Memoria, coraje y esperanza

A la luz del Bicentenario de la Independencia de América Latina

Página 1

Autor: Guzmán Carriquiry Lecour

Editorial Nuevo Inicio.
Granada (2017).
127 págs.
20 €.

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Mientras corre la segunda década del siglo XXI, varias naciones latinoamericanas celebran los dos siglos de sus declaraciones de independencia, razón por la que se publica nuevamente el breve ensayo Memoria, coraje y esperanza, del uruguayo Guzmán Carriquiry, secretario de la Comisión Pontificia para esa región.

Hombre de Iglesia, Carriquiry puntualiza que el acontecimiento no le es ajeno a la institución, también protagonista de aquellos sucesos. Quizás por eso elige, como presentador del texto, al Papa Francisco, quien apostillaba en julio de 2017 que “conmemorar el Bicentenario sirve hoy para recoger el legado interpelante y las cuestiones irresueltas que nos dejó la independencia y afrontar todas las ‘tareas pendientes’ […] o no sirve para nada; solo sería un nuevo motivo de distracción y manipulación folclórica. No desperdiciemos los grandes acontecimientos de nuestra historia”.

El autor realiza un recorrido por los eventos que iniciaron la gesta independentista, que tiene su inspiración no en la Revolución Francesa ni en la de las Trece Colonias norteamericanas, sino en la invasión napoleónica a España y en el intento francés de extender su dominio a las posesiones de esta. Si hubo rebelión en América Latina fue, inicialmente, para pararles los pies a los usurpadores y dejar patente la fidelidad a la monarquía española.

“Lo más que se podría afirmar –apunta– es que los movimientos juntistas de 1809-1810 constituyen comienzos significativos de los procesos que llevarán después a la independencia, a través de las vicisitudes de la metrópolis, de la lucha entre ‘serviles’ y ‘liberales’ y de las alternativas de la guerra”.

Carriquiry hace un repaso de los movimientos independentistas que siguieron a aquellos sucesos en Venezuela, Colombia, Argentina, Chile, las naciones centroamericanas…; procesos todos que a libertadores como Bolívar les hubiera gustado coronar con la unidad de todos los territorios en una gran patria hispanoamericana, pero que los caudillismos internos y las traiciones a los grandes líderes hicieron encallar en una “nación inconclusa”, cuya balcanización no sería digna de celebrarse.

Pero la independencia tuvo otras consecuencias negativas. Entre ellas, el autor señala que los enfrentamientos bélicos trajeron consigo la devastación económica y la disminución de la fuerza de trabajo; la imposibilidad de una rápida industrialización y la consecuente saturación de los mercados nacionales con mercaderías inglesas y norteamericanas, que asfixiaban a los productores locales y terminarían atando a los nacientes países a modelos monoexportadores.

En cuanto los grupos sociales más desfavorecidos –los pobres, los indios, los descendientes de africanos–, todo fue a peor, como muestra el desmantelamiento de las protecciones especiales de que gozaban los indios bajo la ley española. Asimismo se sucedieron guerras fratricidas, y la inestabilidad política fue una constante: desde las independencias hasta 1914 hubo 115 revoluciones triunfantes, y muchas más fracasadas…

Respecto a la Iglesia, el especialista puntualiza que atravesó un proceso de transición: en un primer momento su organización territorial quedó fuertemente tocada, pero, en la medida en que se articulaban los Estados nacionales, el Papado fue asumiendo un papel decisivo en la reconstrucción de la estructura eclesial latinoamericana.

No termina Carriquiry su análisis sin abordar las tareas pendientes que América Latina debe concluir para alcanzar su plena realización. Considera que se necesitan reformas que hagan del Estado un mecanismo regulador y compensador, cuyo fin sea la consecución del bien común. Y que se precisa cerrar la brecha abismal entre las oligarquías y los sectores populares, así como revalorizar el elemento indígena, eso sí, sin “actualizaciones anacrónicas y míticas de las civilizaciones precolombinas”, ni ridículas “apologías del neolítico”.


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