El itinerario intelectual y espiritual de T. S. Eliot

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Duración lectura: 15m. 9s.

A propósito de la película “Tom & Viv”
El cine ha tenido siempre una de sus fuentes principales en la novela, pero también en la vida de los escritores, sobre todo si hay en ella o se supone que hay algo turbio. Es raro en el cine más reciente encontrar biografías en algún aspecto ejemplares, como es la de C.S. Lewis en Tierras de penumbra, de Richard Attenborough. En el otro sentido hay más: se han hecho películas que casi sólo resaltan las líneas menos favorables de Nietzsche, Dashiel Hammett, Henry Miller, Scott Fitzgerald… Dentro de esta corriente -o sea, en lo menos positivo de la vida de T.S. Eliot- está Tom & Viv.

Todas las incógnitas, los aparentes o reales comportamientos injustos de Eliot quedarán desvelados -es de suponer- en el año 2020, cuando la editorial Faber and Faber pueda dar publicidad -según lo estipulado en testamento- a las cartas que el poeta escribió a una de sus principales confidentes: Emily Hale. Pero la película no ha querido esperar tantos años, y aventura e inventa temerariamente sobre puntos cruciales, que interpreta o juzga “en contra” de T.S. Eliot.

Tom & Viv es una adaptación cinematográficade la homónima obra de teatro de Michael Hastings. El guión está escrito por éste y por Adrian Hodges. Trata de los primeros años de matrimoniode T.S. Eliot; aunque presenta no tanto la vida del poeta, dramaturgo y ensayista, sino más bien la figura de su mujer: Vivien.

La tesis de Hastings es tan dura como no fundamentada: T.S. Eliot, después de conseguir la incapacitación legal de su mujer y de recluirla en un manicomio, la abandonó, negándose incluso, a pesar de estar curada, a que saliera del sanatorio, donde moriría en 1942.

Primeros pasos

Thomas Stearns Eliot nació en St. Louis (Missouri) en l888. Estudió tres años en Harvard, dondeaprende de Laforgue ese especial modo de composición poética tipo collage, acumulación de imágenes y frases con la ilógica presentación propia de la memoria sensitiva. Más tarde, sigue un curso en la Sorbona, donde escucha las lecciones de Bergson sobre el tiempo psicológico y subjetivo. De nuevo en Harvard, es durante tres años profesor ayudante de Filosofía. Personalmente, adopta la actitud de Bradley (idealismo absoluto, panteísmo fideísta); en Harvard inicia la profunda relación afectiva con una compañera, Emily Hale, que ni el tiempo ni su posterior matrimonio lograrán borrar. Finalmente, se traslada a Inglaterra para completar su formación en la Universidad de Oxford.

En 1914 se instala en Londres. Inicialmente se relaciona con Ezra Pound y R. Aldington. Su formación poética se cifra principalmente en Dante y Baudelaire. La obra característica de este momento es Prufrock y otras observaciones (1917): poesía urbana, objetiva, de mordacidad irónica, con la que critica la vida londinense de entonces. Supone ya esta obra el sonido de una voz nueva.

Una aristócrata desequilibrada

A través de Bertrand Russell conoce a un aristócrata de una familia de costumbres puritanas y a su hermana, Vivien Haigh-Wood, de gran belleza, con la que se casa muy poco después. También muy poco después ella da síntomas claros de estar perturbada; la película sugiere vagamente una ciega pasión, lo cual es acorde con la realidad: Eliot, a sus 27 años, parece descubrir la sexualidad.

En Tom & Viv se apunta que Eliot se sirve de este precipitado matrimonio -realizadocon des-conocimiento de ambas familias- para introducirseen la alta sociedad inglesa, en otros ambientesliterarios (Victoria Sackville West, Virginia Woolf y su grupo de Bloomsbury), para ser más conocido y poder publicar su poesía.

Lo cierto es que T.S. Eliot sabrá por la madre de Vivien de su precaria salud física y de sus desequilibrios mentales, que irán en aumento. Serán años de difícil convivencia entre una mujer necesitada de cariño, buscadamente anticonvencional, y un intelectual que, en cambio, busca en la rica tradición inglesa la cultura que desea y le falta. Eliot era un hombre de trato frío, a veces glacial, e incapaz de expresar sexualmente su amor por Vivien; no tuvieron hijos.

En las iniciales dificultades económicas, Eliot da clases de enseñanza media y hace reseñas de crítica literaria. En 1917 conseguirá, gracias a la recomendación de un amigo de los Haigh-Wood, un modesto empleo en el banco Lloyds, que le absorberá muchas horas del día. Junto a eso, dirige la revista The Criterion, surgida del ambiente cultural del grupo de Bloomsbury.

Poesía y drama personal

Siempre enfermos ambos, con depresiones, tensión nerviosa, exceso de trabajo…, por prescripción médica viajarán al extranjero. En Lausana, Eliot termina un nuevo libro: He Do the Police in Different Voices. Vivien, entusiasta de su marido como poeta, le dará su título definitivo: La tierra baldía (1922):

“Abril es el mes más cruel, criando / Lilas sobre la tierra muerta, mezclando / Memoria y deseo, revolviendo / Tibias raíces con lluvia de primavera. / El invierno nos mantuvo el calor, cubriendo / La tierra con la nieve del olvido, alimentando / Una pequeña vida con secos tubérculos. / El verano nos sorprendió, viniendo al Starnbergersee, / Con una ducha de lluvia; nos detuvimos en la columnata, / Y fuimos en la luz del sol, hasta el Hofgarten…” (Fragmento de “El entierro del muerto”).

La tierra baldía es un largo poema dividido en varios espacios. En él, sobre referencias clásicas -Dante, Baudelaire, Tiresias, San Agustín, Buda, Cartago…-, se trae la acción, o la presenciadescrita, al mundo de hoy. A un tiempo es poesíaurbana y símbolo de la Europa del momento -la crítica y los lectores centraron más tarde en esto su interpretación-, aunque principalmente, y desconocidamente entonces, es autobiografía: el drama de su matrimonio, la enfermedad y locura de ella, y su impotencia (tierra baldía) y vacío interior. En ese libro Eliot expresa el fracaso de su vida privada y la incapacidad -desde su cultura ecléctica y sin fundamentación religiosa- de darle un sentido.

Tal vez una de sus características innovadoras sea la composición aparentemente no trabajada de los recuerdos, superpuestos de modo no lógico, como aparecen en la memoria. Lírico y desgarrado a un tiempo, sin apenas ornamentación, con medidas metáforas, queda abierto a diversas interpretaciones. Símbolo y alegoría serán su constante para expresar otras realidades, cada vez más hondas.

El triunfo y el silencio

La película sugiere falsamente que el miedo egoísta a compartir el éxito literario explica el cruel apartamiento a que somete a su mujer; de modo creciente, a medida que Eliot es reconocidoy triunfa como el gran poeta de La tierra baldía. La verdad histórica, en cambio, es que Vivien va entrando de lleno en la demencia, y resulta imposible una normal relación social; se agrava la situación de la “sombra pintada, inquieta y temblorosa”, tal como la describen las visitas, los componentes de las tertulias literarias, a quienes interrumpe con intervenciones incomprensibles y frases inconexas. Eliot sabe sin embargo que esa “sombra pintada” o pintarrajeada es la única persona que verdaderamente le necesita, y se siente culpable de su desgracia o de su falta de remedio.

En los años siguientes a 1925 Eliot dirige la editorial Faber and Faber, a cuyo frente estará hasta el fin de sus días, y desde la que creará, como publicación independiente, la revista The New Criterion. Parecen haber terminado al menos las penurias económicas. Pero fama y prosperidad no atenúan su infierno.

Estudia la obra de Maritain y de santo Tomás de Aquino, y en 1926 recibe la catequesis para ser bautizado. Otro hecho importante es la obtención de la nacionalidad inglesa en 1927.

Consideración especial merece su conversiónal anglicanismo (1928), que la película presenta en la misma línea de taimada conducta para medrar en sociedad. Llega incluso el guión a inventar una falsa escena en la que a Vivien se le impide la entrada a la ceremonia religiosa; la verdad es que ella no quiso asistir. Y el guión cinematográfico asume también como verdades las acusaciones de hipocresía con las que, ante la práctica religiosa de Eliot, le ataca esa pobre loca que ha llegado a ser Vivien.

“Miércoles de ceniza”

Muy al contrario, su conversión al cristianismo marcará de hecho, y esencialmente, la poesía de Eliot, cada vez más volcada hacia lo interior: Miércoles de Ceniza (1930). Supera así Eliot la impotencia intelectual de su eclecticismo erudito. Si su propia tierra baldía había simbolizado la de Europa, ocurre otro tanto ahora con su andadura hacia la tradición cristiana, en la que encuentra la identidadde Occidente. En su Idea of a Christian Society defiende que sólo en su tradición cristiana podrá encontrar Europa el remedio estable al fascismo y al comunismo.

Cabría hablar -siguiendo la obra de Dante- de la actitud de fondo de Miércoles de ceniza como de algo asimilable al Purgatorio, así como La tierra baldía habría sido la expresión de su particular Infierno: “Porque no espero volver otra vez / Porque no espero / Porque no espero volver”. Este libro-poema concluye así: “Bendita hermana, santa madre, espíritu de la fuente, espíritu del jardín, / No permitas que nos engañemos a nosotros mismos con falsedades / Enséñanos a preocuparnos y a no estar preocupados / Enséñanos a estarnos bien sentados quietecitos / Incluso entre estas rocas, / Nuestra paz está en Su voluntad / E incluso entre estas rocas / Hermana, madre / Y espíritu del río, espíritu del mar, / No permitas que me aleje / Y haz que llegue mi grito hasta Ti”.

En 1931 escribe, por encargo del obispado y del deán de Canterbury, Asesinato en la Catedral, sobre la muerte de santo Tomás Becket. Inicia y añade así a su tarea de poeta, crítico y ensayista, la muy brillante y popular de dramaturgo.

La separación definitiva

Amigos de Eliot le habían insistido durante años en que debería llevar a su mujer a un manicomio, por el bien de ambos. En 1932, aprovechando una ausencia de diez meses, invitado por la Universidad de Harvard, obtendrá Eliot la separación legal de su mujer. De nuevo en Londres, sin despedida alguna, no volverá a verla nunca más. Hecho sorprendente, desconcertante, perocierto. Tal vez por ser él, en cierta medida, el objeto principal del trastorno actual de Vivien, se esconde de ella, que le busca de modo obsesivo.

El guión cinematográfico no aclara este desgraciadamente oscuro pasaje de la vida de Eliot, y, sin precisar la cronología, hace que el ingreso de Vivien se realice -tras el diagnóstico de médicosespecialistas- de acuerdo con Eliot, el hermano y la madre de Vivien; si bien ésta luego recrimina a su yerno por haberlo hecho: cosa incoherente si, como sucedió en realidad, Vivien fue recluida en 1937, cinco años después de la separación legal. Junto a eso, la película crea la buscada sensación de que Vivien está cuerda y, por tanto, su reclusión es cruel e injusta. Más cruel es saber otra verdad histórica: que la madre de Vivien -acorde con la mentalidad de la época en que un loco era una infamia para la familia- no fue nunca a ver a su hija al manicomio.

El “paraíso” de Eliot

Durante estos años, desde 1934, Eliot recibió en verano la visita de Emily Hale, su amiga y compañera de Harvard. No se casa con Emily porque, aunque separado de ella, está Vivien. Con Emily Hale visita Burnt Norton (1935), que da nombre al primer cuarteto de su nuevo libro: “Lo que pudo haber sido y lo que ha sido / señalan un solo fin, que está siempre presente”. Consideracionesno exentas de una cierta morbosa melancolía comprensible; como la presencia, no sólo decorativa, del San Sebastián de Mantegna en sus diversos domicilios.

Vive como sacristán en una parroquia, mientras sigue dirigiendo la editorial Faber and Faber y la revista The New Criterion.

Escribe los tres siguientes cuartetos en 1940 (East Coker), 1941 (The Dry Savages) y 1942 (Little Gidding), refugiado en el campo y viajando periódicamente a Londres para realizar tareas de protección civil durante los bombardeos de la Guerra. (Después de la Guerra cuidará a un parapléjico durante once años). Por estas fechas, pues, desde 1935 hasta 1942, año coincidente con la muerte de Vivien, Eliot ha escrito y publica su obra quizá más importante: Cuatro cuartetos, que correspondería, siguiendo el esquema de Dante, y aunque suene muy fuerte, al Paraíso:

“Tiempo presente y tiempo pasado / Están ambos tal vez presentes en el tiempo futuro / Y el tiempo futuro contenido en el tiempo pasado (…) / Eco de pisadas en la memoria / Por el pasaje que no tomamos / Hacia la puerta que nunca abrimos / En el jardín de rosas (…) / Y el estanque se llenó con agua de luz solar, / Y el loto creció, despaciosamente, despaciosamente, / La superficie reverberabadel corazón de luz, / Y ellos estaban detrás de nosotros, reflejados en el estanque. / Entonces una nube pasó, y el estanque estaba vacío.(…) / Vete, vete, vete, dijo el pájaro: la raza humana / no puede soportar demasiada realidad. / Tiempo pasado y tiempo futuro / Lo que pudo haber sido y lo que ha sido / Señalan un solo fin, que está siempre presente”.

Así se inicia la primera parte: Burnt Norton. El segundo cuarteto -East Coker- está más explícitamente construido sobre esta idea: “En mi principio está mi fin”; y cita y recrea a san Juan de la Cruz: “Para venir a lo que no eres / has de ir por donde no eres”. En el tercero, The Dry Savages, parece evocar su infancia, el río Mississippi, el mar, las playas… Con Little Gidding, el cuarto, alude, de manera doble, a la bomba cayendo sobre Londres y al Espíritu Santo:

“La paloma que desciende rompe el aire / Con llama de incandescente terror / Del que las lenguas declaran / La descarga que sólo viene del pecado y el error. / La única esperanza, o si no desesperanza / Se encuentra en la elección de pira o pira / Ser redimido del fuego por el fuego”.

Este libro-poema es como una meditación de lo eterno en el tiempo -“punto inmóvil en este mundo que gira”-, en el que lo nunca del todo comprendido es la Encarnación. El libro acaba con este verso que sugiere una viva luz final: “Y el fuego y la rosa eran uno”.

Últimas tergiversaciones

La película, saltando unos diez años con un barrido de cámara por los cielos ingleses, muestraa Vivien oyendo por la radio la declamación, realizada por el mismo Eliot, de unos poemas de su Cuatro cuartetos. Y termina con una tan patéticacomo falsa visita a Vivien de su hermano, quien, tras muchos años como militar en África, expresasu abrumada sorpresa al conocer el abandono en que vive su hermana. Una imagen final presenta el atribulado rostro de Eliot tras la reja metálica -cárcel interior- de un ascensor parado.

Lo que cuenta esta película es parte de la biografía, real, de T.S. Eliot. Parece, sin embargo, haberse buscado el escándalo al sacar a la luz hechos oscuros, de los que se desconocen capitales elementos motivadores, que se tergiversan y simplifican. La película en sí misma es como tantas del mismo género y ambientación; la riqueza de escenarios y decorados y del vestuario compensa quizá, con la música y la fotografía, lo que de otro modo sería tal vez simplemente aceptable. Es para el director, Brian Gilbert, la tercera película: las anteriores fueron Vice Versa (1988) y No sin mi hija (1991).

El guión es insuficiente, muy en especial para la figura de Eliot y su mundo interior y creativo, que requeriría un detenido estudio psicológico y de sus motivaciones personales. De hecho, Eliot trata con frecuencia del sentimiento de culpabilidad, especialmente en el drama The Family Reunion (1939), pero después también, en Cocktail Party (1949), y hasta en 1958 con otro drama: The Elder Statesman. Sin embargo, la película, por su falta de trazo y hondura, lleva la narración a una superficial y burda acusación, y, así, el actor Willem Dafoe debe reducirse a estar en su papel de Eliot. La actriz Miranda Richardson, al contrario, parece disfrutar en su interpretación de la excéntrica y loca Vivien.

Principio y fin

Pero, “después” de la película, por así decir, la vida de Eliot sigue. Sigue, entre otras cosas, responsabilizándose del parapléjico. Obtiene el Premio Nobel en 1948. En 1956, a sus 68 años -muerta Emily- contrae matrimonio con Valery Fletcher; su felicidad de ahora le recuerda -dice en casi involuntaria confidencia- la de su niñez. En su tumba(East Coker, 1965) se lee: “En mi principio está mi fin”.

Tom & Viv no recoge la grandeza de esta persona y su obra, como tampoco la obra de teatro del coguionista Michael Hastings: en ella el dramade T.S. Eliot y su aportación espiritual quedan silenciados. Se dicen, sí, frívolas mentiras como: “¡Oh, sí, adora el fascismo!”. Y en una comprensible intención tal vez de justicia, todo se centra en Vivien, cierto que con falsedades: estaba algo desequilibrada, pero “tan cuerda como los demás”. Al no presentarMichael Hastings demostración documental alguna, y hastael 2020, por ahora hay que atenerse a la obra escrita de Eliot y al extensoestudio de Peter Ackroyd: T.S. Eliot.

Ignacio Sols y Pedro Antonio Urbina

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