Capote en sus cartas

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Aprovechando el tirón de la película “Truman Capote” (ver Aceprensa 11/06), de Bennet Miller, interpretada por Philip Seymour Hoffman y basada en la biografía oficial de Gerald Clarke, recientemente reeditada en Ediciones B (1), han aparecido dos libros inéditos relacionados con Capote. En Lumen se publica “Un placer fugaz. Correspondencia” (2), donde aparece el Capote más informal, directo, chispeante, corrosivo y mordaz. Las cartas comprenden todos los periodos de su vida, aunque no en todos Capote dio tanta importancia a su epistolario.

Capote escribía sus cartas de un modo informal, a toda velocidad, sin la lenta perfección que solía aplicar a sus escritos literarios y periodísticos. La lectura de estas cartas constituye una especie de autobiografía, pues se abordan todas las etapas de su vida y aparecen, además, los pliegues de su carácter. Hay muchas referencias a sus amigos, escritores, actores y artistas famosos. En muchas de ellas sale a relucir su cotilleo impenitente además de mostrar una naturalidad y trasparencia que solía ocultar en sus escritos literarios. También aparecen sus opiniones literarias y continuas observaciones sobre el oficio de escritor.

El éxito de “A sangre fría” provocó profundos cambios en su carácter, lo que se aprecia en el nuevo rumbo de su epistolario. Durante la década de los setenta y ochenta, hasta su muerte en 1984, Capote aparece en sus escasas cartas como un personaje primero obsesionado por la fama y el “glamour” y luego desilusionado, alicaído, derrotado, más entregado al alcohol y las drogas que a cualquier otra cosa.

En una de sus cartas, la que escribe a Perry Smith, uno de los asesinos reales de “A sangre fría”, aparece un acertado autorretrato: “siempre fui una persona precoz, tanto intelectualmente como artísticamente, pero inmaduro a nivel emocional”.

En Anagrama, donde están publicadas todas sus novelas, cuentos y también los libros relacionados con el periodismo como “Los perros ladran” y “Retratos”, aparece “Crucero de verano” (3), novela inédita escrita en cuatro cuadernos escolares. Fue encontrada en el sótano de su antigua vivienda en Brooklyn Heights, ya que Capote había querido desprenderse de ella por considerarla “escuálida, cerebral y sin sentimiento”. Su aparición ha venido marcada por la polémica, pues hay quien opina que no debería haberse publicado.

¿Por qué se publicó, pues? Alan U. Schwartz, fiduciario del Legado Literario de Truman Capote, amigo personal del autor opina que, aunque se trata de una novela sin pulir, “refleja plenamente la aparición de una voz original y de un prosista de asombrosa maestría”.

“Crucero de verano” contiene el estilo y la temática que más tarde cristalizaría en “Desayuno en Tiffany’s”. En la novela, una joven de la alta sociedad neoyorquina, Grady McNeil, aprovechando un largo crucero veraniego de sus padres al que ella no quiere asistir, vive una intensa y desquiciada historia de amor con un joven de Brooklyn que trabaja en el parking donde ella guarda su coche. Todo parece indicar que se trata de un amor juvenil, pero los sentimientos se complican y, con ellos, la velocidad de las decisiones equivocadas. Esta novela, desigual en su resultado, representa el complejo y turbio mundo literario de Capote, donde los encantos del amor y sus excesos pueden ser el reverso de la tragedia.

Adolfo Torrecilla

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(1) Truman Capote. La biografía definitiva. Gerald Clarke. Ediciones B. Barcelona (2006). 623 págs. 21 €. T.o.: “Capote: A Biography”. Traducción: Víctor Pozanco.

(2) Un placer fugaz. Correspondencia. Truman Capote. Lumen. Barcelona (2006). 741 págs. 22 €. T.o.: “Too Brief a Treat”. Traducción: Jaume Bonfill.

(3) Crucero de verano. Truman Capote. Anagrama. Barcelona (2006). 153 págs. 13 €. T.o.: “Summer Crossing”. Traducción: Jaime Zulaika.

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