Sínodo de la Familia: Informes y peticiones al Papa

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Una petición al Papa ante el próximo Sínodo de la Familia ha sido firmada por 215.000 personas de diversos países, entre ellos millares de católicos alemanes. Por otra parte, en Estados Unidos, más de 400 sacerdotes han suscrito una declaración en la que piden al Sínodo de los Obispos “una clara y firme proclamación sobre la enseñanza moral de la Iglesia acerca del matrimonio que no cambia”. Además, el prefecto de la Congregación de la Fe, el cardenal Müller, en unas declaraciones a la publicación católica francesa La Vie ha afirmado que la doctrina de la Iglesia “no es una teoría, descansa sobre la fidelidad a la palabra de Dios”.


Una versión de este artículo se publicó en el servicio impreso 38/15

Más de 400 sacerdotes de EE.UU. afirman la importancia de mantener la disciplina tradicional, ayudando a los que luchan por responder a estas exigencias

Esta “Súplica filial”, similar a la carta abierta de casi medio millar de sacerdotes ingleses publicada en marzo pasado, está firmada, entre otros, por 4 cardenales, 22 arzobispos y obispos, y personalidades de la vida religiosa, política, académica y social. Piden al Papa Francisco una palabra clarificadora: “estamos seguros –afirman– de que vuestra palabra no podrá nunca disociar la práctica pastoral de la enseñanza que nos dejaron en herencia Jesucristo y sus vicarios, pues esto agravaría la confusión. Jesús nos enseñó con absoluta claridad la coherencia que debe existir entre la verdad y la vida (cfr. Jn 14, 6-7), así como nos advirtió que el único modo para no perecer es poner en práctica su doctrina (cfr. Mt 7,24-27)”.

Dónde está la opinión pública alemana

En un comunicado de prensa, los promotores de la petición subrayan que el número de firmantes es alto “comparado con las escasas respuestas oficiales al cuestionario sobre la familia, promovido por la Secretaría del Sínodo, procedentes de algunos países como Alemania”. Mientras la “Súplica filial” –afirma el comunicado– “ha sido firmada por millares de alemanes, de fuentes autorizadas se ha sabido que en la diócesis de Essen, que tiene 850.000 católicos, han llegado solo 14 respuestas de fieles comunes al cuestionario, y en la diócesis de Mainz (740.000 fieles), las respuestas han sido 21”. Por este motivo, concluyen, “es estadísticamente imposible concluir que la opinión pública alemana se encuentre alineada con las posiciones de personalidades eclesiásticas como los cardenales Walter Kasper y Reinhard Marx”.

En este sentido, la Conferencia Episcopal alemana ha publicado ya en su página web el informe redactado a partir de las respuestas de los fieles. Este estudio habla de una “brecha entre la realidad vivida por las familias” y la enseñanza de la Iglesia, lamenta “una idealización del matrimonio y de la familia” en la enseñanza de la Iglesia, y pide la aprobación de nuevas iniciativas pastorales para ayudar a las familias que no logran realizar este ideal.

Los redactores del estudio afirman que “las expectativas de los fieles son muy altas”, y en concreto el documento pide el acceso a la eucaristía para los divorciados vueltos a casar, un “desarrollo” de la doctrina moral para la acogida pastoral de las personas homosexuales, y una forma de “bendición en la iglesia para las segundas nupcias civiles”.

Este no es el único estudio publicado por la Conferencia Episcopal alemana, pues también acaba de salir un análisis realizado interrogando a 8.000 “operadores pastorales” de toda Alemania. Un 48% de ellos son sacerdotes, el 22% son “colaboradores parroquiales expertos”, el 18% “asistentes pastorales” y el 12% diáconos.

“No es posible adaptar la doctrina de la Iglesia a nuestros países secularizados, a menos que aceptemos un cristianismo superficial” (cardenal Müller)

Según este análisis, un 25% de los sacerdotes no desearía vivir el celibato, y otro 25% se manifiesta indeciso. Otro aspecto del informe es sobre la vida sacramental y de oración: el 54% de los sacerdotes interrogados ha declarado que se confiesa solo una vez al año, mientras que el 58% afirma que “reza todos los días, o varias veces al día”.

Otro estudio, realizado por el Instituto Allensbach, sobre el catolicismo alemán, explica que los fieles, cuando se les pregunta por qué son católicos, el 68% responde “porque permite celebrar acontecimientos importantes de la vida” en la iglesia, y también “porque es una tradición de familia”. Según este informe, el 60% de los fieles afirma no creer en la vida después de la muerte, y solo un tercio cree en la Resurrección de Jesucristo.

Declaraciones de Müller

También sobre el tema del Sínodo de octubre, el prefecto para la Congregación de la Fe, el cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, ha declarado a la publicación francesa La Vie:“Todos estamos de acuerdo en querer ayudar a nuestros hermanos y hermanas que se encuentran en esta situación [divorciados vueltos a casar]. Pero ¿cómo? La doctrina de la Iglesia no es una teoría, descansa sobre la fidelidad a la palabra de Dios. El matrimonio entre dos bautizados es un sacramento efectivo, una realidad objetiva. Es imposible disolver el matrimonio sacramental con todos sus atributos constitutivos de libertad, de indisolubilidad, de fidelidad y de fecundidad. Como prefecto de la Doctrina de la Fe tengo el deber de presentar la doctrina de la Iglesia. La Iglesia no puede cambiar la sacramentalidad de los matrimonios: se promete ser fieles hasta la muerte”.

Los 215.000 firmantes de una petición al Papa reclaman que se afirme con claridad la coherencia que debe existir entre la verdad y la vida

Müller añade que el objetivo principal del Sínodo no es discutir el problema de los divorciados vueltos a casar, sino reafirmar el papel del matrimonio como fundamento de la sociedad civil y de la comunidad de la Iglesia. “Para nosotros sería fácil hacer componendas, pero el buen remedio es el que permite ver la situación con verdad y superar la situación que ha hecho posible el accidente. No es posible adaptar la doctrina de la Iglesia a nuestros países secularizados, a menos que aceptemos un cristianismo superficial”.

Por último, en Estados Unidos, más de 400 sacerdotes han firmado una petición al Sínodo. “Como sacerdotes católicos –dicen los firmantes–, nos comprometemos de nuevo en la misión de presentar la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio en toda su plenitud, mientras tratamos de llegar con la compasión del Señor a aquellos que luchan para responder a las exigencias y desafíos del Evangelio en una sociedad cada vez más secularizada. Además, afirmamos la importancia de mantener la disciplina tradicional en lo que se refiere a la recepción de los sacramentos y la convicción milenaria de que la doctrina y la práctica deben seguir en armonía firme e inseparable”.

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