Ni segregación en el aula, ni residuo del franquismo

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La educación diferenciada ha recibido un espaldarazo frente a sus detractores, gracias a la sentencia emitida en abril pasado por el Tribunal Constitucional, que marca precisamente su constitucionalidad. “Pero no es el final”, asegura a Aceprensa el doctor en Derecho Rafael Báez Serrano.

El experto, autor del estudio Educación diferenciada. Constitucionalidad, igualdad y financiación pública, explica que los votos particulares discrepantes –4 de 12– todavía dejarían la puerta abierta a la posible distinción en materia de financiación. Así, la batalla sobre cómo costear la diferenciada es la que no ha terminado, advierte Báez, quien ve necesario seguir defendiendo  las libertades educativas. “La libertad de elección es lo único que se pide en estos casos”, señala.

El fallo del TC ha provocado reacciones bastante ácidas por parte de algunos medios, que tildan la sentencia de “regresiva”, o que comparan la diferenciada con la instauración de la segregación racial en EE.UU. a finales del siglo XIX, sin reparar en el pequeño matiz de que si los afroamericanos sufrían una separación impuesta contra su voluntad, en la educación diferenciada son los padres quienes, libre y voluntariamente, apuestan por la separación a efectos únicamente pedagógicos. Nuestro entrevistado reflexiona sobre algunas de estas cuestiones.

Quien quiera imponerle trabas a la diferenciada tendrá que justificarlo desde un criterio diferente al de la supuesta “discriminación”

¿Qué implica exactamente la sentencia del TC?

– Puede suponer una consolidación del modelo de educación diferenciada. Uno de los argumentos de los detractores de esta opción pedagógica es su actitud discriminatoria, pero el TC ha avalado el carácter no discriminatorio de este modelo. Una de las premisas para atacarlo ya no puede utilizarse. De cara a futuras reformas legislativas, no es improbable que intenten de nuevo quitar el concierto educativo a este tipo de centros, pero sí se va a impedir que se descalifique así al modelo y que el legislativo de turno pueda imponerle trabas. Tendrá que justificarlo desde otro ángulo.

Un modelo previsto en los convenios internacionales

La Convención de la UNESCO de 1960 especifica expresamente que este modelo pedagógico no será constitutivo de discriminación

El veredicto ha desatado críticas por favorecer la educación “segregada”. ¿Es aplicable ese adjetivo?

– Es el que usan los que se oponen al modelo, y es muy habitual tanto en la prensa como en estudios jurídicos y pedagógicos especializados. Lo utilizan de modo peyorativo, porque el lenguaje es una herramienta poderosa, y al hablar de “educación segregada”, ya dejan ver su punto de vista negativo.

Esta idea de la segregación supone que alguien se beneficia en detrimento de otro. ¿Están en desventaja las escuelas de chicas respecto a las de chicos?

– Si hubiese desventaja, latente o no, no estaría yo defendiendo la constitucionalidad de este modelo. En primer lugar, la diferenciada tiene que cumplir una serie de requisitos, como la propia homologación del sistema educativo. En virtud del artículo 27.8 de la Constitución, los centros docentes tienen que tener unas mínimas calidades educativas.

En segundo lugar, varios tratados internacionales, como la Convención de la UNESCO de 1960, especifican expresamente que este modelo pedagógico no será constitutivo de discriminación, siempre que los colegios de los chicos y los de chicas tengan las mismas oportunidades, se les den los mismos medios y se les garanticen profesionales con la misma cualificación (art. 2.a).

La cuestión sería pues la probatoria, por parte de los contrarios, de que los colegios de chicas son menos favorecidos que los de chicos en lo económico y lo pedagógico.

Una articulista de El País llega a afirmar que “el camino queda expedito, pues, para todos aquellos que, con dinero público, seleccionen a sus alumnos por nivel social, creencia religiosa o color de piel. La aberración está servida”…

– Pues es bastante exagerado. En la propia sentencia del TC, los votos particulares se basan en la prohibición de discriminación por razón del color, pero no tiene nada que ver una cosa con la otra: diferenciar por motivos de color de la piel, sin ningún tipo de argumento pedagógico, sería inconcebible. Se diferencia entre chicos y chicas por determinados estudios biológicos y psicológicos, los cuales avalan que tomar en cuenta esa distinción psicobiológica presumiblemente conllevaría un mejor sistema de enseñanza-aprendizaje.

Y los maltratadores, ¿dónde se forman?

El presidente Obama fomentó los colegios públicos de educación diferenciada durante sus años de mandato

A algunos, por otra parte, les molesta que se financie con dinero público esta modalidad. Si la mixta es la norma, ¿por qué habría que financiar la diferenciada?

– Por razones de libertad pedagógica. Viene en el artículo 27.3 de la Constitución, en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la Convención Europea de DD.HH. Igualmente, el propio artículo 9.2 de la Carta Magna habla sobre la necesidad de que los poderes públicos promuevan las condiciones de igualdad para los individuos y los grupos en los que se integran.

De esa manera, mientras no se declare inconstitucional este modelo pedagógico, y mientras haya personas que lo soliciten, no tendría que haber ningún tipo de impedimento, más allá de los legal y constitucionalmente establecidos. Y entre ellos no puede estar ese ideario educativo que es el modelo pedagógico de la diferenciada.

También se argumenta que la diferenciada queda por debajo el tema de la igualdad. Según una fuente del PSOE, “la coeducación es fundamental para afianzar la convicción en la igualdad efectiva, para la prevención de actitudes machistas y violencia de género”. ¿Acaso hay estadísticas sobre cuántos maltratadores pasaron por escuelas diferenciadas?

– Muchos de los que estudiaron a finales de los 70 lo hicieron bajo este modelo. Si algunos que iban a clase en esa época hoy atentan de alguna forma contra el otro género – normalmente lo hace el masculino contra el femenino–, se puede pensar que esa forma de educación es peligrosa y da pie a la violencia de género.

Ahora bien, en los últimos años estamos viendo repuntes de violencia machista en jóvenes de 16, 18, 20 años. Y la mayoría de ellos está en la educación mixta, que es la mayoritaria. Los de diferenciada son los menos.

Por otra parte, con cifras en la mano de un estudio del Instituto de la Mujer, la profesora Marina Subirats habla de éxitos indiscutibles debidos a la educación mixta en los últimos 25 años [como el incremento de las egresadas de la educación superior]. Pero no es que la educación mixta sea la causa del progreso de la igualdad: es que coincide precisamente con la democracia y las libertades. Algunas veces ciertos términos nos pueden llevar a confusión, por lo que debemos reparar en ellos desde una perspectiva histórica.

No estamos entonces, con la diferenciada, ante un residuo del franquismo…

– En modo alguno. El presidente Obama, de quien no creo que tuviera mucho que ver con el franquismo ni con esa corriente ideológica, fomentó los colegios públicos de educación diferenciada durante sus años de mandato. Aquí en Europa, el Reino Unido, Alemania y Francia admiten esta opción. El primero de esos países incluso la fomenta en sus sistemas públicos.

Si en la etapa franquista ese modelo era privilegiado, lo de hoy día no tiene nada que ver. Si revisamos los contenidos docentes de esa época, vemos que había una estereotipación por razón de género, por lo que ahí sí teníamos que hablar de discriminación. Pero actualmente ese argumento es inaceptable a la hora de comparar los modelos pedagógicos.

Para saber más

La escuela diferenciada es tan constitucional como la mixta

Los argumentos del Constitucional español sobre la educación diferenciada

El TC respalda la educación diferenciada


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