OnRush

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Género: carreras.
Desarrolladora: Codemasters EVO.
Distribuidora: Koch Media.
Plataformas: PS4, Xbox One.
Versión analizada: PS4.
Idioma: español (algunos textos en italiano).
PEGI: 12 (violencia).
Precio: 59,95€.
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Evolution Studios era un estudio de Sony hasta que cerró y su testigo lo recogió Codemasters para dar lugar a Codemasters EVO. Su experiencia con los juegos de carreras les ha llevado a hacer OnRush y a demostrar que, dentro de un género tan explotado, aún se puede ser original.

¿Trama? Ninguna en absoluto. ¿Objetivo? Olvidarse de las posiciones y los podios: aquí no hay que llegar antes que nadie ni contrarrelojes en las que sacar tiempo. De hecho, si nos distanciamos de los oponentes seremos puestos de nuevo en medio de la acción. ¿Qué hay que hacer entonces? En primer lugar, correr a toda velocidad y arriesgar para adquirir impulso, el cual invertiremos para conseguir “OnRush”, que sirve para activar el modo máximo de potencia y lograr ser casi invencibles. Todo para fastidiar al contrario, hacer que desaparezcan de la carrera (luego vuelven a aparecer) y sumar puntos.

Ese es el modo principal, pero hay otros que añaden aún más interés. Esto, sumado también a que los vehículos son distintos (desde motos a Hummers), que cada uno tiene sus pros y contras, y que los poderes especiales en modo OnRush son de lo más variados, tenemos un título realmente distinto. Los circuitos también son variados y tienen varias rutas que podemos y debemos aprovechar.

Técnicamente se ve de maravilla, con una fluidez a prueba de bombas, aun con decenas de vehículos en pantalla y efectos visuales muy vistosos. La banda sonora de rock acompaña a la perfección, y el doblaje al castellano se agradece, aunque la interpretación en el tutorial es extremadamente sosa y sin vida. Los comentarios en carrera mejoran un poco, pero no destacan. Los textos también están traducidos, salvo algunos que se han quedado en italiano.

Hay modo multijugador, pero solo es online y muy poco personalizable, así que aquí encontramos una de las principales pegas: no se puede jugar a pantalla partida y además no podemos configurar partidas online con nuestros amigos, algo incomprensible hoy en día.

Por fortuna, no hay sangre en pantalla: todo se reduce a ver cómo los coches acaban destruidos y vuelven a aparecer, por lo que, aunque hay violencia, no es desagradable. Esto hace posible que sea, en suma, un juego divertido y asequible para los jóvenes.


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