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¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos

What Are You Looking At?: 150 Years of Modern Art in the Blink of an Eye


Autor: WILL GOMPERTZ

Taurus.
Madrid (2013).
472 págs.
22 € (papel) / 10,99 € (digital).
Traducción: Federico Corriente Basús.


Gompertz nos avisa en la introducción: ya tenemos a Gombrich si queremos una historia del arte tradicional. Lo que él nos ofrece es una historia del arte moderno desde la perspectiva del periodista y presentador televisivo, director de arte de la BBC. Por eso escribe relatos sobre la personalidad e inicios de algunos artistas icónicos como Eduardo Paolozzi, iniciador del pop art, Kandisnky, Cézanne, Cage y otros muchos. Gompertz elabora relatos en torno a artistas concretos, mostrando sus motivos, inspiraciones, materiales y casualidades que les llevaron a hacer el tipo de arte que hicieron. Por eso resulta agradable y entretenido de leer, pues tiene la estructura de una novela.

La portada del libro es también una muestra de la fascinación de Gompertz por el giro del arte en la modernidad con los preimpresionistas y en la posmodernidad. La explicación del arte contemporáneo ha provocado la publicación de muchos libros: el de Gompertz es de tipo didáctico, sigue un orden cronológico y sus explicaciones son claras y sencillas.

El libro está dirigido a los que quieran iniciarse sin academicismos en el arte moderno, como la propia portada anuncia. Gompertz aborda los temas de modo suave, limando las aristas y sin entrar en polémicas. Explica las preguntas que se hacían los pintores, como por ejemplo Cézanne, para abordar cambios en el modo de pintar. Hace una pequeña biografía de los momentos relevantes de algunos artistas, como un relato anecdótico que resulta ilustrativo.

No esconde las referencias sexuales directas de Raschenberg, por ejemplo, y también alude a la violencia inscrita en algunas performances, pero evita las obras más hirientes. La elección de unos artistas y la ausencia de muchos otros es discutible, quizá motivada por su mejor conocimiento de los fondos de la Tate y del Moma, los más mencionados. Una persona iniciada en el arte contemporáneo se asombrará de ciertas ausencias, pero el autor ya ha advertido que no pretende hacer elencos ni ser exhaustivo, cosa que es prácticamente imposible cuando hablamos del arte contemporáneo.

Su estilo anglosajón ecuánime impregna un libro de divulgación amable y casi apto para todos los públicos. Las imágenes son abundantes, pero quizá insuficientes, puesto que explicar instalaciones y objetos, cosa que él hace bien, no es lo óptimo en un libro que no tendría que escatimar ilustraciones casi imprescindibles para apoyar el texto. Por otro lado, el cuadro sinóptico hecho a modo de plano de metro del inicio resulta muy claro y útil para situar al lector en los movimientos artísticos de los últimos ciento cincuenta años.