Los abuelos, en la retaguardia del frente del trabajo

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Una versión de este artículo se publicó en el servicio impreso 28/14

Acaba de publicarse un extenso estudio sobre el papel de los abuelos en las familias de doce países de Europa, basado en los datos de la encuesta Share (sobre salud, envejecimiento y jubilación) y Elsa (estudio inglés longitudinal sobre envejecimiento). Lo ha dado a conocer en Francia la Universidad Paris-Dauphine.

El estudio muestra que la participación de los abuelos depende bastante de las políticas familiares de cada Estado: incentivos para el trabajo a tiempo completo o parcial de las madres, subsidios familiares, disponibilidad de guarderías, etc. En conjunto, se puede concluir que los abuelos europeos dedican mucho tiempo al cuidado de sus nietos: en torno al 40% se ocupa de vez en cuando de ellos, y un 11% los tiene a diario mientras los padres trabajan.

Los resultados se distribuyen en tres grandes grupos: países escandinavos y Francia; Europa del sur y del este; Alemania, Países Bajos y Reino Unido.

Países escandinavos y Francia
En los países nórdicos y Francia, ambos padres suelen trabajar a tiempo completo. El Estado se ha ocupado de promover estructuras para el cuidado de los hijos, como guarderías y escuelas infantiles. Los subsidios familiares son generosos, para cubrir buena parte de los gastos derivados de la atención de los niños. De hecho, no hace falta contar con los abuelos para cuidar a sus nietos. Por eso, las medias diarias de participación son mínimas: 2% en Suecia y Dinamarca; 7% en Francia.

Esto no significa indiferencia: los abuelos de la Europa del norte suelen protagonizar actuaciones periódicas de entidad (59% en Dinamarca; 51% en Suecia), a modo de un “ejército de reserva”: facilitan “planes B” en circunstancias imprevistas, como la enfermedad de la niñera, el cierre de una guardería, la imposibilidad de conseguir permiso para atender a un niño enfermo, o necesidades específicas de las vacaciones escolares. En Francia, la mitad de los abuelos apoya a sus hijos cuando algo va mal.

Sur y este de Europa
En el sur y este de Europa, los padres trabajan también a tiempo completo, pues el trabajo a tiempo parcial está poco desarrollado. Pero, a diferencia del norte, el Estado apenas asegura el cuidado de los hijos, y las ayudas familiares son insuficientes. La tradición cultural cuenta con la responsabilidad de los abuelos para cuidar de sus nietos durante la semana. Así, un tercio de las abuelas rumanas los tiene diariamente; el 22% en Italia, y el 17% en España.

Alemania, Países Bajos y Reino Unido
La peculiaridad de Alemania, Países Bajos y Reino Unido es que el sistema anima a las mujeres a trabajar a tiempo parcial después de dar a luz. Los servicios de guardería son principalmente privados, y se reparten territorialmente de manera desigual. Pero las madres pueden estar más presentes en la vida familiar cotidiana, y tienen menos necesidad de recurrir a sus propios padres para que atiendan a los nietos. Holanda tiene la proporción más alta de Europa en trabajo a tiempo parcial femenino, con estructuras de atención de los niños muy amplias. Por eso, apenas se recurre a los abuelos, salvo en casos imprevistos urgentes.

Esperanza de vida y envejecimiento de la población
El alargamiento de la vida laboral en algunos países, exigida por las dificultades para garantizar las pensiones, puede influir también en este tema. Si se confirma la tendencia, y aumenta la edad de jubilación, los abuelos de entre 65 y 70 años estarán cada vez menos disponibles (en los dos próximos decenios, una cuarta parte de la población de muchos países europeos tendrá más de 65 años).

Los autores del estudio temen que esa realidad lleve a muchas madres jóvenes a pasarse al trabajo a tiempo parcial o, incluso, a dejar sus empleos. Sus propias madres podrían anticipar la jubilación, para atender a los nietos, aunque perdieran el derecho a la totalidad de la pensión. Pero los Estados les empujan a seguir siendo población activa, para financiar servicios y prestaciones sociales y asegurar las pensiones.

En definitiva, existen serias incógnitas para la seguridad económica de las madres, en las diversas edades de su vida. Pero el papel de los abuelos no dejará de crecer, por el aumento del trabajo femenino y las tasas más elevadas de divorcios y rupturas familiares.


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