En los laberintos del nihilismo

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John Banville, el último ganador del Premio Príncipe de Asturias de las Letras, nació en Irlanda en 1945. Tras sus estudios de secundaria, renunció a ir a la Universidad y comenzó a trabajar en las líneas aéreas Aer Lingus. Luego ha sido periodista en los diarios Irish Press y Irish Times. En la actualidad colabora en The New York Review of Books. Comenzó su carrera literaria en la década de los setenta, primero con una colección de relatos y luego con varias novelas basadas en científicos eminentes (Copérnico, 1976, Kepler, 1981, y La carta de Newton, 1982).

Su primer gran éxito literario es El libro de las pruebas (1989), publicado por Anagrama, a las que seguirían las novelas Ghosts (1993), The Broken Jug (1994) y Athena (1995). En 1997 publica una de sus novelas de más resonancia internacional, El intocable.

En estas novelas John Banville ya ha dado forma a su mundo novelesco centrado en los problemas íntimos y emocionales de unos protagonistas que deambulan en un mundo cerrado y nihilista, enfrentándose de manera derrotada al terremoto de sus emociones, sin resolver casi nunca nada, con argumentos un tanto forzados en el plano intelectual y sentimental. El Jurado del Premio Príncipe de Asturias ha valorado su honda “reflexión sobre los secretos del corazón humano”, aunque conviene destacar que siempre dando vueltas a unas mismas obsesiones y temas. Maneja Banville un estilo manierista, muy elaborado, sobresaliente en su capacidad evocadora. Suele destacarse esta característica en sus novelas, su sofisticación formal, más que su habilidad para construir argumentos convincentes, casi siempre escorados hacia las radiografías de seres derrotados que buscan, como sea, una redención que no suelen encontrar.

En 2003 publica otro de sus mejores libros, Imposturas, primera de las tres novelas que protagoniza Axel Vander; las siguientes son Eclipse (2000) y Antigua Luz (2012). En 2005 consiguió el Premio Booker con El mar, novela que puede servir de síntesis de los dos rasgos que destacamos de su literatura: la calidad de su prosa y la nihilista poética de los derrotados. En 2009 publicó Los infinitos.

Pero Banville destaca por ser también un prestigioso autor de novelas policíacas, que publica con el seudónimo de Benjamín Black. Ha publicado hasta ahora siete novelas, aunque la última de ellas, La rubia de ojos negros es una excepción en su faceta de escritor policiaco. Su primera novela fue El secreto de Christine, novela ambientada en Dublín en la década de los 50 en la que ya aparecen los ingredientes que repetirá en sus siguientes novelas: Banville presenta el mal sin sutilezas ni matices, al natural, lo que dificulta la creación de una creíble intriga, por muy bien que estén descritos los mundos sórdidos que suele retratar. Parecidas ambientaciones se dan en El otro nombre de Laura (2007), El Lémur (2008), En busca de April (2010), Muerte en verano (2011), Venganza (2012) y Holy Orders (2013).

La rubia de ojos negros es una excelente novela policiaca que Banville escribió por encargo de los herederos de Raymond Chandler (1888-1959), uno de los grandes de la novela policiaca norteamericana. Banville recrea en esta novela una nueva historia de su mítico detective Philippe Marlowe, y lo hace con gran calidad tanto desde el punto de vista estético como por los ingredientes narrativos, en consonancia con los que solía utilizar el novelista norteamericano. Se trata, además, de su última novela publicada en España. Aunque está bastante lejos de los habituales temas de las obras más literarias de Banville, puede ser una buena oportunidad para penetrar en la literatura del último Premio Príncipe Asturias de las Letras.

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