Vivir, pensar, soñar

Página 1

Autor: Jaime Nubiola

Rialp.
Madrid (2017).
248 págs.
17 € (papel) / 9,99 (digital).

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Vivir, pensar, soñar es un libro de filosofía, en el sentido original de la palabra. No es una obra académica dirigida a iniciados; es un libro asequible a cualquier lector. No plantea cuestiones especializadas, sino el reto de vivir una existencia realmente filosófica: nos invita a bucear en nuestro interior, con libertad, pensando por nuestra cuenta y riesgo. El libro recoge retazos de pensamientos que Jaime Nubiola ha ido atesorando poco a poco, fruto de su experiencia como profesor universitario; en este sentido, el autor recomienda leerlo “a poquitos”, de modo que cada reflexión –algunas más articuladas, otras más telegráficas– pueda ser asimilada con provecho.

A su vez, el temple filosófico que propone el libro no discurre por caminos abstractos; más bien, se apoya en anécdotas cotidianas o reflexiones personales, muchas veces surgidas al hilo de temas o lecturas actuales. “Lo que me fascina es reflexionar sobre lo más vivo; unas veces intento pasar de la anécdota a la categoría, otras articular lo que pienso y lo que vivo mediante la escritura para así iluminar la vida por medio de la teoría”, escribe Nubiola. Estas palabras contienen uno de los principales hilos conductores de Vivir, pensar, soñar: la tarea de comprender la propia vida a través de la escritura, entendida no tanto como terapia, sino como camino para sopesar el valor de cada vivencia y descubrir sus matices.

Una actitud muy presente en esta obra es el cultivo de la interioridad. A la queja de Miguelito sobre la prohibición de pisar el césped, Mafalda le responde unas palabras citadas por el autor como ejemplo de esta actitud: “¡Qué me importa! Yo tengo mi propio pastito interior”. De esto trata, en gran medida, la obra de Nubiola: de alimentar esa riqueza interior mediante la reflexión pausada, la lectura y, sobre todo, el trato con otras personas. El autor destaca cómo el crecimiento de la interioridad está ligado a la capacidad de atención. Saber atender conlleva –en última instancia– saber vivir en presente, volcando la inteligencia en una sola cosa, y también el corazón. Es entonces cuando se cumplen las palabras del filósofo Gustave Thibon, citadas por el libro: “La clarividencia del espíritu implica la apertura del corazón”.

Otra constante que recorre esta obra hunde sus raíces en los pensadores más queridos por el autor, como C.S. Peirce, Ludwig Wittgenstein o J.L. Austin: el amor por las palabras. Dice Nubiola que un síntoma de superficialidad es que muchas personas han dejado de buscar el significado de las palabras en el diccionario. En cambio, el deseo de conocer y amar las palabras que usamos desvela una inquietud más honda por descubrir esa trama de sentido –más filosófica que cualquier obra erudita– que teje la vida cotidiana.

 


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