de una época”. En este sentido, podría decirse –como hace Wilson– que este tipo de libros son como las flores efímeras del jardín de la literatura: solo viven un día.

A tenor de esta autora, el uso de la palabra bestseller hoy día es excesivo: “Este término se ha convertido en algo escurridizo, a menudo empleado para nombrar lo que no es”. No parece acertado decir que las obras agrupadas en los cánones de libros, los libros de culto o los llamados “clásicos instantáneos” –fenómenos tan inaprensibles como el bestseller, aunque de otra índole– puedan meterse dentro del mismo saco. En pocas palabras, Orgullo y prejuicio no es un bestseller.

Por otra parte, “los bestsellers no son simplemente libros ‘de playa’ [top beach reads]; son fenómenos culturales”, dice Wilson. Así, algo tendrá que decir sobre nuestro tiempo el éxito repentino de la saga de Harry Potter o de Cincuenta sombras de Grey, los dos casos más aludidos por el artículo de Wilson. En su éxito convergen factores tan dispares como el tipo estético en auge, la psicología individual y nacional, la educación de una época o el gusto, además de la pericia de los agentes publicitarios.

En un intento por descifrar el ADN de este tipo de libros, Jodie Archer y Matthew Jockers han tratado de averiguar si realmente existe un patrón común a los bestsellers de las últimas décadas. Para ello, han programado una computadora para que analice 20.000 libros, dividiendo sus contenidos en 500 temas: el arte de pescar, armas de fuego, FBI, dinero, escenas del crimen, niños o escuela, entre otros. The Bestseller Code, el libro que recoge los resultados de su estudio, afirma que los escritores más exitosos dedican un tercio de su libro a solo uno o dos temas: por ejemplo, en el caso de las novelas de John Grisham, las cuestiones jurídicas.

Otra conclusión interesante del estudio indica que las tramas de los bestsellers están guiadas por unas metas u objetivos muy claros, y sus protagonistas están constantemente actuando: hacen, piensan, preguntan, miran, aman, alcanzan, cuentan, sonríen, etc. “Lo que es más importante –explica Wilson–, saben lo que quieren: ‘necesitar’, ‘querer’, ‘añorar’ y ‘amar’ son los cuatro verbos que describen las expresiones mentales y emocionales de los personajes bestselling”.

Además, el estudio señala que las tramas de cualquier éxito en ventas se reducen a siete modelos, fruto de la combinación de picos y valles en la tensión dramática, ascensos y caídas. “Toda historia tiene su tempo, pero lo que diferencia al bestseller, sugieren Archer y Jockers, es el rápido ritmo de la narrativa, que baja y sube, oscilando constantemente entre el conflicto y su resolución”.

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