La Federación “One of Us” alerta sobre la crisis de valores en Europa

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La Federación Europea “One of Us” ha dado un nuevo paso para impulsar la defensa de la vida en Europa. Si en los últimos años se ha esforzado por dar continuidad al empuje que hizo posible la iniciativa ciudadana contra la destrucción de embriones humanos, finalmente frustrada por una Comisión Europea en funciones, ahora ha presentado una plataforma cultural con la que quiere incentivar el debate sobre cuestiones éticas.

La presentación del nuevo think tank tuvo lugar el sábado 23 de febrero, en la sede del Senado francés, en el Palacio de Luxemburgo. Entre otras figuras destacadas, participaron en el acto los filósofos Rémi Brague, Thibaud Collin y Olivier Rey, el politólogo Pierre Manent, la periodista Marguerite A. Peeters, la fisicoquímica Assuntina Morresi, la secretaria de Estado para la familia y la juventud de Hungría Katalin Novák, el exministro y exeurodiputado Jaime Mayor Oreja, presidente de la Federación “One of Us”...

Las prioridades de la plataforma figuran en el manifiesto Por una Europa fiel a la dignidad humana, redactado por Brague a partir las conclusiones de una jornada de reflexión organizada por la Universidad Católica de Valencia: “Nuestros esfuerzos se orientarán a un despertar de la conciencia europea, basada en el patrimonio común espiritual y cultural que ha forjado Europa y en una lealtad común ante los derechos fundamentales de la persona. Perseguimos la reforma de la opinión pública y, para ello, tomaremos posición ante todos los asuntos relevantes que se planteen tanto en la vida política como en los debates entre ciudadanos”.

Para favorecer ese despertar de la conciencia y la opinión pública europeas, los intelectuales que se adhieran al think tank trabajarán desde una posición no partidista. El objetivo de los impulsores de la iniciativa no es hacer política, sino favorecer la reflexión y el debate sobre una serie de asuntos en los que Europa se juega su futuro. De ahí la importancia que otorgan al diagnóstico de una crisis a la que los analistas europeos llevan años poniendo diversos rostros.

Rehumanizar el progreso

“Desde hace muchos siglos –dice el manifiesto–, Europa vive de la fidelidad a una triple herencia recibida: la filosofía griega, el derecho romano y las religiones provenientes de la Biblia: el judaísmo y el cristianismo. A ella cabría añadir dos creaciones propias de Europa: la ciencia moderna y el reconocimiento de las libertades fundamentales. (...) La grandeza de Europa, su condición de maestra de pueblos y naciones, deriva de esta triple herencia y de sus dos grandes creaciones”.

“Nuestros esfuerzos se orientarán a un despertar de la conciencia europea, basada en el patrimonio común espiritual y cultural que ha forjado Europa

La “profunda crisis moral” por la que atraviesa Europa deriva, según el texto, “del deterioro de estos cinco elementos constitutivos de su identidad”. Y entre sus síntomas principales están: “La baja tasa de natalidad, la crisis de la familia y del matrimonio; la negación de la propia identidad cultural de Europa y de los elementos que la constituyen; el auge del relativismo y el multiculturalismo; los ataques a la libertad de conciencia y de expresión; la negación del sentido de la vida y de la objetividad de los principios y reglas morales; la aceptación social del aborto, la eutanasia y otros atentados contra la dignidad de la vida humana; la ideología de género y ciertas formas de feminismo radical; las injusticias, como la miseria, la degradación del medio ambiente, las guerras o la explotación infantil; la negación del sentido del sufrimiento, considerado como el supremo mal; el ocultamiento de la muerte; el desprecio de la persona como ser único y responsable, la expansión del ateísmo. En suma, la deshumanización del hombre”.

En consonancia con este diagnóstico, el manifiesto proclama como áreas de estudio prioritarias de la plataforma: la afirmación del derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural; la protección de la familia basada en el matrimonio de hombre y mujer, así como la difusión de una antropología que parta de la condición sexuada del ser humano; el fomento de la natalidad; la defensa de la libertad de pensamiento, expresión y educación; la afirmación de la reproducción natural y la adopción, frente a la gestación subrogada y las técnicas de fecundación in vitro; y la mejora de las condiciones de vida que no comprometen la dignidad humana, como sí hacen los proyectos transhumanistas a favor de la edición genética de los embriones humanos.

La iniciativa ciudadana europea a favor del embrión humano tuvo el mérito de hacer visible la humanidad del no nacido ante las instituciones de la UE. Ahora, el reto es volver a poner en el centro del debate público europeo los principios y valores que permitan proteger “la vida humana en todas sus dimensiones”. Para ese debate de ideas, el manifiesto explica que no es la modernidad lo que les preocupa, sino sus desviaciones: “Nuestros adversarios no son la libertad, la razón y la ciencia, sino el despotismo, los desbordamientos irracionales del afecto y la ignorancia”.


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