El Observatorio

La Iglesia y los jóvenes, del Sínodo a Panamá

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El Sínodo sobre “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional” tiene una especie de continuación en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se celebra en Panamá y gira también en torno a la vocación, vista a la luz de la respuesta de la Virgen María. El vicario general del Opus Dei, Mons. Mariano Fazio, que participó en el Sínodo como miembro nombrado por el Papa, habla de cómo puede dirigirse la Iglesia a los jóvenes en una entrevista de Cesare Cavalleri para Studi Cattolici.

El Sínodo, dice Mons. Fazio, permitió “darse cuenta de que la situación real de la juventud es muy distinta en Europa Occidental, en Asia, en África y en América”. Así, “en Occidente, por ejemplo, actualmente se insiste mucho en las cuestiones relativas a la identidad sexual de las personas, mientras que de otros continentes llegan testimonios del martirio de tantos jóvenes que dan la vida por Cristo, en condiciones de pobreza extrema, de guerra civil, etc.”.

En todo caso, “los jóvenes, en los cinco continentes, quieren autenticidad en el seguimiento de Cristo, con todas las consecuencias”. Por tanto, para que puedan descubrir su vocación, tema del Sínodo y de la JMJ, es necesario “proponer a los jóvenes el Evangelio íntegro, no una versión light ”. Por ejemplo, “frente al relativismo, presente sobre todo en el mundo occidental, hay que educar en la verdad; frente al individualismo, hay que educar en la caridad, y frente al consumismo, invitar a las obras de misericordia”. O, con respecto a la sexualidad, hace falta “ayudarles a vivir la vocación bautismal, hablando explícitamente de castidad, virtud que debemos vivir todos”.

Entre las conclusiones del Sínodo, Mons. Fazio destaca “la coincidencia de los padres sinodales en subrayar la importancia, la centralidad de la llamada universal a la santidad, con todas las consecuencias del bautismo”. La asamblea ha reafirmado que “todos tenemos una vocación –el Señor no se olvida de nadie–, entendiendo por vocación el misterio del encuentro de dos libertades: la libertad de Dios y la libertad del hombre”. Y, como señala el documento final del Sínodo, para “acompañar a las personas a descubrir su vocación”, valen también los laicos, no solo los sacerdotes o religiosos. Concretamente en el caso de los jóvenes, el Sínodo estimula “el acompañamiento de los jóvenes entre sí, con sentido misional”.


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