El Observatorio

¿Y si nosotros somos el 1%?

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En 2011, el movimiento “Ocupa Wall Street” popularizó el lema “Nosotros somos el 99%”, para denunciar las enormes diferencias de ingresos entre el 1% más rico de la población estadounidense y el resto. La campaña tuvo su réplica en otros países ricos, como Canadá y el Reino Unido. Un informe del Credit Suisse Research Institute destaca ahora que muchos de los que se consideran parte del 99% en un país desarrollado, en realidad son una minoría privilegiada cuando se compara su patrimonio con el del resto del mundo.

A diferencia de otros estudios que miden la riqueza según el nivel de ingresos, el Global Wealth Report, elaborado por el think tank del banco Credit Suisse y del que se hace eco The Economist, atiende al patrimonio acumulado por las familias. Según las estimaciones del banco suizo, necesariamente incompletas, el patrimonio del conjunto de hogares en todo el mundo rondaba los 256 billones de dólares a mediados de 2016. Si esta riqueza se distribuyera de forma igualitaria entre la población mundial, a cada adulto le corresponderían 52,8 dólares. Pero lo cierto, observa The Economist, es que el 89% de esa riqueza está en manos del decil más rico del mundo.

¿Quiénes forman parte de ese 10% privilegiado? ¿Los banqueros de Wall Street o de la City? ¿Los dueños de las multinacionales? No solo. En realidad, cualquiera que tenga un patrimonio superior a los 71.559 dólares (67.480 euros). En el grupo del 1% más rico del mundo entrarían aquellos con un patrimonio por encima de los 744.400 dólares (701.969 euros).

De acuerdo con estos parámetros, la percepción de quiénes son los ricos y quiénes los desheredados del mundo cambia bastante. En el decil más rico ahora hay más de 44 millones de chinos, un 4,4% de la población del gigante asiático. En cambio, en el más pobre –aquellos cuyo patrimonio es inferior a los 30 dólares–, nos encontramos con más de 21 millones de estadounidenses, cuyas deudas superan el importe de sus bienes.

Pero otros muchos estadounidenses están más arriba de lo que creen en la escala de la riqueza global. Más de 100 millones –o sea, más del 40% de la población de ese país– pertenecen al decil más rico del mundo en términos de patrimonio; y más de 18 millones, al 1% mundial. Lo que lleva a The Economist a suponer que “algunos de los que se manifestaron contra la élite global probablemente ni siquiera sospecharon que pertenecían a ella”.


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