Otros estrenos (10 de febrero 2017)

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Breves notas sobre algunas películas que se estrenan el 10 de febrero.

Felices sueños
Fai bei sogni

Director: Marco Bellocchio. Guion: Valia Santella, Edoardo Albinati y Marco Bellocchio, basado en la novela de Massimo Gramellini. Intérpretes: Valerio Mastandrea, Bérénice Bejo, Fabrizio Gifuni. 134 min. Jóvenes. (VSD)

El septuagenario cineasta italiano Marco Bellocchio se luce en esta adaptación de Me deseó dulces sueños (Fai bei sogni), la popularísima novela autobiográfica de su compatriota Massimo Gramellini. En ella, este afamado reportero de guerra y columnista de La Stampa de Turín reconoce con honestidad cómo toda su vida ha estado trágicamente marcada por la muerte de su madre en 1969, cuando él era un niño.

Bellocchio dosifica magistralmente las idas y venidas en el tiempo, y entrelaza con vigor la reflexión existencial con el melodrama romántico, el costumbrismo nostálgico, la suave crítica social, las peripecias periodísticas y unos divertidos contrapuntos fantásticos, en torno al espectral antihéroe de la vieja serie televisiva italiana Belfagor. Además, dota al conjunto de una gran hondura dramática y moral, reforzada por una sugerente apertura a la trascendencia religiosa, sobre todo en lo referente al sentido cristiano del sufrimiento.

 

Batman: La Lego película
The Lego Batman Movie

Director: Chris McKay. Guion: Seth Grahame-Smith. Animación. 104 min. Todos-jóvenes.

Tres años después del éxito de La lego película, Warner traslada su humor gamberro e iconoclasta al universo de Batman en su versión Lego. En concreto, describe la perplejidad del solitario Hombre-Murciélago de Gotham en sus nuevas responsabilidades paternales hacia Robin, paralela a la irritación del malvado Joker, que prepara desde el psiquiátrico de Arkham una brutal venganza, después de que Batman le despreciara como enemigo.

Ya el diseño y animación digital de los populares muñecos y piezas plásticas depara muchos golpes de humor divertidos, que completan el despliegue de ironía, parodia y sarcasmo de Batman en sus pensamientos y monólogos —muchos de ellos cinéfilos—, que constituyen sin duda lo mejor del guion, también en su reivindicación de la amistad y la solidaridad frente al individualismo. Sin embargo, el filme resulta más caótico, acumulativo y estridente que su antecesor, y también un punto más frívolo, sobre todo en sus encriptadas bromas sexuales, que a veces tontean con la ideología de género.


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